Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/07/28 20:30

La trágica historia de la gimnasta que venció a Comaneci

Elena Mukhina obtuvo el oro en el mundial en Estrasburgo (Francia). Dos semanas antes de los Olímpicos en Rusia quedó tetrapléjica.

Nadie supo de su parálisis hasta un año después de los juegos olímpicos de Moscú de 1980. Foto: Continental Sports

Faltaban dos semanas para que se encendiera la llama olímpica en Moscú en 1980. Serían los días más duros de entrenamientos que pasaban las ocho horas diarias. Esta vez la gimnasta moscovita Elena Mukhina tendría que ganar el oro para demostrar la superioridad de Rusia.

“No me siento segura haciendo el ‘Salto Thomas’”, decía frecuentemente Mukhina a su entrenador Mikhail Klimenko. “La rumana Nadia Comaneci tiene rutinas más fuertes que nuestras mejores gimnastas -contestó Klimenko-. Si Rumania gana el oro, significa que ya no somos una nación dominante. Tienes la oportunidad de ganar y estas oportunidades se presentan pocas veces”.

Mukhina estaba cansada de un largo día de entrenamiento. Pero según su entrenador era necesario practicar el ‘Salto Thomas’ para vencer a la leyenda Comaneci y así revolucionar la gimnasia femenina. Hasta entonces, ninguna mujer había hecho este elemento en el ejercicio de suelo en gimnasia artística, pues es muy peligroso porque requiere de la altura y la fuerza suficiente para no romperse el cuello en la caída.

El Salto Thomas lleva el nombre del gimnasta estadounidense Kurt Thomas, quien lo ejecutó por primera vez. ( El salto es el elemento que se puede observar en el video desde el segundo 0:55 - 1: 02).

La gimnasta, que tenía 18 años en ese entonces, cayó mal mientras trataba de hacer ese famoso salto. El primer impacto lo recibió en su mandíbula. Se rompió el cuello y algunas vertebras. Quedó tetrapléjica. Cuando despertó lo primero que dijo fue: “Gracias a Dios no iré a los olímpicos”.

No estaba lista

La moscovita había sufrido una fractura en una de sus piernas en un campeonato de 1979. Pero como ella era la esperanza para posicionar a Rusia como el mejor del mundo en gimnasia, el líder del club nacional, Aman Shaniyazov y Klimenko la llamaron a entrenar antes de que se terminara de recuperar.

Mukhina volvió a lastimarse y tuvo que ser sometida a una cirugía en su pierna. Esta vez los entrenadores fueron más flexibles pero, de nuevo, la presionaron para que iniciara su entrenamiento antes de que hubiera terminado su recuperación.

A pesar de que Muhina no se había recuperado completamente, ella tenía que entrenar más horas diarias y además su entrenador le exigía incluir el ‘Salto Thomas’. Se trataba de una revancha y el grupo de gimnastas rusos estaba preocupado de que la rumana Nadia Comaneci -quien obtuvo sietes puntuaciones de 10 en las olimpiadas de 1976- repitiera la hazaña en suelo ruso.

¿Cómo venció a Comaneci?

Las cuatro rutinas con las que Elena Mukhina venció a Nadia Comaneci en el mundial de gimnasia artistica de 1978 en Estrasburgo (Francia).

Esta chica, de cabello dorado y de ojos azules, perdió a su madre cuando tenía cinco años en un incendio. Así que su abuela Ana Ivanova se hizo cargo de ella hasta que entró a la escuela de gimnasia a los 12 años. Allí  pasaba la mayor parte de su tiempo y los entrenadores eran como sus padres.  

Las chicas que llegaban a esta escuela se enfrentaban a entrenamientos muy duros. Los valores eran perfección, valentía, riesgo y trabajo. Constantemente les repetían: “Tengo a las chicas más bellas del mundo, a las mejores del mundo. Ustedes pelean con la muerte pero salen airosas, brillan. La muerte no las alcanzará. Recuerden que la acrobacia es mover el cuerpo pero también el alma”.

Mukhina se destacó en el campeonato mundial de gimnasia de Estrasburgo (Francia) en 1978. Obtuvo cinco medallas de oro y desbancó a Comaneci. “Nos entrenan para ser las mejores de mundo. Si no logramos ser las mejores entre las mejores todo el esfuerzo no vale nada”, dijo la moscovita en una entrevista después de llevarse el mayor galardón.

En Estrasburgo Mukhina fue la vencedora por la complejidad de sus movimientos, por la combinación de elementos y la reconocida elegancia de las gimnastas rusas. Era en ese entonces la esperanza y la cara más visible para ganar las olimpiadas que se celebrarían en Moscú y para quitarle el título a Rumania.

Lea: Nadia Comaneci, la mujer 10

Luego del accidente

Una vez iniciaron las olimpiadas el único comentario que se hizo fue que Mukhina no asistiría a la competencia porque se recuperaba de una lesión. Hasta un año después el mundo conoció el estado real de la deportista. Ese año le entregaron la Orden Olímpica, el galardón más importante concedido por el Comité Olímpico Internacional.

“Mi lesión podría haberse anticipado. Yo no estaba lista para hacer ese salto, así que si lo hacía era inevitable que me sucediera lo que me pasó. Yo había dicho, más de una vez, que me iba a romper el cuello haciendo ese elemento. Me había hecho mucho daño varias veces, pero él (el entrenador Mikhail Klimenko) simplemente respondió: ‘la gente como yo no se rompe el cuello’”, dijo Mukhina en una entrevista para medios locales.

Klimenko le decía a Mukhina que ella no estaba cansada, sugería que ella simplemente no quería repetir los ejercicios las veces suficientes para ser perfecta.  

La deportista también explicó que para su país ganar los Juegos Olimpicos siempre había significado algo más que el prestigio de la nación. Los deportistas encarnan la excelencia del país, son los que imponen un símbolo de superioridad. Por eso se demanda una victoria a cualquier precio. “En cuanto al riesgo, una vida humana vale poco en comparación con el prestigio de la nación; nos han enseñado a creer esto desde la infancia”, señaló.

La gimnasta conocida como la chica de mirada triste se preguntaba por qué los demás entrenadores de la selección nacional se quedaron callados. “Todos sabían que no estaba preparada para ese salto y guardaron silencio. Nadie se detuvo a decir que parara”.

A pesar de todo Mukhina también asumió responsabilidad: "Fui estúpida. Lo único que quería era justificar la confianza que habían puesto en mí y ser una heroína."

Klimenko no fue incluido en la lista de entrenadores olímpicos soviéticos debido al accidente de Mukhina. Emigró a Italia, donde vivió con sus hijos. Padeció cáncer y murió a los 65 años en noviembre del 2007. Y el ‘Salto Thomas‘ fue prohibido para la gimnasia femenina.

Rusia ganó en 1980 a pesar de todo lo que sucedió. No había duda de que el grupo de gimnasia en el que estaba Mukhina superaría a las rumanas.

Mukhina mostró un gran interés en los niños y jóvenes gimnastas, tanto antes como después de su lesión. También expresó una profunda fe religiosa, y era aficionada a los caballos y a los dibujos animados.

Agradeció a sus excompañeras que se mantuvieron en contacto con ella, especialmente Yelena Davydova, quien ganó el oro en 1980 -derrocando a Comaneci- y a quien describió como "una verdadera amiga".

La deportista murió a los 45 años por las complicaciones que le generaba su parálisis. A pesar de su tragedia, su legado sigue vivo. Ella fue la primera mujer en ejecutar elementos que se ven en la gimnasia como la pirueta mortal en suelo.

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