Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2016/07/14 11:50

Etapa loca en el Tour, pero Froome conserva el liderato

Increíble y apoteósica etapa la de hoy en el Tour de Francia. La batalla entre los favoritos tuvo un capítulo de novela, en el que Froome estuvo a punto de perderlo todo. Nairo subió al tercer puesto.

Etapa loca en el Tour, pero Froome conserva el liderato Foto: AFP

Y a falta de 5 kilómetros para la meta, Nairo Quintana se lanza a la conquista de ese mermado Mont Ventoux, esa montaña irresistible, seca, calva, despiadada cuando los ciclistas se atreven a dominar sus límites, allá donde el clima es el colmo de lo absoluto. Froome no se impacienta. El capitán del Sky ordena sus tropas y deja que la inercia actúe sobre el valiente de Boyacá. A lo lejos se ve el observatorio del Gigante de Provenza, ese que liquidó a Eddy Merckx en 1970, ese donde Chris Froome derrotó al novel Nairo en 2013, ese que ha despedazado las ilusiones de ciclistas tan inmensos como Gianni Bugno, Raymond Poulidor o Tony Rominger. El Monte de los Vientos sólo permite que los pedalistas de leyenda cabalguen su lomo infernal, ese límite del mundo humano que, como el Everest, seduce a los héroes ávidos de epopeya, de vida.

Pero hoy los ciclistas no suben hasta esa frontera desértica de tierra muerta y vientos de látigo. Hoy el Ventoux es un simple espectador distante de la batalla entre los candidatos al título del Tour 103. La meta está ubicada en Chalet-Reynard, a 6 kilómetros del melancólico observatorio.

Pero el ciclismo es en sí mismo una constante batalla, una que no depende de grandes Waterloo para pasar a la historia. Al ciclismo le basta con los ciclistas para alcanzar la apoteosis. Y hoy, en una etapa destazada, desprovista de su meta histórica sobre las nubes del sur de Francia, sin ese “déspota de los ciclistas” que narró Roland Barthes en un L’Equipe de hace más de 40 años, el ciclismo volvió a demostrar que es el deporte más emotivo del mundo, porque cuando Nairo intentaba lo imposible, distanciar a su enemigo “extraterrestre”, a ese semidiós vestido de amarillo, se vio colmado por sus propias fuerzas y sucumbió ante el poderío del británico de origen keniano.

Froome, tras dos hachazos del colombiano, tomó las riendas de la carrera y se abrió paso en solitario hacia la meta. Sólo lo pudo seguir Richie Porte, su antiguo compañero en el Sky. Nairo se quedaba sin respuesta, herido en su orgullo, soportando el viento, luchando como lobo estepario, solitario sobre esas cuestas ilustres.

Y cuando todo parecía consumado, a sólo 3 kilómetros de la meta, a Froome se le cierra el camino, se le oscurece el horizonte. Miles de aficionados, embriagados por la emoción, le obstaculizan el paso. Las motos se detienen y hacen que Froome pierda el control de su máquina. El jinete británico pierde a su fiel “caballo” justo en el final de su odisea, y como preso de una locura espontánea, corre en busca de la meta como un maratonista extraviado, como un Ulisis esquizofrénico desesperado por los brazos de su Penélope.

Y entonces Nairo, muerto hasta ese momento, resucita como el Ave Fénix y pasa de largo sobre los restos de su rival caído, quien tras recuperar la cordura vuelve sobre sus pasos en busca de su “caballo”, pero este no le responde y el británico empieza a perder tiempo.

La etapa 12 ya tiene un vencedor, el belga Thomas De Gendt, el mejor de una abultada fuga que se produjo en Sommieres con el consentimiento del todo poderoso Sky.

En ella iban Bertjan Lindeman y Sep Vanmarcke (Lotto-Jumbo), Stef Clement (IAM), Serge Pauwels y Daniel Teklehaimanot (Dimension Data), André Greipel y Thomas De Gendt (Lotto-Soudal), Bryan Coquard y Sylvain Chavanel (Direct Energie), Iljo Keisse (Etixx-Quick Step), Chris Anker Sørensen (Fortuneo-Vital Concept), Dani Navarro y Cyril Lemoine (Cofidis), Diego Rosa (Astana), Cyril Gautier (AG2R-La Mondiale), Tom-Jelte Slagter (Cannondale-Drapac), Georg Preidler (Giant-Alpecin) y Paul Voss (Bora).

