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| 7/18/1983 12:00:00 AM

A LA CONQUISTA DE EUROPA

Después de la Vuelta a Colombia, el equipo nacional se aclimata en los Pirineos antes de iniciar el Tour de Francia

Al terminarse en Medellín la pasada vuelta a Colombia se acabaron como por encanto los odios y las dudas. El equipo nacional de Varta se impuso por equipos, uno de sus integrantes ganó la Vuelta y, tal vez lo más importante, en la última etapa se organizaron de tal modo que el mejor ciclista del país, Luis Herrera, no logró descontar la ventaja necesaria para vencer, gracias al trabajo de los coequiperos de Flórez, quienes empujaron a su líder y lo dejaron en las calles de Medellín con la certeza de que era el campeón de 1983 . Quedó demostrado que en el equipo de Varta estaba lo mejor de nuestro ciclismo. Un gran trepador llamado Patrocinio Jiménez.
Un ciclista tan inteligente como es Alfonso Flórez. Una serie de coequiperos de primera magnitud como Alfonso López, Abelardo Ríos, Edgar Corredor y Fabio Casas, complementados por la capacidad de sacrificio y a la vez la vocación de líderes de Cristóbal Pérez, Epifanio Arcila, Samuel Cabrera, Julio Alberto Rubiano y Rafael Toloza, quienes han ganado competencias internacionales como Táchira, Costa Rica, Chile y Guatemala. El equipo nacional derrotó a otro tan capaz como lo es la Isla San Pedro de Aquitania, y los rumores y las envidias se desvanecieron como por encanto. Flórez era el campeón sin ser el mejor, gracias a su inteligencia y al trabajo de un equipo que ha progresado firmemente a lo largo del año.
Es una lástima que Luis Herrera sea demasiado joven para poder participar en el Tour. En la pasada Vuelta demostró que,además de ser un trepador sin par, también tiene condiciones para el terreno llano. La lesión que sufrió Rafael Acevedo y que lo marginó del Tour y de la Vuelta a Colombia también es una baja sensible del equipo nacional. Su coraje lo destacó ya en Europa. La otra ausencia que se hará notar es la de Rogelio Arango, el mejor "pasista" de Colombia, que se sentiría como en su tierra natal (el Valle del Cauca) si tuviera que recorrer las extensas etapas planas del Tour de Francia. Sin embargo estos tres ciclistas estarán en el Tour del Porvenir, prueba donde realmente comenzó la "conquista de Europa" cuando Flórez en el 80 y los que fueron después le recordaron a los europeos la leyenda de los escarabajos,que 10 años antes tuvo en Cochise a su máximo representante.
"ALLONS ENFANTS DE LA PATRIE!"
"No tenemos nada que perder y si mucho que ganar" parece ser un lema un tanto incoherente para esta misión llamada "la conquista de Europa".
Sin embargo Colombia no debe esperar una victoria total. El Tour de Francia será una prueba por lo menos dos veces mas larga que la pasada Vuelta a Colombia pero con menos tramos de montaña pura. En sólo tres etapas seguidas deberán cubrir 618 kilómetros, algo totalmente desconocido para los ciclistas colombianos. La vuelta a Francia exige además un trabajo táctico de equipo muy complejo en el que la "malicia indígena" no parece tener mucha cabida. De este modo, el duro trayecto y la inexperiencia se suman al inconveniente del terreno adverso, y se convierten en enemigos tan enconados como lo son para los extranjeros que nos visitan la montaña, los bruscos cambios de clima y el poco oxígeno de las cumbres andinas.
Pero estos factores no impresionaron al presidente Betancur, quien despidió a los ruteros en el Palacio de Nariño regalándoles una bandera mientras les decía que estaba seguro de que "esta bandera la van a regresar adornada con toda clase de símbolos de triunfo. Es una especie de premonición, de presentimiento de que nos van a traer muchos triunfos desde Francia".
Flórez, el capitán del equipo nacional, agradeció al Presidente y dijo que "no prometemos triunfos pero estén seguros de que haremos un buen papel. Vamos a dejar en alto el nombre de Colombia".
En el aeropuerto de El Dorado, centenares de simpatizantes se dedicaron a llenar su colección de autógrafos aprovechando el afiche que regalaban a la entrada. Flórez parecía estar nervioso y no sonrió jamás mientras que los boyacenses, un poco más calmados, agradecían la presencia del público, sonreían ante las cámaras. Mientras tanto, de las furgonetas de Pilas Varta salian bicicletas desarmadas y bultos de panela que se perdían lentamente por las pasarelas móviles del equipaje. Los delegados se encargaban de ubicar a los ciclistas, quienes en vano trataban de escuchar los consejos de sus madres y esposas en medio de tanto entusiasmo y tanto desorden. "Suerte, viejo Patro", "Suerte, Cabrera". Suerte para todos era la expresión que más resonaba por los pasillos de la enorme sala de espera del aeropuerto. Al fondo los esperaba un Jumbo que los dejaría al día siguiente en Madrid .
Tras una especie de recepción en las oficinas de la Corporación Nacional de Turismo, los ciclistas entraron al muelle internacional. Aprovecharon la relativa calma del lugar para recibir las últimas recomendaciones de sus familiares mientras contestaban las preguntas de los agentes de emigración y de uno que otro reportero. Cochise Rodríguez daba muestras de una gran confianza mientras salía y entraba del muelle, y los ciclistas se despedían de sus amigos con la frescura de quien piensa ausentarse de casa el fin de semana.
PELIGROSA ENCOMIENDA
Desgraciadamente no pudo faltar un inconveniente. Y el que tuvo que vivir Alfonso López, minutos antes de partir el avión, fue bien desagradable.
Algún criminal se aprovechó del clima reinante y le pasó al ciclista unas cartas para que entregara en Madrid. Las cartas eran en realidad una encomienda de cocaína; afortunadamente el incidente fue arreglado en el aeropuerto y López pudo embarcarse con sus compañeros. Tras llegar a Madrid, se dirigieron a Toulouse y de allí a los Pirineos, lugar de residencia de Luis Ocaña, el asesor técnico del equipo nacional, quien tratará de adaptar a los ruteros a las características del difícil recorrido.
La conquista de Europa ha llegado a su máximo punto. Desde la inesperada victoria de Flórez en el Tour del Porvenir en 1980, cuando los rusos eran los amos supremos en las competencias europeas para aficionados, el prestigio de nuestros ciclistas se ha incrementado de un modo impresionante. Las grandes figuras del profesionalismo no se aparecen en las competencias colombianas para evitarse un descalabro innecesario. Y la importancia de esta experiencia no será tanto comparar a quién le va menos peor cuando viaja a traerse un triunfo de Europa, sino demostrar la validez de una escuela de ciclismo hecha por unos hombres que recién a los 17 años se enteran de que existen las dietas balanceadas, cuando ya llevan un buen rato madrugando y subiendo montañas a punta de agua de panela.
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