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| 2/3/2016 12:00:00 PM

La aventura china de los futbolistas colombianos

Freddy Guarín, Jackson Martínez y Freddy Montero renuncian a las mejores competiciones europeas a cambio de jugosos contratos en el fútbol chino. ¿Decisión acertada?

Con el pretencioso nombre de Superliga, el campeonato de fútbol de primera división de la República Popular de China ha emergido como la nueva vitrina del fútbol internacional.  Parece extraño, pero en el país más grande y más poblado del mundo, el fútbol era tan exótico que solo hasta los años 90 empezó a surgir la idea de tener un torneo, como casi todos los países del planeta.

La afición por el fútbol en este dragón asiático es relativamente reciente. La Superliga apenas tiene 16 años, se creó en el 2004, dos años después del primer mundial de Fútbol celebrado en Asia, el de Corea y Japón. En principio los chinos se aficionaron a los grandes equipos, Real Madrid, Barcelona y sobre todo Manchester United tienen allí una pléyade de seguidores, legalmente registrados. De hecho, China ha sido un destino frecuente en las pretemporadas de estos gigantes del fútbol.

Pero desde el año 2007 magnates y empresarios chinos decidieron darle un nuevo impulso a la Superliga China. Para ello, apostaron por contratar a jugadores de renombre y gran cartel, muchos de ellos ya en el declive de sus carreras. Se trataba de una especie de liga show, como la de los Estados Unidos, donde muchas estrellas colgaban los guayos, o prolongaban unos años más su pasión a pesar de que ya habían perdido el nivel necesario para competir en las primeras ligas europeas.

Para ello, China irrumpió en el mercado con multimillonarios ofrecimientos a los futbolistas. La mayor contratación que hasta ahora se ha registrado es la del marfileño Didier Drogbá, en el 2012. Meses después de ganar la Champions League con el Chelsea, no se resistió a una oferta de  5,3 millones de euros anuales como salario.

Drogbá, una estrella del fútbol internacional, solo tardó seis meses en comprobar que la Superliga de China estaba lejos, muy lejos, de ser un campeonato de fútbol de nivel. Por eso decidió renunciar al dinero y recuperar la ambición deportiva. Se fue al Galatasaray de Turquía y volver a disputar los más exigentes campeonatos del mundo, como la Champions League.

El dilema que supone China para los futbolistas es sencillo: asegurar un futuro económico al percibir contratos millonarios a cambio de sepultar sus carreras. Los jugadores colombianos cada vez más han picado el anzuelo, y esta temporada varias de las estrellas de la Selección Colombia se han inclinado por lo primero, el dinero.

El auge de los colombianos a China viene desde los años 90. Futbolistas como Ricardo ‘Gato’ Pérez, Juan Carlos Niño, Harry Castillo, fueron los primeros en incursionar en este exótico balompié, por donde recientemente han pasado Luis Carlos Ruiz, Carmelo Valencia, Stíven Vélez, Duvier Riascos, Luis Gilberto Núñez, futbolistas que tenían proyección, pero desde que juegan en China han desparecido de la órbita. Pocas noticias se tienen de sus carreras.

Pero la nueva era de estrellas nacionales se inició con el millonario contrato del antioqueño Giovanni Moreno, quien en el año 2012, después de dejar con la boca abierta a todos los argentinos, vistiendo la camiseta de Racing, rechazó ofertas de otros grandes del fútbol para irse a forrarse de dinero en el Shanghái Shenhua. Desde entonces Moreno es la gran estrella de la Superliga China, pero a cambio jamás volvió a ser llamado a una Selección Colombia, pues su categoría y calidad se perdieron en un fútbol del que pocas noticias se conocen.

En esta temporada los magnates chinos han apostado por las estrellas colombianas, más aún con el antecedente de ‘Gio’ Moreno.  El segundo en picar el anzuelo fue Freddy Guarín que Cambió al Inter de Milán por sumarse a las filas del Shenhua, donde compartirá vestuario con el antioqueño. Guarín había sido hasta capitán del Inter y la Selección Colombia, y ahora su aventura puede poner en riesgo su participación en las eliminatorias. De hecho, solo hasta marzo tendrá competencia.

Pero la gran sorpresa fue la de Jackson Martínez. El jugador abandonó el Atlético de Madrid, segundo en la tabla de posiciones de la Liga de España, clasificado a la siguiente ronda de la Champions League, y quizás el tercer grande del fútbol ibérico. Aunque no era titular en el equipo de Diego Simeone, decidió rescindir su contrato y encontrar minutos en China. El que fuera el mayor goleador de Europa con el Porto, en la temporada 2014-2015. El Guangzhou compró su pase por 42 millones de euros. Si no era titular en la Selección, probablemente no lo sea ahora, que juegue en una liga de inferior jerarquía.

El caso de Freddy Montero es bastante particular. Llegará como gran estrella del Tiajin Tida, y ganará 5 millones de euros en dos años. El delantero atlanticense jugó en la Liga de Estados Unidos, siendo muy joven, y convirtiéndose en un gran protagonista. En 2013 fue recuperado por Millonarios y de allí pasó al Sporting de Lisboa, equipo con el que disputa la Europa League. Tras estar ven la élite, vuelve a un torneo exótico, pero a cambió, un contrato que prácticamente asegurará su futuro.

Hubo rumores de que Falcao, que no ha recuperado su mejor nivel tras la lesión de ligamento cruzado que lo dejó fuera del Mundial 2014, aterrizaría a la Superliga China. Nada se concretó.

El fútbol chino seduce con sus millones, pero en la mayoría de los casos se ha convertido en el final de las carreras para muchos jugadores de élite. Los colombianos Gio Moreno, Guarín y Jackson tienen mucho fútbol para estar en la élite, pero prefirieron encontrar dinero y felicidad en una liga de inferior categoría. 

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