Domingo, 22 de enero de 2017

| 2003/11/17 00:00

Juego limpio señores

Constituido como la primera sociedad anónima del fútbol profesional colombiano, el Chicó Club le apuesta a la transparencia en el balompié nacional.

¿Qué paso con la plata que recibió Santa Fe cuando vendió al 'Tren' Valencia al Bayern Munich? ¿Y la que recibió Millonarios cuando Andrés Chitiva se fue a México qué se hizo?

Este tipo de preguntas, que jamás han tenido respuestas claras, más el caos administrativo que suele rodear a los equipos del fútbol colombiano, (jugadores que no le pertenecen al equipo sino a un empresario, cambio de nómina cada seis meses, que impide a los hinchas identificarse con los jugadores y las nuevas promesas que surgen de las canteras vendidas por cualquier dinero al poco tiempo) son algunas de las preocupaciones que en 1990 llevaron a Eduardo Pimentel a crear un equipo de fútbol profesional que se manejara de manera transparente mediante una sociedad anónima y liderara la democratización del fútbol colombiano.

Fue hacia el final de su carrera como futbolista cuando el ex volante de Millonarios y América, testigo como pocos de lo malo, lo bueno, lo bonito y lo feo del fútbol colombiano, quiso cumplir el sueño de muchos jugadores cuando se retiran: ser técnico profesional.

De esta manera, y de la mano de personajes cercanos al fútbol nacional, entre ellos el ex entrenador Gabriel Ochoa Uribe, el 'Negro' Pimentel, luego de 10 años de estudios y de viajes tomando como ejemplo los modelos administrativos de varios de los mejores equipos del mundo, constituyó su equipo y logró la ficha de la Dimayor para participar en el torneo profesional de la Primera B.

El equipo de Pimentel, bautizado Chicó Fútbol Club, sólo necesitó un campeonato para llegar a las finales y estar cerca del ascenso. Para 2002 la historia se repitió y además el equipo obtuvo la valla menos vencida y el título del goleador del torneo.

La idea de un equipo que se manejara con unos valores y principios éticos definidos, que fuera una alternativa de inversión y que a su vez arrojara resultados, empezó a sonar en la cabeza de muchos empresarios apasionados por él fútbol.

A personajes como Santiago Perdomo, presidente del Banco Colpatria, y Andrés Camargo, presidente de la Constructora del mismo banco, les gustó el proyecto y hoy son la base de la junta directiva. Algunos ex alumnos del Gimnasio Moderno, colegio al que perteneció Pimentel y del que en los años 40 surgió el Independiente Santa Fe, también se entusiasmaron con la idea.

"Era invertir en lo que toda la vida han sido nuestros sueños y nuestra pasión, además de apostarle a un proyecto que busca rescatar el fútbol en Colombia y hacer de esto una industria. Si en otros países lo es por qué en Colombia no", dice Mariano Díaz, presidente del club.

Hoy en día el equipo cuenta con 2.000 socios honorarios, 165 inversionistas y el pase de 95 jugadores. Su plantel profesional lo conforman 28 jugadores, entre los que figuran hombres de experiencia en primera división como Carlos Navarrete, Santander Ospina y Osvaldo Vallesillas.

Ser un semillero de jugadores profesionales y realizar un trabajo con las escuelas de fútbol, ubicadas en los barrios marginales de Bogotá, son otros de los planes que ya empieza a ejecutar esta nueva institución.

Fortalecida la estructura administrativa y constituido con un esquema fiduciario a través de un patrimonio autónomo, ya está listo el proceso de capitalización y democratización del club.

Por esta época el Chicó nuevamente disputa las finales de la B y busca el sueño anhelado del ascenso. "Un proyecto transparente y orgullosamente bogotano", como dice Pimentel, está en manos de los capitalinos y colombianos que quieran conformar la 'torcida' de un equipo que pretende jugarle limpio al fútbol nacional.

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