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| 8/24/2011 12:00:00 AM

Florentino y el peligro de montar a un tigre

¿Le pondrá Florentino Pérez los grilletes a José Mourinho, como piden muchos? ¿O lo felicitará y le dará todavía más poder, como quieren otros?

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BBC
Lo más probable es que se limite a recomendarle prudencia en su conducta pública, sin ir más allá, porque cualquier llamado de atención institucional equivaldría a cortarle las uñas al tigre... ¿y quién quiere un tigre sin garras?

Pero un tigre es un tigre, una compañía peligrosa, que te puede costar el pellejo.

No está para nada claro, pero el asunto es urgente, porque está en juego el buen nombre de un club legítimamente orgulloso de su prestigio internacional.

El himno del Real Madrid pregona la lealtad deportiva: "enemigo en la contienda, /cuando pierde da la mano/sin envidias ni rencores, /como bueno y fiel hermano."

Las vergonzosas escenas al finalizar el partido de vuelta de la Supercopa española, en particular la cobarde agresión de Mourinho a Tito Vilanova, sugirió una actualización satírica a un lector habitual de este blog, Francisco Vieiro:

"Enemigo en la contienda, cuando pierde te mete en el ojo la mano, sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano."

Hasta el momento de escribir esta entrada no se conocía ningún pronunciamiento oficial: sólo trascendidos, según los cuales Mourinho estaría "muy arrepentido", y declaraciones de un tal Eladio Paramés, portavoz personal de Mourinho, diciendo que no tiene nada de qué arrepentirse.

Esto sugiere una pugna, en el club, entre los sectores que quieren proteger el buen nombre de la institución con una conducta intachable y otros que prefieren señalar los pecadillos de los rivales como justificativo de los excesos.

Así, se dice que Mourinho agredió físicamente y por la espalda a Vilanova porque éste lo había insultado. El gesto de repugnancia ante el "mal olor" de Messi, que también parece cobarde, se explicaría por la conducta "ofensiva" del argentino, que escupió cerca del banquillo blanco (Messi escupe por todo el campo) y luego hizo gestos de "habla ahora" tras marcar el tercer gol.

Esta fractura en la conducción madridista también se puede vislumbrar entre los aficionados.

La tribuna, por supuesto, está con Mourinho y lo defenderá en todo.

Pero también es evidente que hay otro sector, muy representativo de la afición, que lamenta lo que está ocurriendo.

En el sitio web del diario El Mundo, que es nacional pero tiene la redacción central en Madrid, vemos una valoración popular de los jugadores, tras el partido, que refleja un repudio mayoritario de los tres personajes más provocativos de la jornada, Mourinho, Marcelo y Pepe.

Lo interesante es que la encuesta refleja el porcentaje de cada puntuación, de 1 a 10, y esto permite apreciar la fractura de opiniones que hemos señalado.

Así, 60,6% de los lectores dio a Mourinho un 0, en señal de repudio, y 9,1% un 10, reconociendo su conducción dentro y fuera del campo. (El resto de los votos se distribuye en porcentajes muy bajos entre el 1 y el 9.)

Los lectores de El Mundo no son anti madridistas (como la mayoría de, por ejemplo, La Vanguardia, de Barcelona), pero un número elevado, entre ellos muchos madridistas, censura la conducta del portugués.

Florentino Pérez se ha metido solito en un brete, el del líder que da demasiado poder a un lugarteniente carismático: cuando la causa se identifica con el nuevo abanderado, el jefe máximo sólo puede resignarse y rogar por lo mejor.

Mourinho seguirá provocando porque lo considera esencial en su campaña para socavar la hegemonía del Barcelona, al que se le debe negar lo que los ingleses llaman "comfort zone", en que un individuo o un grupo actúa sin ansiedad y con un control máximo de su rendimiento.

El Barça tiene una zona de confort particularmente amplia, cree Mourinho, entre otras cosas porque los medios de comunicación distribuyen una imagen particularmente grata y reconfortante de su conducta deportiva.

Es por eso que Mourinho actúa como un ogro en su vida profesional: en la intimidad, en cambio, es un personaje encantador, como reconoce Jorge Valdano, que tiene motivos para detestarlo.

El problema es que el gran estratega ha medido mal sus movimientos: sus provocaciones motivan más al adversario y no son "bien interpretadas" por la prensa.

Para un hombre tan combativo (o maniático, si ustedes quieren), es imposible retroceder. Florentino Pérez sabe que el técnico es capaz de renunciar si el club lo "traiciona".

Y si Mourinho se va, a quién llamar... ¿A Valdano, tal vez?

"Antes renuncio", se dirá, tal vez, don Florentino Pérez.
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