Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2000/11/13 00:00

Está para grandes cosas

La regularidad ha premiado la dedicación del colombiano Edgar Rentería, paracortos de los Cardenales de San Luis.

Está para grandes cosas

Desde que Edgar Rentería alcanzó el título de la serie mundial de béisbol en 1997 con su antiguo equipo, los Marlins de la Florida, el colombiano no había conseguido participar de nuevo en los momentos decisivos de las Grandes Ligas. Esta vez, con los Cardenales de San Luis, ha tenido la oportunidad de brillar nuevamente. Y no porque sus dos últimas temporadas hayan sido un fracaso sino porque los resultados en conjunto no le habían permitido llegar otra vez a estas instancias.

Tal como se preveía, el duelo ante los Mets de Nueva York en la lucha por la Liga Nacional no iba a ser nada fácil. Los rivales de Rentería ya habían dominado a los Cardenales en la serie particular seis partidos por tres y la eliminación de los Bravos de Atlanta a manos de los de San Luis, aparentemente, no hizo otra cosa que facilitarles el camino a los Mets. Los propios integrantes de la novena de Nueva York fueron los primeros en reconocerlo.

Ni siquiera la posible ventaja de los Cardenales de jugar cuatro partidos de local, de los siete en disputa, era suficiente garantía para convertirlos en los favoritos. Tanto es así que el primer compromiso en el Busch Stadium de San Luis, el miércoles pasado, favoreció seis carreras a dos a la novena visitante. Rentería consiguió una de las carreras de su equipo y se convirtió en uno de los jugadores más destacados del encuentro.

Esa ha sido la constante que ha acompañado al colombiano en las cinco temporadas que completa en las Grandes Ligas. Su condición de paracortos no le ha impedido sobresalir en el bateo. Por el contrario, es una de las virtudes que más han exaltado los expertos. Desde su debut en 1996, cuando obtuvo un promedio de .309 —generalmente la marca para quienes se desempeñan en su posición es de apenas .250—, Rentería ha ido demostrando su habilidad a la hora de conectar hits. No en vano en esta temporada su marca llegaba a .278 antes del primer juego ante los Mets. “Ese promedio es supremamente bueno porque, en teoría, él no es un bateador. Rentería está para que cubra bien su campo y para que sea bueno a la defensiva. Pero con él nos encontramos que además de ser bueno en eso, también lo es en sus turnos al bate”, opina el experto William Vargas.

Su labor en los Cardenales ha sido muy buena. Desde su traspaso a la novena de San Luis, a comienzos del año pasado, a través de un contratode dos millones de dólares que le significó un salario siete veces superior al que recibía en los Marlins, el apoyo de la afición y de los directivos ha sido único. Aunque 1999 fue difícil por las lesiones que lo aquejaron, el beisbolista colombiano se propuso abiertamente a que 2000 sería uno de sus mejores años. Y a fe que lo ha conseguido.

Los Cardenales son uno de los conjuntos más completos de la temporada a pesar de que no han podido contar en los últimos encuentros con Mark McGwire, la gran figura. El poder ofensivo es la principal arma de los de San Luis con bateadores de la talla del cubano Fernando Viña, J. D. Drew, el venezolano Carlos Hernández, Ray Lankford, y el propio Rentería.

Al cierre de esta edición el campeón de la Liga Nacional no estaba definido. El próximo fin de semana arranca la disputa final por la serie mundial, también a siete partidos. Pero más allá de la suerte de los Cardenales en estas instancias, lo gratificante es el buen nivel del colombiano y la regularidad que ha mantenido. Sin duda Rentería es grande y, a diferencia de otros deportistas que encuentran el éxito de un momento a otro, mantiene un profesionalismo que seguramente lo llevará más lejos de lo que ha conseguido hasta el momento.

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