Domingo, 22 de enero de 2017

| 2016/05/27 12:32

¡Inmenso Chaves, líder del Giro de Italia!

La etapa 19 del Giro de Italia paralizó a Colombia. La jornada fue de épica y el bogotano Chaves se apoderó del liderato de la competencia. Kruijswijk se cayó, Zakarin abandonó y Nibali ganó en Risoul.

¡Inmenso Chaves, líder del Giro de Italia! Foto: LUK BENIES / AFP

Pinerolo, “la ciudad de los caballeros”, hace parte de la región de Torino, la cual está ubicada en la frontera con Francia, sobre los Alpes, cadena montañosa que conforma la cordillera que atraviesa la zona central de Europa. Francia e Italia son dos países enfrentados y hermanados al mismo tiempo por la historia y por esas montañas decoradas de blanco en sus picos más altos. Han vivido crueles conflictos, pero también han sabido resolverlos y continuar adelante, casi de la mano. Los duques de Saboya, de origen francés, no sólo dominaron la región turinesa, sino que también gobernaron Italia durante casi 100 años. A su vez, dos reinas de Francia: Catalina y María de Médici, eran italianas.

Debido a tal fraternidad, es difícil que el Giro de Italia no toque territorio galo y viceversa, han sido pocos los Tour de Francia que no hayan rozado las cuestas italianas.

La etapa de hoy en ‘la Corsa Rosa’, entre Pinerolo y Risoul, abarcó ambos países, a través del corredor alpino, escenario que tiene olor a café, pues los colombianos han salido victoriosos en esas heladas cumbres desde 1983. Son nueve los triunfos “cafeteros” en el reino de los Alpes, aunque también han vencido en otras etapas que, aunque no han terminado en altos alpinos, sí han pasado por algunos de ellos. Por ejemplo, la etapa entre Alpago y Corvara en la que se laureó ‘Chavito’ la semana anterior, atravesó Giau, mítica estación alpina.

Sin embargo, lo que más nos esperanzaba a los colombianos de cara a la etapa de hoy, la 19 del Giro 99, era el recuerdo de Nairo Quintana vestido con los colores del Colombia es Pasión, cuando amarró el título del Tour del Avenir, precisamente en Risoul, un balcón rodeado de pinos y termales desde donde puede divisarse la espléndida Costa Azul.

Así que los colombianos partían para la antepenúltima etapa del Giro con la ilusión de acrecentar la historia de “los escarabajos” en esa cadena montañosa que baja desde los límites de los Cárpatos, cerca de Hungría, y baja hasta Francia rozando la Selva Negra, los Apeninos y el Macizo Central, y dejándose bendecir por los ríos Po, Danubio, Rin y Ródano.

Al lote lo esperaba la Cima Coppi, ubicada esta vez en Colle Dell Agnello, a 2.744 metros sobre el nivel del mar, un ascenso de aproximadamente 60 kilómetros, con pasos de hasta el 20 % de gradiente. Y luego ese descenso hasta Guillestre, de 43 kilómetros, para luego volver a subir, durante 13 kilómetros, hasta Risoul. Una verdadera prueba de resistencia en esas tierras que colindan con las nubes y que son tan áridas y frías que sólo los lobos y las cabras monteses, pueden deambular por allí sin congelarse.

Y en medio de lobos estaba el holandés Steven Kruijswijk, del Lotto Jumbo. El monolítico líder del Giro, ensimismado en su “sueño rosa”, obsesionado con sus deslumbrantes cualidades de escalador, tan confiado, tan intocable bajo esa camiseta rosa.

La épica de Chaves

El incombustible Michele Scarponi (Astana) pica en punta, tras él parte Diego Ulissi (Lampre) y más atrás persigue un grupo con Preidler, Denilf, Dupont, Plaza, Monfort y otros más.

El pelotón no se inmuta, mantiene el control de la carrera aunque pierde más de 5 minutos con los aventureros. La meta está a más de 65 kilómetros.

Los ciclistas son héroes, son mosqueteros rumbo a tierras francesas, y los aficionados los ovacionan en cada curva.

Llevados por su emoción, los aficionados idealizan a ese puñado de poetas guerreros que luchan contra el asfalto, la montaña y el viento. Los ven como un grupo de argonautas liderados por Jason (Chaves), en busca del Vellocino de Oro. Pero ahí va también Ajax (Kruijswijk), quien no permitirá que nadie le robe la gloria en Colle Dell’Agnello. Pero Chaves se rebela y ataca rumbo a la Cima Coppi. Se lleva a Kruijswijk y a Valverde a su rueda. Tres mosqueteros cabalgando las cumbres alpinas, en sus bicis que son al mismo tiempo corceles y espadas. Y mientras éstos pelean en esas pendientes de más del 15 %, por detrás vuelven a llegar el resto de argonautas: Zakarin, Nibali, Majka, Urán, Atapuma, Amador, Siutsou, Henao y Jungels.

