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| 10/12/1987 12:00:00 AM

FUERA DE COMBATE

Gravemente herido el guerrero del automovilismo colombiano

El jueves pasado en horas de la tarde, el equipo de Vince Granatelli cumplía una prueba rutinaria de neumáticos en la pista de Indianápolis. Alrededor de las cuatro y media de la tarde el piloto colombiano Róberto José Guerrero recibía por el intercomunicador la orden de detenerse para poner fin a la sesión.
El piloto contestó afirmativamente y se disponía a regresar a los pits cuando, al entrar a la curva número dos del óvalo y de acuerdo con la versión entregada por el señor Granatelli -dueño del equipo-, el piloto perdió el control del auto. Se estrelló contra el muro de contención que rodea la pista, lo que causó el desprendimiento de una de las llantas delanteras que golpeó la cabeza del calombiano. Guerrero, el mejor corredor de autos en la historia colombiana, fue conducido inconsciente al Hospital Metodista de la ciudad, en donde los médicos han dicho que su estado es crítico. Este accidente detiene, al menos momentáneamente, una carrera fulgurante que lo había llevado a los primeros puestos del automovilismo mundial.
Todo empezó en los años 50 cuando su padre, el ciclista argentino Roberto Serafin Guerrero, llegó a Colombia acompañado del hoy comentarista deportivo Julio Arrastía para correr una Vuelta a Colombia. Mientras pedaleaban, el paisaje colombiano los cautivó y decidieron radicarse en Medellín, que por esos años era la "meca" del ciclismo nacional. En 1958, nació su hijo Roberto José, quien desde pequeño mostró interés por los deportes de velocidad. Mientras cursaba el bachillerato en Medellín, comenzó a participar en carreras de karts, lo que constítuyó su primera escuela automovilística. En esta categoría obtuvo varios triunfos.
Finalizados sus estudios secundarios, el joven corredor partió hacia Europa para seguir estudios de ingeniería. Pero esto resultó ser una disculpa para poder estar cerca de las mejores escuelas de conducción del mundo. Su afición se impuso y se matriculó en una prestigiosa escuela de Inglaterra. Los triunfos no tardaron en llegar y, ya en 1979, Roberto José competía con éxito en la Formula Tres inglesa, de la que han salido varios de los mejores pilotos del mundo. El 80 resultó ser su mejor año. En un reñido duelo que acaparó la atención de los aficionados durante toda la temporada, el colombiano terminó empatado en el primer lugar con el sueco Stefan Johannson, quien hoy en día es piloto de la escudería Ferrari de Fórmula Uno.
La gran actuación cumplida en ese año le sirvió para que un equipo de Fórmula Dos lo contratara en el 81. En esta categoría cumplió una decorosa actuación, obteniendo un triunfo en Londres. Pero lo más difícil estaba por comenzar. En el 82 fue llamado por Morris Nun, director deportivo de la escuadra Ensing de Fórmula Uno, para que manejara uno de sus autos. El comienzo fue duro por la carencia de recursos del equipo. Guerrero debió contentarse con correr unas pocas carreras, en un auto que estaba muy lejos de competir con los grandes como Mc Larén, Ferrari o Lotus. Para el 83 el equipo sólo pudo tener un carro en competencia que le fue encomendado al colombiano. El equipo perdió todo apoyo financiero y debió abandonar la competición, antes de que la temporada terminara. Europa se había vuelto una plaza difícil para el joven corredor, quien partió hacia Estados Unidos para probar fortuna junto a su antiguo director, Nun.
En el campeonato C.A.R.T. norteamericano, Roberto José entró con el pie derecho. En su primera salida en Indianápolis llegó de segundo obteniendo el premio como el mejor novato de la temporada 85. De ahí en adelante las cosas habían ido mejorando día a día. Contratado por el equipo de Vince Granatelli, el corredor contó con el apoyo suficiente para pelear de cerca las carreras.
Todo parecía indicar que el 87 era su año. Había ganado a comienzos de la temporada las 200 millas de Phoenix (Arizona) y hace quince días cruzó primero la meta en Mid Ohio. En mayo pasado llegó segundo en la pista sagrada de Indianapolis, luego de esquivar milagrosamente una llanta que se soltó del auto de Tony Bettenhausen y que, después de destruír la trompa de su carro, mató a un espectador que se hallaba en las tribunas. Paradójicamente, fue en esta misma pista y por causa de una llanta que se desprendió de su auto, que Guerrero ahora se encuentra entre la vida y la muerte. En el momento de cerrar la presente edición, el piloto colombiano no había recobrado el conocimiento, aunque sus signos vitales eran estables y la movilidad de piernas y brazos eran normales. Esto aleja la posibilidad de parálisis, aunque los daños sufridos en el cerebro aún no habían sido totalmente evaluados.
Todo parece indicar que, debido a la gravedad del accidente, no podrá regresar a las pistas en la presente temporada para luchar un título que tenía posibilidacles de ganar. Pero lo que todos esperan es que, al igual que el legendario Niki Lauda, Roberto José regrese a las competencias el proximo año para llevarse el triunfo que en esta temporada se le acaba de ir de las manos.
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