Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2006/06/08 00:00

Esperando al mesías

Esperando al mesías

Los argentinos muy apegados a levantar altares futboleros y sostenerlos apenas con la fe, mas allá de toda lógica, de toda razón, tienen por estos días elementos valederos para reconstruir un pasado glorioso, con la llegada de un MESSI-AS, que sueña con devolverles el viejo esplendor con una nueva mano de barniz, que agregue lustre a su palmares de fútbol y pasión.

La prensa mundial ya le dio la bienvenida con una lluvia de elogios; los ingleses lo encumbran como el mago del Barza, el Harry Potter del balón, los italianos lo definen como; “Oro puro”, “El divino”, los relatores de ESPN se refieren a el como; “ la pulga biónica”. Ciertamente Lionel Messi dejo el discreto encanto del anonimato para convertirse en el centro de gravedad de un universo futbolero que ya lo ve como un elegido.

Desde lejos da la incómoda impresión de ser un invertebrado. Pero cuando toma el balón e inicia sus slaloms verticales hacia el área rival, esquivando las patadas asesinas que amenazan con perforarle los tobillos, Lionel Messi, con apenas 18 años y 1.68 de estatura, nos reafirma que estamos ante la presencia de un jugador diferente, talentoso, guapo, un diamante en bruto, que el próximo mundial de Alemania, seguramente, se encargara de pulir y certificar como una autentica joya.

En poco tiempo, ha demostrado, este pibe sureño, formado en la cantera del Barcelona, que es un gallo fino, en la granja de la FIFA - atendida por sus propios dueños, Blatter & Cia, - que sueña con ponerlo, auparlo es la palabra correcta, en la vitrina de este irrespetuoso negocio en que se ha convertido el fútbol de hoy, donde los equipos se arman a golpe de talonarios, con cifras obscenas y donde abundan los dirigentes- empresarios, mas preocupados por el marketing que por el espectáculo. Hace años que Dante Panzeri, el genial escritor argentino, ya sentenciaba que, “a este fútbol le hacía falta dirigentes, decencia y wines (punteros)”.

En un fútbol donde se privilegia lo físico, lo atlético y hasta la rudeza, Lionel Messi es un ejemplar en vías de extinción. Un jugador que a la rara habilidad técnica para un futbolista de su edad, le agrega velocidad, precisión, y coraje. Lo que lo hace único, diferente, espectacular.

Nacido, en la Chicago Argentina (Rosario) y llegado por necesidad y casualidad a los 14 años, al semillero del club catalán; Messi, hincha confeso de Newell’s, ha despertado tanta expectativa, que los expertos no dudan compararlo con el mismísimo Diego Maradona y afirman que es la máxima aparición en el fútbol de los últimos tiempos, con opciones reales de disputarle el cetro de mejor jugador del mundo a Ronaldinho, con quien Messi comparte vestuarios en el Barza.

Estas proyecciones fueron respaldadas por las palabras de Fabio Capello,(un hombre reacio a conceder alabanzas diplomáticas), director técnico de la Juventus de Turín, quien maravillado por la actuación de Messi en un match que la “Juve” disputó con el Barcelona por la Copa Joan Gamper en agosto del 2005, anotó que nunca había visto “un jugador con tanta calidad a esa edad” y de Massimo Moratti, el propietario del Inter de Milán quien fue aun mas allá, al confesar que “por Messi perdería la cabeza”.

Es que Lionel Messi ha dado pruebas irrefutables que no le pesa ni la camiseta del Barcelona, uno de los clubes más prestigiosos del orbe, ni la responsabilidad. Ha probado ser capaz, pese a su corta edad, de echarse literalmente el equipo al hombro y encarar con llamativo desparpajo la parte sinuosa de un combate, en un campo, el de juego, lleno de coroneles y de hombres curtidos en el arte de la lucha y de la estrategia.
Nada lo intimida a este insolente de la pelota: a este diminuto genio, que encierra en su cuerpo el empuje y la fiereza de la juventud combinado con la sabiduría de un veterano.

En Londres frente al Chelsea, defendiendo los colores del Barcelona Lionel Messi, se recibió de General, ante un público hostil que lo apabullaba a chiflidos cada vez que recibía el balón. Messi no se amedrentó ni se sintió visitante. Se limitó a desempeñar su rol y mostrar su magia, ante un sorprendido José Mourinho, que lo tildo de teatrero, al hacer expulsar a su marcador, un rudo defensor de los “blue” que “lo atendió” con patadas homicidas y, quien al final, prefirió el indecoro de una tarjeta roja antes de soportar la constante humillación a que era sometido por “la pulga”, sudamericana.
El celebre periódico, The Times, de Londres aseguro que “era tal la paliza futbolera que Messi le estaba propinando al defensor que la expulsión de este mas que un castigo había sido un favor”.

Un semana después en Suiza defendiendo los blasones de la Selección Argentina en un amistoso frente a Croacia, Messi volvió a ser el estelar de un film que lo tiene como protagonista excluyente, por encima, incluso, del propio Riquelme el eje donde gira el andamiaje de la albiceleste. Messi no fue inferior al compromiso y firmó una asistencia de gol a Tevez, y rubricó su faena con un gol, el primero que marca en la selección absoluta.

Ese es Lionel Messi un jugador que respeta al fútbol y, como dice el escritor vasco Santiago Segurola, “es hora que el fútbol lo respete a él; lo respete y lo proteja”.
Y, una forma digna de respetar el espectáculo es proteger a los protagonistas, a los talentosos, a los artistas.

Frustrados con la anterior selección, la de Bielsa, que los dejó apeados del Mundial Corea-Japón 2002, en los albores de la competencia, los argentinos confían que un diminuto y quisquilloso insecto, una “ pulga biónica”, sea capaz de derrotar al poderoso enemigo íntimo que es la selección de Brasil, la favorita de todos para próximo Mundial.

La fe mueve montañas y la pasión también…



¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.