Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1997/06/16 00:00

JAQUE AL REY

El mundo no sale del asombro por la derrotade Kasparov ante Deep Blue. ¿Nació la inteligencia artificial?

JAQUE AL REY

El ajedrez no ha sido nunca undeporte de masas. Pero no es exagerado afirmar que a comienzos de la semana pasada medio mundo estaba hablando del llamado juego ciencia. Por segunda vez tenía lugar un singular enfrentamiento entre el hombre y la máquina. Garry Kasparov, el genio moderno del ajedrez, le daba la revancha a Deep Blue, una supercomputadora de la IBM a la que había derrotado en una serie a seis partidas varios meses atrás.Diarios tan prestigiosos como The New York Times y USA Today cubrieron el duelo todos los días en sus primeras páginas. La revista Newsweek le dedicó su portada al enfrentamiento y en el artículo central arrancó diciendo que "cuando Garry Kasparov se enfrente a Deep Blue luchará por todos nosotros". Y _signo de los tiempos_ varios millones de personas se sembraron en sus computadores para seguir en vivo el acontecimiento a través de las páginas de Internet.El duelo causó un apasionamiento ajedrecístico comparable tan sólo con el fervor de hace 25 años cuando el norteamericano Bobby Fischer despojó de la corona mundial al ruso Boris Spasski en plena guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Pero esta vez no se trataba de un enfrentamiento entre el capitalismo y el comunismo. Esta vez se trataba de algo más grande: la fuerza del cerebro humano contra la de una máquina. Y, contra todo lo previsto, ganó la máquina.Tras la derrota de Kasparov los oscuros temores sobre la superioridad de las máquinas estuvieron a la orden del día. Incluso se llegó a especular que Deep Blue era el primer paso para llegar a la creación de un imbatible computador 'pensante' al estilo de HAL 9.000, el de la película de Stanley Kubrick 2001 odisea del espacio. Pero la realidad está muy lejos de estas alegorías evolucionistas. Kasparov nofue KasparovPara comenzar, Kasparov fue víctima de su propia soberbia. El campeón ruso _que en repetidas oportunidades había dicho que ninguna máquina lo vencería_ tuvo que recoger sus palabras. Su preparación, como él mismo lo reconoció, no fue tan rigurosa como es habitual. Para algunos analistas el ruso llegó demasiado confiado. En contraste, durante los últimos 13 meses un equipo de científicos de la IBM _asesorado por el gran maestro Joel Benjamin_, trabajó incansablemente en mejorar la computadora del año pasado. El resultado fue una versión mejorada de la Deep Blue modelo 96 (ver recuadro). Durante esos meses el equipo no sólo alimentó la memoria de la computadora con todas las partidas de ajedrez que Kasparov había disputado en toda su vida, sino que duplicó la velocidad del aparato para que pudiera analizar 200 millones de posiciones por segundo. En otras palabras, la computadora conocía perfectamente cómo jugaba Kasparov mientras el ruso carecía por completo de información sobre su rival.Consciente de esta situación y con el fin de sorprender a la computadora, Kasparov dejó de ser el contrincante agresivo de siempre y optó por jugar con un estilo pasivo, especulador y defensivo. Sobre esto, uno de los cinco mejores jugadores del mundo, el indio Viswanathan Anand, dijo que Kasparov "trata a la máquina como si fuera un Dios. Ha jugado de una forma muy defensiva frente al ordenador, de una forma que nunca le he conocido. Podría haber jugado de una forma más agresiva sin tener que mostrarse inútilmente temerario".Para muchos de los grandes maestros el fracaso de Kasparov comenzó en la segunda partida. En ella Deep Blue hizo jugadas calificadas por los expertos como increíbles y brillantes como, por ejemplo, rechazar una continuación muy ventajosa pero arriesgada porque daba opciones de contraataque, para optar por otra de bloqueo que anulaba todo contrajuego aunque la ventaja fuera menor. Esa situación, que normalmente no desarrollaría un computador y que, por el contrario, es propia de un ser humano por estar basadas en la intuición, terminaron por desconcertar a Kasparov.Para el ruso la forma como la máquina jugó la segunda partida tuvo algo de irregular e incluso insinuó que la computadora había sido reprogramada por el equipo de la IBM. Este punto nunca fue suficientemente aclarado por la empresa, lo que dejó un mal sabor y un margen de duda sobre la posibilidad de que hubiera existido trampa. Al fin y al cabo si eso fuera verdad habría sido como si IBM hubiera cambiado el contrincante de la noche a la mañana.Lo cierto es que si para la IBM el encuentro fue comercial, publicitaria y tecnológicamente un éxito y que el ajedrez se benefició al popularizarse como juego, nada permite afirmar que la computadora fue mejor que el hombre. Para ello habría sido necesario que Deep Blue estuviera compitiendo en las condiciones de un torneo real, enfrentando a varios rivales y no programada solamente para derrotar a un hombre, así sea el campeón del mundo. Y el que Kasparov no haya jugado como siempre lo hace y se hubiera limitado a plantear un juego 'antiDeep Blue' hace que, como dijo el gran maestro estadounidense Lev Alburt, "el 'match' hubiera quedado reducido a una competencia de cálculo de jugadas y movimientos acertados o erróneos entre una computadora y un hombre, en donde evidentemente la máquina tiene las de ganar pues está hecha para calcular".

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