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| 5/2/1994 12:00:00 AM

FORMULA HUMANA

Haber limitado las ventajas electrónicas de los automóviles de F-1 permitirá que la competencia, más que de carros, sea de pilotos.

EL 7 DE NOVIEMBRE DEL AÑO PASAdo, cuando el piloto francés Alain Prost ganó el campeonato de Fórmula Uno en Adelaide (Australia), la mayoría de los aficionados y de los essecialistas en este deporte quedó decepcionada. El triunfo de Prost fue más la victoria de la tecnología de su equipo, el Williams-Renault, que la de un experimentado piloto.
Hay quienes aseguran que lo único que tenía que hacer Prost para ganar era sentarse en el automóvil y controlar el timón, pues la suspensión se manejaba electrónicamente, los cambios eran automáticos y además contaba con un control de tracción o antipatinaje, que permitía que el piloto pudiera, al salir de las curvas, oprimir a fondo el acelerador sin correr el riesgo de patinar.
A esto se le sumaba el sistema de frenos ABS, que no deja bloquear el carro cuando se frena en seco, y la comunicación permanente con los pits, que hacía que las decisiones no fueran únicamente del piloto sino también de sus colaboradores fuera de la pista.
Por todas estas ventajas electrónicas, la Fórmula Uno se habría convertido en una competencia de avanzada, pero monótona y aburrida. Sólo dos escuderías -las de mayores avances tecnológicos- tenían la posibilidad de quedarse con los honores. En efecto, desde 1984 los equipos Mc Laren y Williams obtuvieron todos los títulos. Los otros se conformaron con la disputa de los terceros y cuartos lugares.


RECUPERANDO AFICIONADOS
Está circunstancia; sumada a la huida de grandes figuras, en especial Alain Prost y Riccardo Patrese, a los costos muy elevados de mantenimiento de las máquinas y a la popularidad de otros deportes, llevó a la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) a realizar cambios radicales en el reglamento: desde el domingo 27 de marzo, cuando se corrió en Sao Paulo (Brasil) la primera válida del campeonato de Fórmula Uno, la electrónica se prohibió. Atrás quedaron los avances tecnológicos. Ahora lo que se busca es crear una disciplina más humana y menos robotizada, en la que las máquinas sean realmente manejadas por los pilotos y no por chips y órdenes de radio. La idea de la Federación es recuperar a los miles de fanáticos que perdieron el entusiasmo.
Como si estas medidas fueran poca cosa, la FIA también decidió recurrir nuevamente al reabastecimiento de combustible, algo que se había desechado por cuestiones de seguridad, pero que reafirma aún más el espectáculo y la incertidumbre en las carreras.
Lo que queda sobre el tapete, en cuestión de tecnología, es la aerodinámica. Este es el único punto en el que los ingenieros, limitados por las reglas de la presente temporada, podrán competir para lograr una diferencia que pueda hacer ganar segundos realmente valiosos.
MAS EMOCIONES
A primera vista, las determinaciones de la FIA sacrificaron la potencia y la velocidad que se vio en el camnennata cle 1993 Con el ánimo de recuperar el espectáculo. Pero lo cierto es que no se sacrificó nada. En los entrenamientos de invierno, que se realizaron en Europa y en el Gran Premio de Brasil del mes pasado, los tiemnos de las fórmulas con suspensiones pasivas y sin telemetría demostraron ser tan rápidos como los de las últimas temporadas. Y eso que casi no se han ensayado las nuevas configuraciones de los automóviles.
El gran beneficiado con todas estas medidas es el público. Este año las carreras serán más emotivas. Ya no sólo habrá dos favoritos para pelear el título. Ahora también están Michael Schumacher -ganador del Gran Premio de Brasil-, Jean Alesi. Mika Hakkinen y por supuesto, Ayrton Senna, quien apenas se enteró de las modificaciones en el reglamento les dijo a los medios: "Desde hoy la diferencia la volverá a marcar el piloto y no la máquina".
Hasta el momento el objetivo de la FIA se ha cumplido. La carrera del 27 de marzo fue llena de emociones. Por ejemplo, Michael Schumacher entró a pits detrás de Senna y le sacó solamente un segundo de ventaja al salir -maniobra suficiente para mantenerse en la punta de la carrera hasta el final-. Además, en el podio ya no se ubicaron únicamente los dos equipos tradicionales. En esta ocasión el primer lugar estuvo con Benneton, el segundo con Mc Laren y el tercero con Ferrari.
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