Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2010/07/02 00:00

España y su eterna maldición en cuartos

Vicente del Bosque lo recalcaba con vehemencia: España no puede menospreciar en nada Paraguay. La historia española en los mundiales así lo dicta. Por ERIC NÚÑEZ

España y su eterna maldición en cuartos Foto: AP

 
"No creo que tenga que hacer esfuerzos de que no nos podemos equivocar", dijo el técnico de España con respecto a su rival en los cuartos de final de la Copa del Mundo. "Creo que es un grupo que sabe de la dificultad de cada victoria. Debemos ir paso a paso y desde el máximo respeto a un rival que está igual que nosotros en cuartos".

La instancia de cuartos de final para España en los mundiales es sinónimo de penuria. Algo así como un suplicio constante de traumas que los españoles llevan encima, con recuerdos amargos que van desde la nariz rota de Luis Enrique en 1994 hasta el gol de oro anulado a Fernando Morientes en 2002.

Pero España siente que la historia cambiará en Sudáfrica al contar finalmente con una combinación justa de talento y personalidad para lograr situarse entre los cuatro mejores tras 60 años.

La Eurocopa de 2008 acabó con 44 años sin un título internacional de importancia. Con la mejor generación de jugadores de su historia, la conquista en Austria y Suiza avivó como nunca la ilusión de que la eterna historia de sinsabores mundialistas se romperá en el continente africano.

España ni siquiera ha disputado una final y su mejor campaña fue un cuarto lugar que se remonta a Brasil 1950.

El historial de tropiezos en los cuartos de final deja un nudo en la garganta:

—México 1986: Emilio Butragueño venía de marcar cuatro goles en el contundente 5-1 sobre Dinamarca, la revelación del torneo, en octavos. Pero Bélgica maniató al "Buitre" en el duelo de cuartos en Puebla y se impuso por penales 5-4. España fuera.

—Estados Unidos 1994: Italia ganó en Boston por 2-1 gracias a un gol de Roberto Baggio a tres minutos del final. Pero España nunca olvidará el golpe con el que Mauro Tossati dejó sangrando profusamente a Luis Enrique. El árbitro húngaro Sandor Puhl no se percató de una falta dentro del área que era para roja directa. El castigo posterior de seis partidos llegó demasiado tarde.

—Corea-Japón 2002: Otra vez los penales se encargaron de despedir a España, en esta ocasión a manos del coanfitrión Corea del Sur en Gwangju. Fue un 5-3 tras un 0-0 en los 90 minutos reglamentarios más el alargue. Pero el arbitraje del egipcio Gamal El Ghandour fue blanco de las recriminaciones. España se creyó triunfante con un gol de Morientes, pero el tanto fue anulado cuando se pitó que, en la jugada del pase previo de Joaquín, la pelota había salido por la línea de fondo. Hubo más: numerosas posiciones adelantadas en jugadas de peligro españolas, un remate de Morientes en un palo y El Ghandour pitando el final del partido cuando España se disponía a patear un córner.

El pasado reciente también incluye la eliminación en primera ronda en Francia 1998, donde precisamente un empate sin goles con Paraguay precipitó el adiós prematuro. También el revés ante la Francia de Zinedine Zidane en los octavos de Alemania 2006 después de arrancar a todo vapor con tres victorias en la primera ronda con ocho goles a favor y uno en contra.

La historia de Sudáfrica comenzó con el pie izquierdo, una derrota 1-0 contra Suiza en el debut que sólo sirvió para despertar todos los malos recuerdos.

Aunque sin tener el nivel excelso que se esperaba, la Roja ha mostrado aplomo y oficio, más cuatro goles de David Villa, para seguir en carrera y ante Paraguay, que por primera asoma la nariz en la ronda de cuartos, no pudo quedar con el rival más accesible de los ocho sobrevivientes.

La dialéctica española tras eliminar a Portugal en octavos se ha centrado en evitar suspirar por las semifinales antes de lo debido.

"Espero que no nos equivoquemos, pero el Mundial se gana con mucha concentración, máximo respeto y sin menospreciar a ningún equipo", insistió Del Bosque.

Y la caída ante Suiza en el debut quizás pudo haber sido lo mejor para el equipo, activando una actitud de lucha.

"Empezamos de una forma mala el Mundial y nos sirvió para reaccionar y ver que no hay selección fácil", resaltó el arquero y capitán Iker Casillas.

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