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| 4/14/2011 12:00:00 AM

Goldstein o talento para frotarse las manos

Actualmente, en la élite del automovilismo internacional están compitiendo 15 colombianos, entre ellos Steven Goldstein, un piloto que, con la marca del Cavallino Rampante, le apunta a la cumbre del Gran Turismo.

El domingo pasado uno de los pilotos de la legión de colombianos en el automovilismo internacional empezó con todas las pilas la temporada. Se llama Steven Goldstein, un muchacho bogotano nacido el 23 de febrero de 1981 quien, a bordo de un Ferrari F430, ganó la primera carrera del Campeonato Europeo GT Sprint 2011, disputada en el Autódromo Nacional de Monza, Italia, y salió segundo en la siguiente competencia.
 
En la mayoría de categorías de este deporte se corre dos veces por fecha, por domingo. Ésta es una. El colombiano es el líder en la tabla general, amén de haber logrado la ‘pole position’ en la clasificación del sábado. El español Antonio de la Reina, su compañero de equipo, está ubicado en el segundo lugar con los mismos puntos que Goldstein pero sin la bonificación por la obtención del primer lugar de la largada.
 
Desde 2009, Goldstein es piloto del equipo Ferrari Kessel Racing de Gran Turismo. Junto a Felipe Massa son los únicos latinoamericanos que corren en la marca del Cavallino Rampante. En la GT Sprint compiten además de Ferrari, Porche y Lamborguini, tres carros de alta velocidad con algunas diferencias como la potencia del motor, la aceleración, el frenado, factores que terminan decidiendo los vencedores y vencidos.
 
“Que los carros sean similares hace que se convierta en una ficha decisiva: es vital el físico que tenga, su capacidad de resistencia y de mando, su cabeza, saber dónde apurar y dónde regular”, dice Goldstein, quien vive en Milán y aparte de manejar, le gusta jugar voleiplaya y tenis, leer, hacer fotografías, y también el marketing, carrera que cursó en los Estados Unidos.
 
Además es DJ, le encanta la música electrónica, distracción que inició como un pasatiempo y terminó durante un año en las discotecas de Milán. Ahora únicamente toca fuera de la temporada deportiva.
 
“Es meritorio lo que está haciendo Steven. Si está donde está es porque tiene talento, aunque la categoría en la que compite frente al prisma de otras competencias no está bajo el paraguas de las relevantes”, dice Germán Mejía Pinto, periodista deportivo especializado en automovilismo.
 
Para poder correr, Goldstein se gestiona un dinero a través de patrocinadores y Ferrari lo apoya con una especie de subsidio. Este deporte no es como el fútbol o el ciclismo en donde clubes o equipos extranjeros fichan a atletas nativos para laborar en el exterior y ganar platica. En el automovilismo, aquí o allá, para correr es indispensable tener recursos propios.
 
Aquellos que desean ser pilotos profesionales tiene varios caminos, los dos de mayor trascendencia son Europa y Estados Unidos. El primero es, en términos generales, el trampolín regular para saltar a la Fórmula 1; y el segundo, Estados Unidos, menos competitivo que el primero, pero no por eso sin renombre, tiene la Nascar como bandera.
 
Los karts son el kínder del automovilismo, de allí salieron la mayoría de los pilotos colombianos, entre ellos el más exitoso, Juan Pablo Montoya, actualmente en la Nascar. Existen dos tipos de carros de carreras, los Fórmula y los Turismo. Estos últimos son carros de producción salidos de los concesionarios que, dependiendo de la categoría, los engallan o les hacen algunos retoques, como por ejemplo la adecuación de la jaula de seguridad o los alerones.
 
La ruta
 
Goldstein corrió muy poco en karts, por eso escogió la senda del Turismo. En 2002 se graduó como Perfection Driver Trainning en la escuela de pilotos de la BMW en Alemania. Quizás le hayan servido los cursos que hizo de conducción defensiva para la protección de personas. Expertos de la automotriz germana, al ver su capacidad de conducción, le dijeron que gracias a sus dones su futuro estaba en el automovilismo. Al año siguiente debutó como piloto profesional en la Fórmula 2000 Americana, y un año después se coronó campeón. Por los resultados, firmó un contrato con Café de Colombia, que terminó hace un tiempo. En aquel título hizo ocho victorias, once podios y nueve ‘pole position’.
 
Por su actuación, el equipo oficial de Audi Short Italia le echó el ojo. Goldstein se radicó en Barcelona donde estuvo dos años compitiendo y trabajando de instructor de manejo defensivo en RACC Renault en el circuito de Cataluña.
 
Con Audi debutó en 2006 en el Campeonato Europeo Super Stara. Fue catalogado ‘Novato del año’ y en 2007, junto a su compañero de equipo Gianni Morbidelli (expiloto de Fórmula 1), ganó el Campeonato de Constructores. Además en 2009 ganó como debutante las 6 horas de Bogotá. Todo un récord. Justamente lo hizo con su actual compañero de equipo, Antonio de la Reina. En 2010 quedó de subcampeón en el trofeo Maserati. Perdió en la última carrera y fue galardonado, otra vez, con el premio ‘Novato del año’.
 
Desde Milán, Steven Goldstein habló con Semana.com sobre sus inicios, el presente y el futuro de su carrera deportiva.
 
Semana.com: Hay momentos en la vida que son bisagras. En su caso, ¿cuándo se enamoró del automovilismo? ¿Cuándo supo que tenía madera?
 
