Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/08/02 00:00

Grandes entre los grandes

Los grandes atletas olímpicos son los verdaderos superhéroes de la era moderna. Muchos de ellos han conseguido la gloria tras vencer la adversidad.

Fanny Blankers-Koen a la edad de 30 años, casada y con dos hijos, fue la gran triunfadora en Londres. Participó en cuatro pruebas de velocidad y las ganó todas

Paavo Nurmi

En 1897, un año después de que en Atenas se proclamaron abiertos los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, en la pequeña y fría ciudad finlandesa de Vitola nació Paavo Nurmi. Vivía en una cabaña situada cerca al puerto, comía pan negro y pescado seco -no conocía el sabor de las carnes rojas-, resistía los largos inviernos más que sus hermanos, pero, principalmente, corría. Corría entre los bosques de pinos mientras el viento helado le golpeaba la cara. Corría sin saber que iba a convertirse en el 'finlandés volador', el atleta de fondo más grande de la historia.

Nurmi participó en las Olimpíadas de Amberes 1920, París 1924 y Ámsterdam 1928. Ganó nueve medallas de oro y tres de plata en pruebas de fondo y medio fondo. Se recuerda especialmente su hazaña en el cross country de los juegos de París cuando, bajo un furioso sol y a 40 grados de temperatura, fue dejando atrás a sus exhaustos contendores, varios de los cuales tuvieron que ser llevados al hospital.

Jesse Owens

Los años 20 fueron del 'finlandés volador', pero las cosas cambiarían en los años 30. Adolfo Hitler, en la cima de su fama, ganó la sede de los juegos de 1936 para Alemania. Era su oportunidad de demostrar la superioridad física de la raza aria. No contaba con que Jesse Owens, el hijo de un granjero y nieto de un esclavo afroamericano, le aguaría la fiesta. Las Olimpíadas de Berlín se recuerdan por Owens, el joven de Alabama que ganó cuatro medallas de oro en 100 y 200 metros planos, relevos 4 por 100 y salto largo. Cuando retornó a Estados Unidos, el entonces presidente, Franklin D. Roosevelt, no quiso felicitarlo. Owens regresó a su trabajo de botones del Hotel Waldorf Astoria y volvió a sentarse en el puesto asignado por entonces a los negros, en la última fila del bus.

Fanny Blankers-Koen

Durante la Segunda Guerra Mundial se suspendieron las Olimpíadas y se reanudaron en 1948 en Londres. Varios atletas que participaron en esos juegos perdieron, durante la guerra, la oportunidad de mayores triunfos olímpicos. Este es el caso de la holandesa Fanny Blankers-Koen, quien a la edad de 30 años, casada y con dos hijos, fue la gran triunfadora en Londres. Participó en cuatro pruebas de velocidad y las ganó todas. No consiguió ningún récord porque corrió bajo la lluvia, en una pista hecha un barrizal. En 1999 fue escogida por la Federación Internacional de Atletismo como la mejor atleta del siglo XX.

Emil Zátopek

Cuatro años después del triunfo de Blankers-Koen, en la tierra de el 'finlandés volador', el checo Emil Zátopek abrazó la gloria. Zátopek, quien ya había ganado una medalla de oro en Londres, conquistó tres más en Helsinki en 5.000 y 10.000 metros y, para completar, otra en la maratón. Fueron tres victorias en tres días de la 'locomotora humana'. Al ganar la maratón llegó sin piernas y confesó que no había podido caminar en una semana.

Larisa Latynina

En Helsinki ocurrió un suceso decisivo en la historia de los juegos: la Unión Soviética participó por vez primera. En adelante, cientos de atletas de esa nación subirían al podio con aquellas cuatro letras cirílicas en el pecho, CCCP. Con la Unión Soviética llegaron los grandes gimnastas, sobre todo, Larisa Latynina.

Incluidos hombres y mujeres, Latynina es la atleta que mayor número de medallas ha ganado, pues se colgó 18 en tres olimpíadas: Melbourne 1956, Roma 1960 y Tokio 1964. Además, forma parte del selecto grupo de cuatro atletas que han ganado nueve medallas de oro.

Nadia comaneci

Latynina creó nuevos movimientos y abrió el camino que siguieron grandes gimnastas soviéticos como Nikolai Andrianov (ganador de 15 medallas olímpicas) y Olga Korbut. Pero el nombre que más se recuerda en la gimnasia es el de Nadia Comaneci. Con 14 años, la rumana se llevó tres medallas de oro en Montreal 1976. El coliseo estalló en aplausos cuando los jueces le otorgaron un 10, el puntaje perfecto. Comaneci ganó dos oros más en Moscú 1980.

Wilma Rudolph

Los héroes no han sido únicamente los que más medallas han ganado, sino los que han luchado contra las mayores adversidades para subirse al podio. Pocos batallaron tanto como la estadounidense Wilma Rudolph. Nació prematura y no la quisieron recibir en el hospital por ser negra. Sufrió varias enfermedades y la poliomielitis le paralizó una pierna. Decían que no iba a poder caminar. Poco a poco, Rudolph empezó a caminar por sí sola, y luego, a correr como una gacela. No se detuvo. Ganó una medalla de bronce en Melbourne 1956 y cuatro años más tarde logró tres medallas de oro en Roma 1960, en 100 y 200 metros, y en relevos 4 por 100. En Roma participó otro héroe, el etíope Abebe Bikila. La imagen de Bikila corriendo, ganando la maratón con los pies descalzos, le dio la vuelta al mundo. Ya con zapatos, logró romper el récord mundial en la misma carrera en Tokio 1964.

Mark Spitz

En las piscinas de Munich 1972 se vivieron algunos de los momentos más emotivos de las Olimpíadas durante los años 70. El estadounidense Mark Spitz, que aprendió a nadar a los 2 años en las playas hawaianas de Waikiki, fue un tiburón en el agua. En Munich, Spitz logró siete récords mundiales y ganó siete medallas, que se sumaron a las dos que ya había conseguido en México 1968.

Carl Lewis

Los años 80 fueron dominados por un atleta que llevaba el deporte en la sangre: Carl Lewis. Este velocista empezó a escribir su historia olímpica en Los Ángeles 1984. Ganó cuatro medallas en 100 y 200 metros, relevos 4 por 100 y salto largo. En esta última especialidad obtuvo tres medallas de oro. Dos veces ganó los 100 metros planos. Lewis cierra el grupo de los cuatro atletas que han ganado nueve medallas de oro en las Olimpíadas, compuesto, además, por Nurmi, Latynina y Spitz. Su sobrenombre, el 'hijo del viento'.

Hay quienes son reyes absolutos en sus deportes y no les queda grande la desgastada frase "el mejor del mundo". De este grupo forman parte el marchista polaco Robert Korzeniowski, cuatro veces campeón olímpico; el lanzador de jabalina checo Jan Zelezny, con su impresionante récord de 98,48 metros, y el boxeador cubano Teófilo Stevenson, medallista de oro en tres Olimpíadas.

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