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| 10/30/2011 12:00:00 AM

Fiebre de oro

Los deportistas colombianos cumplieron con creces en Guadalajara, gracias a un trabajo serio y riguroso de ocho años. El siguiente objetivo es Londres 2012.

La meta en los Juegos Panamericanos de Guadalajara (México) era superar las 14 medallas de oro obtenidas hace cuatro años en Río de Janeiro. Tras un buen comienzo, dos días de sequía a comienzos de la semana pasada hicieron ver lejano el objetivo. Pero todo cambió el miércoles, con las siete preseas doradas obtenidas ese día, cosecha que siguió y que dejó a Colombia con más de 20 oros en el medallero, cifra que marca un hito en la historia del deporte olímpico colombiano. Como dato de referencia, en los seis juegos disputados entre 1975 y los de 1995, o sea seis justas, Colombia ganó 16 oros. A partir de los de 1999, comenzó la progresión: siete oros en 1999, diez en Santo Domingo 2003, 14 en Río 2007. Muy atrás quedan los tiempos en que los deportistas colombianos llegaban sin ningún tipo de preparación y los alojaban en cualquier hotel mientras los dirigentes se dedicaban a hacer lobby para que los nombraran en algún cargo en el Comité Olímpico Internacional; el progreso es evidente.

Los expertos coinciden en que aquí hay poco de azar y mucho de trabajo serio. El deporte olímpico está dividido en ciclos de cuatro años que comienzan con los nacionales y terminan en la cita orbital. Con base en esto, los entrenadores programan la preparación de los deportistas. Colombia comenzó hace ocho años –dos ciclos olímpicos– un trabajo pensado a largo plazo, con técnicos extranjeros y con una planificación no solo deportiva, sino en campos sin precedentes, como la medicina, y con recursos suficientes: el presupuesto de Coldeportes cada vez es mayor, el de este año triplicó el de 2010.

Además, las federaciones están trabajando juntas y con los mismos criterios a la hora de definir cómo destinar los recursos para sus deportistas. “Nada en el deporte es producto del azar. Además de las medallas, los deportistas también están superando sus propias marcas”, asegura Mauricio Correa, del Comité Olímpico Colombiano. Esta entidad controla ahora los planes de preparación y entrenamiento de cada federación, elaborados por expertos.

“Por primera vez están los recursos necesarios para preparar a los deportistas; el trabajo de las federaciones es serio, con objetivos. La prueba es que por primera vez hemos ganado medallas en disciplinas como la gimnasia. Esto no se hace de un día para otro”, asegura Jairo Clopatofsky, director de Coldeportes, quien señala al trabajo articulado entre su entidad, el Comité Olímpico y las federaciones como otra razón del buen desempeño en Guadalajara. Y también al aporte de departamentos como Antioquia, que han sumado recursos propios a los que llegan de Coldeportes.

Para Santiago Hernández, periodista de El Colombiano que cubre el certamen, el éxito también tiene que ver con la decisión hace un tiempo de impulsar los deportes en los que el país ha sido fuerte, como patinaje, ciclismo y pesas, sin descuidar otros que ya reportan medallas, como el atletismo o el squash. “Colombia dejó de ser el equipo de esfuerzos individuales, pendiente de nombres como Ximena Restrepo, Bernardo Tobar o Juan Romero, para elevar en conjunto los rendimientos”. Paulo César Cortés, director de Deportes de Noticias UNO, hace énfasis en que “cada vez son más los técnicos que viajan al exterior a especializarse y además traen al país nuevas metodologías del trabajo deportivo”. Algo similar opina Lisandro Rengifo, de El Tiempo: “Hoy hay más dinero para una excelente preparación, pero también hay talento que ha sido bien aprovechado”.

No obstante, hay puntos por mejorar y disciplinas en las que hubo retroceso. Lo que más preocupa son los deportes de conjunto y el boxeo, así como la esgrima, en la que Colombia despareció del panorama. Otro caso de cuidado es la natación, en la cual Ómar Pinzón, que consiguió una medalla tras 20 años, es un quijote solitario. También hay que tener en cuenta algunos matices, como que ni el patinaje ni los bolos, dos campos que reportaron varios oros, tendrán cabida en Londres. Por no ser olímpicos, las potencias los dejan en segundo plano. También hay que saber que países como Estados Unidos y Canadá no llevan a Guadalajara a sus mejores deportistas, pues estos ya están clasificados a los Olímpicos. El oro que ganó Colombia en tenis no fue ante jugadores del continente que sí irían a Olímpicos, como los norteamericanos Roddick o Fish, o los argentinos Nalbandian o Del Potro, que por lo general sí asisten a Juegos Olímpicos. En atletismo no se les ha ganado a los atletas de élite de Estados Unidos, Jamaica, Cuba, Bahamas o Trinidad y Tobago, que no compiten en Panamericanos porque ya tienen cupo asegurado a Londres 2012.

Quedan dos incógnitas. Por un lado, si Colombia ya es una potencia del continente y si hay motivos para esperar un resultado que supere la medalla de plata y la de bronce obtenidas en Beijing 2008 o el oro de María Isabel Urrutia, el único hasta ahora, en Sidney 2000.

Frente a la primera, hay que medir el balance criollo ante los países del área con indicadores demográficos similares, pues es claro que desarrollo económico y desempeño deportivo van de la mano. Colombia está muy por encima de Perú, Ecuador, Bolivia y Chile y a la par con Argentina y Venezuela. Alcanzar a potencias como Brasil y México todavía es una utopía. “Hay un ascenso a nivel continental, pero Colombia aún está lejos de ser protagonista a nivel mundial. Para eso sigue siendo urgente la entrada de la empresa privada; sin eso, solo seguiremos buscando ser mejores que los juegos pasados. Lo importante es que sí hay con qué”, opina Hernández.

Hay razones para esperar en Londres un buen desempeño en pesas y ciclismo en todas sus modalidades, sobre todo en bicicrós con Mariana Pajón. Atletismo, yudo y taekwondo también pueden sorprender. “Pero tampoco como para esperar diez medallas, como dice el director de Coldeportes. Cinco ya sería un gran logro”, asegura Paulo César Cortés. Y es que una cosa son los Panamericanos y otra, los Olímpicos, en los que el nivel sube pues ahí sí participan los mejores deportistas de naciones como Estados Unidos, que invierte dos millones de dólares en promedio en la preparación de cada uno de sus medallistas.

En suma, la gente quiere ver medallas y mide el éxito en oros, platas y bronces. Pero quienes analizan con seriedad el desempeño de un país en una olimpíada miran ahora la tabla de puntos olímpicos, que califica la actuación de un país de acuerdo con los deportistas que estuvieron en las ocho primeras posiciones. En Beijing 2008 Colombia obtuvo una medalla de plata, dos de bronce y 48 puntos olímpicos. Superar esa cifra, así no sean tantas las medallas, será sinónimo de éxito, sobre todo porque confirmará avances en una senda que ya se comenzó a recorrer y que demanda paciencia para que en un futuro no muy lejano, en dos o tres olimpíadas, lleguen, ahí sí, medallas de todos los metales.
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