Steven Goldstein: Desde chiquito cuando manejaba sentía que el carro era una extensión de mi cuerpo, me sentía muy cómodo. Pero en el Campeonato Escuela en la academia de Skip Baber en Estados Unidos conocí más este mundo, aprendí mucho, recibí de los profesores, que son expilotos, instrucciones y enseñanzas claves que me sirvieron para crecer personal y deportivamente. Cada vez quería aprender más y mejorar. Antes era un hobbie, pero en la escuela cambió todo.
 
Semana.com: Los cimientos del deportista son sus objetivos. Pensando en el futuro inmediato, ¿cuáles son los suyos?

S.G.: Quiero especializarme en Turismo, correr el Mundial de GT1 que es el más importante en esa modalidad. Ahora estoy en la GT Sprint en Ferrari, lo cual es un honor aunque la presión y exigencia son enormes. La presión se siente a diario, están pendientes del cronómetro, toca estar siempre rápido. Sin embargo, esa presión a mí me sirve, me hace llegar y traspasar mis límites y el límite del carro.
 
Semana.com: ¿Cómo es la vida en Milán? ¿Cómo es un día normal compitiendo para Ferrari y viviendo en semejante ciudad?
 
S.G.: Es una ciudad magnífica. Aquí en Europa queda todo cerca y se puede viajar, no sólo es cómodo por el tema de las carreras que son en distintos países, sino también para poder conocer y recorrer la historia del continente. Un día normal, la mitad del tiempo estoy cuadrando temas comerciales y contratos, y la otra mitad entrenando en pista y en gimnasio, donde hago ‘cardio’ que es lo más importante. Eso ayuda a no perder la concentración. Además juego ‘ping pong’ y tenis, que me ayuda para los reflejos. Es una ciudad llena de arte y muy futbolera. Tenemos al chef de Inter de Milan en la escudería, el equipo de fútbol donde juega Iván Ramiro Córdoba. Todo deportista tiene que comer lo mejor posible, aparte de entrena y dormir bien.

El rastro Montoya

Actualmente, en la élite del automovilismo internacional están compitiendo, si no se escapa alguno, quince pilotos colombianos, entre ellos Goldstein. El ‘boom’ Montoya dejó su rastro, abrió caminos y puertas, promovió desde la cancha, la televisión y la propaganda la práctica del automovilismo, de subirse a un kart y acelerar, de manejar a velocidades top.
 
Para Mejía Pinto, “casi todos ellos son pilotos que se formaron en plena época de estimulación al ambiente que generó Juan Pablo Montoya”. Según Goldstein, Montoya ganó carreras importantes y eso demostró que se podía. “Me inspiró y puso en muchos lugares a Colombia en el mapa”, comenta.
 
La legión la conforman Montoya, quien hace cinco años compite en la Copa Sprint de Nascar; Gustavo Yacamán, quien está en Indy Lights (categoría previa a la Indy Car, lo máximo en Estados Unidos donde triunfó Montoya); Juan Camilo Albarracín en Nascar K&N; Sebastián Saavedra en Indy Car, quien corrió el año pasado las 500 millas de Indianápolis y fue el piloto más joven en disputarla; Martín Sala, quien anunció que correrá en Fórmula 3 Europea; Gabby Cháves en GP3 Europea con el equipo Addax; Manuela Velásquez en Clio Cup Italia; Francisco Díaz en la European F3 Open; Carlos Muñoz en la F3 Euroseries; Óscar Tunjo en Fórmula Renault 2.0; Ómar Julián Leal en la GP2 Europea (antesala de la Fórmula 1); Juan Piedrahita en Fórmula 2000 USA; Carlos Huertas en su tercera temporada en la F3 Británica, y Tatiana Calderón en Star Mazda.

Atención con Tatiana. Tiene 17 años y el fin de semana pasado, con el equipo Juncos Racing en su segundo año como profesional, quedó de tercera en la prueba disputada en la pista de Barber Motorsports Park, en Birmingham, Alabama. Es la primera colombiana en hacer podio en la fórmula estadounidense. Aplausos.

Y por fuera de la legión no se puede quedar, aunque sea de una modalidad muy diferente, Nicolás Bedoya, competidor de rally. En 2010 debutó internacionalmente después de más de una década sin colombianos en el rallismo de punta. Gracias a su participación y gestión, la Nacam-FIA - entidad constituida por la unión de las instituciones del Automovilismo americano- se fijó en Colombia y le concedió la válida final del Campeonato Nacam Rally Championship para octubre de este año. También se realizará por primera vez el campeonato colombiano de rally con normas de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), que comenzará en mayo.
 
En el país la formación de pilotos es muy buena tanto en los clubes como en las escuelas. La Federación Colombiana de Automovilismo, a pesar de las dificultades pero con todas las convicciones, lucha por promover y fomentar la práctica de este deporte. Este año se realizarán, con su aval, 96 competencias en todas las categorías. Sin embargo los jóvenes han tenido que empacar sus maletas y viajar igual que Steven Goldstein, entre otras cosas porque en Colombia el automovilismo todavía no es rentable para ellos, no es profesional. Para dar ese paso se necesita, además del respaldo de los medios de comunicación, según Mejía Pinto, fe e inversión por parte del sector público y privado, de la automotrices fabricantes importadoras. Ellas deberían involucrarse y correr con los costos. Así crecería la disciplina y la afición.

Nunca en la historia de Colombia tantos pilotos habían corrido a este nivel. “Actualmente somos uno de los tres países del continente americano que más representantes tiene en el automovilismo mundial”, dice Mejía Pinto. Aunque el mejor momento fue con Montoya, a nivel de proyección el automovilismo nacional atraviesa por la cresta de la ola.
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