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| 12/21/1998 12:00:00 AM

LA BATALLA FINAL

Sólo Marcelo Ríos podría evitar que esta semana Pete Sampras entre a la historia del tenis mundial.

La fiesta que comienza esta semana en las canchas de tenis de Hannover, Alemania, tendrá, como siempre, invitados de lujo. Desde el martes y hasta el próximo domingo allí estarán los ocho mejores tenistas delmundo disputando el torneo que cierra la temporada de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) en 1998. Obviamente, todos buscan acabar con broche de oro el año tenístico, llevándose de paso los 3,3 millones de dólares que reparte el prestigioso torneo. Sin embargo, a pesar de la impresionante lista de personalidades que disputan el certamen, todo el show se lo robarán dos hombres: Pete Sampras y Marcelo Ríos.
Ellos son los únicos que están en la batalla por el liderato mundial de la ATP. Aunque en este certamen sólo participan los jugadores con los 14 mejores resultados del último año ninguno de ellos tiene posibilidades de llegar a ocupar el primer lugar del escalafón profesional (ver recuadro). No obstante que para algunos este hecho le resta algo de emoción a los partidos, la realidad es bastante diferente porque, aparte de la categoría indiscutible de los tenistas que participan, desde 1995 el campeonato de Hannover, antiguo torneo de maestros, no era el escenario de la definición del líder de la temporada de la ATP. En ese entonces Sampras peleó el primer puesto contra el austríaco Thomas Muster, quien perdió en la fase preliminar del torneo y le dejó el camino libre al estadounidense. De allí que el torneo de este año adquiera un matiz bastante interesante ya que no es usual que dos jugadores lleguen al final de la temporada con tan poca diferencia en puntos como la que existe entre Ríos y Sampras.
El estadounidense llega a Alemania en la cima del escalafón con 3.703 puntos, tan sólo 33 más que el chileno, quien lo escolta en el ranking con 3.670 unidades. Las matemáticas favorecen a Pete Sampras, que depende de sí mismo para revalidar su corona de número uno del mundo. Si gana el torneo seguirá como el líder de la Asociación de Tenistas Profesionales. Y aun sin obtener el título tiene grandes oportunidades de conservar su privilegiada posición ya que para cederla Ríos tendría que ganar el abierto o triunfar en por lo menos dos partidos y finalizar su participación en Hannover con una victoria más que Sampras, lo que le permitiría conseguir los puntos suficientes para terminar delante del norteamericano.
En las últimas semanas los dos tenistas intentaron infructuosamente sumar puntos en otros torneos con el fin de evitar llegar en una situación tan pareja a las canchas de Hannover. Sampras modificó incluso su calendario del final de la temporada en un intento desesperado por asegurar el liderato antes de llegar a Alemania, pero de nada le sirvió pues en el abierto de Estocolmo, disputado hace dos semanas, fue eliminado en la primera ronda. Ríos, por su parte, hizo lo mismo pero corrió con igual suerte ya que en la misma semana cayó en cuartos de final en el torneo de Santiago de Chile y no consiguió sumar los puntos necesarios para empezar esta semana con una posición menos comprometida.
Mas allá de la envidiable bolsa de premios que le permitiría a Sampras aumentar su fortuna de 34 millones de dólares, él buscará sumar una hazaña más en su glorioso palmarés: convertirse en el primer jugador que finaliza durante seis años seguidos como el número uno del mundo. De allí que para el estadounidense el asunto tenga unas características bastante importantes. De lograr mantener el primer lugar del escalafón entraría a los libros de historia al ser el primer hombre en superar el récord de Jimmy Connors, quien es el único tenista que hasta ahora ha conseguido finalizar primero en el listado profesional durante cinco años, proeza que logró entre 1974 y 1978.
Ríos es el único que podría aguar la fiesta, pero esto es algo que muchos ven como poco probable. Sampras es el dueño de un juego ortodoxo en el que no hay espacio para las ventajas y las jugadas espectaculares. Esto, sumado a la gran fuerza de sus golpes, que evitan que la bola esté en juego mucho tiempo, son los factores que el estadounidense domina a la perfección y que resultan definitivos al momento de jugar en una superficie dura como la de Hannover. En los últimos cuatro años nadie ha podido ganarle en estas canchas y es bastante difícil que alguno de los rivales que enfrentará ahora pueda sorprenderlo en este terreno. Algo que sí puede suceder con Ríos.
A pesar de su innegable talento el chileno llega a Alemania acompañado por el fantasma de las lesiones que sufrió durante la temporada, algunas de las cuales aún no supera plenamente. Como si fuera poco, a lo largo del año ha tenido que realizar un extraordinario despliegue físico para mantenerse dentro de la élite del tenis internacional y no pocos creen que en un torneo tan exigente y desgastante como el de Hannover su cuerpo pueda jugarle una mala pasada, como le ocurrió en Santiago de Chile hace dos semanas. Algo muy probable, si se considera la categoría de los contrincantes que enfrentará, quienes con seguridad disputarán cada partido a un ritmo endemoniado. Como están las cosas, todo parece indicar que esta semana Sampras tiene una gran oportunidad de seguir haciendo más grande su leyenda.
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