Alcanzaron diferencias cercanas a los 10 minutos, pues para el lote, aquella aventura no implicaba riesgos para la general. No era más que una simple expedición de sublevados en busca de migajas de gloria.

No hubo persecución seria y los escapados, con De Gendt a la cabeza, se quedaron con el triunfo de etapa.

Pero a pocos les importó esa parte de la historia, pues los mejores capítulos estaban por escribirse. Y así fue. En las rampas de los dos premios de montaña de cuarta y tercera categoría: Cote de Gordes y Col des Trois Termes, el pelotón acelera y Thibaut Pinot pierde el paso. También se quedan Sagan, Meintjes y Barguil. Luego pierden la rueda Vuillermoz, Sagan, Majka y Tom Dumoulin. La carrera se lanza y Katusha, con el permiso de los “hombres de negro”, toma el timón del grupo de favoritos, cada vez más flaco.

Ya en la cuesta del Mont Ventoux, donde los vientos comienzan a azotar los pinos, los Sky asumen su lugar en la vanguardia del lote, con los del Movistar siempre al acecho.

Froome cuenta con sus mejores soldados: Henao, Thomas y Poels. Quintana no sabe si confiar en los suyos. Los demás: Yates, Martin, Mollema, Aru, Van Garderen y Bardet, observan como hienas esa lucha entre leones, esperando las sobras con paciencia.

Y Quintana se prueba. Lanza su primer ataque y nadie sale a perseguirlo. Es sólo un conato de bronca, es sólo un aviso. Luego vuelve a tirar para adelante, pero tampoco le comen cuento. El colombiano se agrupa y comienza a medir su próximo embiste. Pero mientras Nairo piensa Froome actúa y se marcha. El británico es demasiado ciclista, es un “monstruo”. Pero también los “monstruos” tienen sus malos días, y a Froome la suerte le juega una mala pasada. Pierde su bicicleta, pierde la cordura y pierde el liderato.

El dos veces campeón del Tour llega a meta remolcado por Sergio Luis Henao, quien resigna sus opciones de podio para salvar a su jefe. Ambos pierden más de un minuto con Nairo, y con los demás “capos”: Yates, Martin, Porte, Van Garderen, Aru, Bardet y Purito, entre otros.

Froome está visiblemente derrumbado, enojado con la organización, con un grito rabioso atorado en su garganta. Nairo tampoco celebra, pues no fueron sus pedalazos los que mataron a la “bestia”.

Pero la etapa continúa en los escritorios, en cuartos cerrados, en el silencio hermético de las oficinas de los organizadores, quienes ante las justas quejas de los directores del Sky, deciden restablecer los tiempos de los accidentados Froome y Porte. Ambos quedan con la misma diferencia en meta de Mollema, y por ende el británico recupera su maillot amarillo.

Para Froome y para Nairo mañana llegará otra prueba de fuego, la contrarreloj individual de 37,5 kilómetros entre Bourg-Saint-Andéol y La cueva de Pont-d‘Arc.

La pregunta que queda es, ¿si esto pasó en Mont Ventoux, qué pasará en los Alpes? ¡Ayyy! Lo que queda es Tour, lo que queda es ciclismo puro.

Posdata: En el día nacional de Francia, los galos siguen sin conquistar una etapa en la edición 103 del Tour.

Etapa:

1. Thomas De Gendt (BEL-Lotto Soudal) 4:31:51
2. Serge Pauwels (BEL-Dimension Data) a 2 segundos.
3. Dani Navarro (ESP-Cofidis) a 14.

General individual:
1. Chris Froome (BRI-Sky) 57:11:33.
2. Adam Yates (BRI-Orica) a 47 segundos.

3. Nairo Quintana (COL-Movistar) a 54.
4. Bauke Mollema (HOL-Trek) a 56.
5. Romain Bardet (FRA-Ag2r) a 1:15.
6. Alejandro Valverde (ESP-Movistar) a 1:39.
7. Tejay Van Garderen (USA-BMC) a 1:44.
8. Fabio Aru (ITA-Astana) a 1:54.
9. Dani Martin (IRL-Etixx) a 1:56.
10. Joaquín Rodríguez (ESP-Katusha) a 2:11.
11. Richie Porte (AUS-BMC) a 2:22.
12. Louis Meintjes (RSA-Lampre) a 2:29.
13. Sergio Luis Henao (COL-Sky) a 2:36.
32. Járlinson Pantano (COL-IAM) a 40:29.
75. Winner Anacona (COL-Movistar) a 1:29:26.

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