A 58 kilómetros de la meta salta Atapuma, pero el nariñense no tiene gasolina y vuelve a la disciplina del lote de los “inmortales”.

La neblina los espera en lo alto de esas montañas blancas. Hay pronóstico de lluvia, pero a los ciclistas eso les importa poco, embebidos en la ilusión de victoria. La etapa se transforma en un drama en ese escenario alucinante y fantasmagórico, diseñado por Dante y musicalizado por Enio Morricone.

Chaves vuelve a desenfundar la espada y corta la niebla. Kruijswijk no lo desampara. Nibali y Zakarin aguantan mientras que Valverde se queda perdido en la penumbra, como un Macbeth atormentado y rodeado de fantasmas. Pero el murciano todavía tendrá espacio para la redención en aquel purgatorio.

Scarponi vence en la Cima Coppi. Sólo la nieve puede dar testimonio de su hazaña. Pero el veterano, campeón en 2011, es tan sólo un soldado solitario en la trinchera, a la espera de su capitán Nibali, por quien tendrá que inmolarse en el Risoul.

La batalla continúa entre Chaves, Kruijswijk y el ‘Tiburón de Messina’, enemigos que, por un breve momento, parecen aliarse ante la crueldad del terreno. Llegan a la cima y comienzan el descenso. Kruijswijk, increíble, derrapa y se entierra en la nieve. Su máquina Bianchi se traba, el holandés no se angustia, pero el reloj sigue su marcha. Nibali y Chaves se lanzan al despiadado abismo. El sol reaparece y despeja el paisaje. Los ciclistas no se fían, pues el sinuoso camino, un vaivén de curvas y desfiladeros, es una trampa. El tártaro Zakarin, nacido en la tierra de Iván el Terrible, pierde el control de su bicicleta y vuela por los aires. Va a caer a la orilla de una cascada y se queda allí, inmóvil, aguardando la ayuda médica. Es todo para el nihilista del lote en el Giro 2016.

Chaves y Nibali siguen raudos por delante. Kruijswijk batalla solo tras de ellos, muy lejos, a dos minutos y todavía con Risoul como amenaza. Monfort alcanza a Scarponi y lo pasa de largo, pues el italiano se planta a esperar a Nibali. Chaves también encuentra gregario, Rubén Plaza, quien le pone rueda en los kilómetros finales del descenso a Guillestre.

¡Qué etapa!, qué novela en esas tierras francesas. Para algunos un drama, digno de Balzac o Voltaire, para otros una épica homérica. Para todos es una jornada inolvidable, histórica, como una canción de Charles Azanavour.

¡Ahhh!, los Alpes, ese corredor que fue escenario y testigo de batallas visigodas, ostrogodas, germanas y carolingias. Esa cordillera que ha visto despedazarse a Europa una y otra vez, volvía a ser testigo de una revolución, porque el lote de la ‘Corsa Rosa’ también es un galimatías de lenguas, de raíces, de costumbres y culturas. Albanos, eslovenos, rusos, bielorrusos, españoles, holandeses, colombianos, sudafricanos, una “guerra mundial” sobre el asfalto y la nieve.

A 25 kilómetros de Risoul la situación es así: Monfort primero, Boswell, Nieve, Ulissi, Dupont tras él a 1:16. Nibali, Scarponi, Plaza y Chaves después, a 2:04. Valverde, Urán, Majka y otros más a 2:30, y Kruijswijk perdiendo casi 3:30, exprimiendo su bicicleta al máximo.

Restan 22 kilómetros para la meta y la diferencia entre Chaves y el holandés del Lotto Jumbo todavía no es la suficiente para el “Golpe de Estado”.

Los kilómetros se consumen, el dios Tempo continúa intransigente. El lacerado líder no encuentra ayuda, es un Dante sin Virgilio en el infierno. Sus rivales aumentan la ventaja. Dos minutos, un poco más. El pequeño gigante de Bogotá sueña con la camiseta rosa y Risoul, esa montaña serpenteante donde hay una curva bautizada Nairo Quintana, le hace una promesa en el viento.

Pero la cumbre francesa también puede convertirse en un Escila, ese monstruo que devora hombres descrito por Homero en la Odisea.

El calor aparece y los ciclistas abandonan sus chaquetas y desabotonan sus camisetas. Chaves y Nibali alcanzan y pasan a Monfort. La diferencia con Kruijswijk sigue aumentando, aunque poco. El holandés es un saco de boxeo en medio de la carretera. Todos la pasan, lo atacan, lo abandonan.

