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| 7/24/1989 12:00:00 AM

LA HORA DE LA VERDAD

Parra, mucho más que Herrera, la carta colombiana en el Tour

A partir del próximo sábado primero de julio, como ha ocurrido en los últimos seis años por esta época, el despertar de los colombianos será diferente. No importarán tanto los problemas económicos, ni los de orden público, ni los políticos.
El Tour de Francia, la máxima prueba del ciclismo profesional en el mundo, será la primera preocupación del dia para millones de colombianos, que a primera hora estarán con la oreja pegada a los radios o pendientes de los televisores, siguiendo la actuación de los equipos nacionales.

Este año los ciclistas deberán recorrer algo más de 3.200 kilométros en 21 etapas y un prólogo, que se llevarán a cabo entre el 1o. y el 23 de julio. Habra dos dias de descanso, el 5 y el 17 de julio, y dos neutralizaciones, una entre Wasquehal y Dinard y otra entre L'Isle-d'Abeau y Versalles. La etapa más larga será la sexta, entre Rennes y Futuroscope, con 259 kilómetros. Siete fracciones estarán por encima de los 200 kilómetros de extensión y durante cuatro días se competirá fuera de territorio francés.

Como es ya costumbre, en su presente edición el Tour partirá de fuera de Francia, esta vez en el ducado de Luxemburgo, y pasará por territorio belga antes de internarse definitivamente en Francia.

CAFE Y PILAS
De acuerdo con las nuevas normas de la organización del Tour, los equipos que aspiren a estar en la competencia deberán acreditar su presencia con los resultados alcanzados durante la temporada. Este hecho hace que la carrera se seleccione más de lo acostumbrado y deja por fuera al equipo colombiano Manzana Postobón, que no alcanzó el puntaje mínimo requerido. Por su parte, Café de Colombia y Varta-Kelme se salvaron de estar ausentes, ya que fueron llamados a participar como invitados de la organizacion, gracias a que cuentan en sus filas con dos vedettes, Luis Herrera y Fabio Parra, respectivamente. De lo contrario, es muy posible que ningún ciclista colombiano hubiera podido participar por los méritos alcanzados por sus escuadras, lo que no deja de ser preocupante en lo que tiene que ver con el nivel general del ciclismo nacional.

Pero, mirando con más detención el recorrido, ¿cuáles pueden ser las posibilidades de los ases colombianos? En primer lugar hay que tener en cuenta que, incluido el prólogo, habrá 184 kilómetros en pruebas contra-reloj, el gran dolor de cabeza de los escarabajos. De ese total, 30 kilómetros se correrán por equipos, en los que se puede perder menos tiempo del acostumbrado con la ayuda de los corredores europeos con que cuentan las dos escuadras. El 16 de julio se correrá una contra-reloj en ascenso de 42 kilómetros en la que, en caso de no ganar, los principales colombianos no deben perder mucho tiempo. Pero la más peligrosa de todas es la fracción del seis de julio, en la que los corredores deberán afrontar 79 kilómetros en solitario. Generalmente es en este tipo de esfuerzos donde los colombianos han resignado todas sus posibilidades y, a pesar de que Fabio Parra ha mostrado mejorías en este punto, es poco probable que no se pierda tiempo importante. Además, para oscurecer el panorama basta recordar cómo en el Tour-87 Jean Francois Bernard venció a los colombianos en una contra-reloj de montaña que, segundos críticos, estaba que ni pintada para los escarabajos. Y, en caso de que un colombiano se coloque la camiseta amarilla en las etapas de montaña, deberá hacerlo con una ventaja lo suficientemente cómoda como para que le permita afrontar la contra-reloj de 27 kilómetros, con que se cierra el Tour en París.

Una ventaja que encontrarán los pedalistas nacionales es la reducción en el kilometraje total, que por normas internacionales se ha visto limitado. Ya en el año anterior se aplicó esta medida, que favorece a hombres como Herrera, con poco fondo para afrontar carreras de largo aliento.
Los 3.200 kilómetros del Tour-89 lo hacen más llevadero en comparación con los 4.000 de versiones anteriores.

CUESTA ARRIBA
Tradicionalmente la montaña ha sido la gran esperanza de los colombianos. Este año, ocho etapas presentan dificultades montañosas de importancia y seis de ellas terminan en ascenso. De estas últimas, son ya conocidas por su grado de dificultad las que terminan en Superbagneres, L'Alpe D'Huez y Villard de Lans, sin contar la cronoescalada.

Lo cierto es que en este punto de los ascensos es mejor no hacerse muchas ilusiones. Por un lado, los europeos no sólo han aprendido a subir tanto o más que los colombianos, sino que han desarrollado técnicas para neutralizar los arrancones de los escaladores. Por otro, en reiteradas ocasiones la montaña se ha convertido en enemigo de los colombianos, que unas veces se quejan porque es muy tendida y otras porque es muy pronunciada, unas porque hay mucha y otras porque hay poca.

En resumen, ganar el Tour es una empresa para corredores todoterreno, muy bien entrenados y mentalizados para el triunfo, que no des fallezcan al primer escollo. En ese sentido, Fabio Parra ha demostrado ser la mejor carta colombiana y el ciclista más completo de los últimos años en el país. Por su lado, Herrera deberá demostrar que todavía tiene con qué afrontar estas pruebas y que ha mejorado su rendimiento general sin perder cualidades para el ascenso.

Para completar el panorama, hay que contar con que se participará contra los mejores del mundo. El francés Laurent Fignon, campeón del Tour en el 83 y el 84, pareció renacer de las cenizas en el pasado Giro de Italia, que ganó con solvencia. El parismo buscara por todos los medios ganar su tercer Tour para igualar la hazaña de Bernard Hinault y Jacques Anquetil, y entrar de una vez por todas a la galería de los monstruos de la historia del ciclismo. Otro que dará la pelea hasta sus últimas consecuencias es el campeón del año anterior, Pedro " Perico" Delgado, quien deberá comprobar en esta ocasión que lo del 88 no fue cuestión de suerte ni de doping y que, a diferencia del año pasado, su supremacía no se debe a la mala condición de sus rivales. Irlanda buscará llevarse la carrera con Stephen Roche, triunfador en el 87, y Sean Kelly, quien tendrá una de sus últimas oportunidades para finalizar en París como líder. Y, si lo anterior es poco, Greg Lemond, aunque pocos lo crean, está plenamente recuperado de sus heridas y dispuesto a demostrar que sin la ayuda de Bernard Hinault también puede ganar.

A los nombres anteriores hay que sumar los de corredores como el norteamericano Andrew Hampsten, el escocés Robert Millar y el francés Jean Francois Bernard, fuera de los soviéticos que, gracias a la perestroika y el glasnost, integran ahora los equipos profesionales, como el Alfalum.

Con el tercer puesto del año pasado, Parra está en la baraja de favoritos. Lo que todo el mundo espera es que, de no haber problemas físicos y de superarse favorablemente las pruebas contra-reloj, los europeos no se confabulen--echando mano incluso de las motos de televisión, que el año pasado frenaron sus arrancadas en los ascensos--para que por primera vez en la historia un suramericano gane la primera competencia por etapas del mundo.-
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