Risoul a 8 kilómetros. Chaves, Nibali y Nieve en la punta, Valverde a 1:11 y el líder a 2:25. Una tragedia shakesperiana en las montañas, pero no para ‘Chavito’, el valiente guerrero de un metro y 60 centímetros se para en los pedales y azuza a su “caballito” Scott para ganar más terreno.

Menos de 7 kilómetros y el camino se empina mucho más. Colombia se paraliza, el sueño es posible, la victoria está cerca. Chaves es líder transitorio y Kruijswijk parece rendirse a cada pedalazo. Le duelen los huesos, le duele el alma.

Nibali se lanza, reencuentra sus fuerzas y deja a Chaves. El colombiano no se apresura, sabe que será el líder de la carrera y que no debe desesperarse. Nieve y Ulissi van con él. Kruijswijk pierde más de 4 minutos, una locura.

Nibali gana la etapa, Nieve pasa segundo y Chaves tercero. Ulissi pasa cuarto. El ‘Tiburón de Messina’ se quiebra y las lágrimas lavan su rostro. Chaves también llora, incrédulo ante su hazaña.

Bogotá tiene líder, Colombia tiene líder. El Giro es tricolor, aunque queda una jornada para machos: Guillestre – Santa Ana de Vinadio, un recorrido de 134 kilómetros, con tres premios de primera en territorio francés: Col de Vars, Col de la Bonette y Colle della Lombarda. Y luego un final de tercera categoría en Santa Ana de Vinadio, en Italia.

¿Qué pasará? A Chaves lo atacarán desde La Bonette. Seguramente, si está bien de salud, Kruijswijk tratará de sacarse la espinita partiendo de lejos. Nibali y su poderoso Astana también tratará de dinamitar la carrera, aunque el ‘Tiburón’ esperará hasta la Lombarda, para luego aprovechar el descenso. Valverde se mostrará expectante y combativo. El Giro aún no termina y, aunque no debemos perder la fe, tampoco podemos echar los voladores, pues las diferencias son cortas y la montaña muy larga. Por ahora, en todo caso, celebremos, pues “la vida es rosa”.

19ª etapa:

  1. Vincenzo Nibali (ITA-Astana) 4:19:54.
  2. Mikel Nieve (ESP-Sky) a 51 segundos.
  3. Esteban Chaves (COL-Orica) a 53.
  4. Diego Ulissi (ITA-Lampre) a 1:02.
  5. Rafal Majka (POL-Tinkoff) a 2:14.
  6. Alejandro Valverde (ESP-Movistar) a 2:14.
  7. Rigoberto Urán (COL-Cannondale) a 2:14.
  8. Georg Preidler (AUT-Giant) a 2:43.
  9. Nicolas Roche (IRL-Sky) a 2:51.
  10. Hubert Dupont (FRA-Ag2r) a 2:51.
  11. Maxime Monfort (BEL-Lotto Soudal) a 3:00.
  12. Andre Cardoso (POR-Cannondale) a 3:07.
  13. Darwin Atapuma (COL-BMC) a 3:36.
  14. Bobo Jungels (LUX-Etixx) a 3:45.
  15. Andrey Amador (CRC-Movistar) a 4:30.
  16. Steven Kruijswijk (HOL-Lotto Jumbo) a 4:54.
  17. Sebastián Henao (COL-Sky) a 9:10.
  18. Daniel Martínez (COL-Wil.Southeast) a 25:06.

 

General:

  1. Esteban Chaves (COL-Orica) 78:14:20.
  2. Vincenzo Nibali (ITA-Astana) a 44
  3. Steven Kruijswijk (HOL-Lotto Jumbo) a 1:05
  4. Alejandro Valverde (ESP-Movistar) a 1:48
  5. Rafal Majka (POL-Tinkoff) a 3:59
  6. Bob Jungels (LUX-Etixx) a 7:53
  7. Andrey Amador (CRC-Movistar) a 9:34
  8. Rigoberto Urán (COL-Cannondale) a 12:18
  9. Kanstantsin Siutsou (BIEL-Dimension) a 13:19.
  10. Domenico Pozzovivo (ITA-Ag2r) a 14:11.
  11. Jakob Fuglsang (DIN-Astana) a 18:41.
  12. Darwin Atapuma (COL-BMC) a 20:51.
  13. Hubert Dupont (FRA-Ag2r) a 21:32.
  14. Maxime Monfort (BEL-Lotto Soudal) a 29:53.
  15. Sebastián Henao (COL-Sky) a 30:02.

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