Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/07/12 00:00

La jubilación de Messi

Los argentinos por fin tendrán eso que tanto han buscado: un legítimo heredero de Diego Armando Maradona. Sin embargo, sus días como futbolista están contados.

La jubilación de Messi

Cumplió 20 años en junio, acaba de hacerle a México un golazo de otro planeta –y de celebrarlo como si fuera una travesura infantil-, día a día juega mejor y cada vez es más evidente que podríamos estar frente a uno de los tres mejores jugadores de la historia, y que los argentinos por fin tendrán eso que tanto han buscado: un legítimo heredero de Diego Armando Maradona. Sin embargo, sus días como futbolista están contados.

El diario español Marca registró el otro día, en plena efervescencia por el triunfo argentino en semifinales de Copa América, que el Sevilla acababa de comprar a un talentoso joven argentino de 16 años llamado Lucas Trecarichi, uno de los mejores talentos jóvenes del mundo y considerado por muchos como el “nuevo Messi”.

Casi trasboco al leer la noticia. En su afán de vender –caro, por supuesto- los representantes inflan a futuras estrellas (y de paso aceleran su evolución) y su táctica tiene eco en la prensa, que también necesita vender.

A ver si entendí la nota. Al pobre Lionel Messi, que debutó en primera hace menos de tres años, que en el Mundial juvenil de 2005 arrancó de suplente, que es casi la mascota de Ronaldinho, que al verlo dan ganas de darle plata para que se compre un dulce (pero a veces también de ahorcarlo por tramposo, igual que a un niño), ya le encontraron sucesor. El rosarino tiene por delante entre 10 y 12 años de fútbol al máximo nivel, pero es ya un jubilado.

Este joven Trecarichi jugaba en el Leganés y con apenas 15 años fue recomendado para la selección Argentina Sub 17 por José Pekerman. A la edad en que las niñas hacen su gran fiesta, Lucas jugaba con chicos dos años mayor que él y dos veces por semana se entrenaba con el equipo de mayores; y para deleite de los nostálgicos, es zurdo, igual que Diego y Lionel, esos dos ex jugadores.

Sevilla pagó 6 millones de euros por su cláusula de rescisión y le ganó el pulso a Real Madrid, Barcelona y Arsenal (Arsene Wenger, técnico de los ingleses, se derrite cuando ve a un jugador joven: hizo que su club pagara 17 millones por un imberbe Theo Walcott que no había debutado en primera).

Pero la “EraTrecarichi podría ser brevísima. El Espanyol de Barcelona tiene en sus filas a otros dos argentinos, Gastón Videla y Lautaro Ludueña, de diez y doce años, respectivamente. Ambos tienen a los catalanes babeándose de la dicha. Gastoncito también es zurdo y el pequeño Lautaro metió 150 goles en tres años en torneos oficiales. Miguel Meca y Sebastián Mercuri son sus representantes y dicen que buscan sacar dividendos con el tiempo, no ahora. Al parecer Sebastián es hijo de un tal Daniel, técnico que dirigió en Colombia. Si alguien sabe de él, que avise.

Vieran la foto de los dos juntos (de Videla y Ludueña, no de Meca y Mercuri, por supuesto), se ven tan tiernos, aun mas que Lionel. Ahora los dos luchan por ganarse el remoquete de “el nuevo Lucas Trecarichi”.

 
 
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Los dientes de Tévez

 
Hablo de la nueva prótesis del argentino porque qué aburrido hablar de cosas viejas y malas, como lo que ha pasado con Colombia, por ejemplo.

Estaba tranquilo Carlos después de la victoria ante Paraguay en Copa América. Su paso por Europa le ha servido. Ya no debe luchar por sobrevivir en su barrio de origen, Ejército de los andes, mejor conocido como Fuerte Apache. Ahora vive en Londres, fue el héroe de la salvación del West Ham y son constantes los rumores de un traspaso a Arsenal, Chelsea, Manchester United o Real Madrid.

Pero lo mejor de todo es que el primer mundo llegó a su boca. Se sigue pareciendo al Demonio de Tasmania, pero que ya no tenga la dentadura hecha un desastre le hace bien estética y físicamente. Aunque la quemadura en su cuello y cara es inevitable, una sonrisa 10 puntos le cambia el semblante.

Hablo de la nueva prótesis del argentino porque qué aburrido hablar de cosas viejas y malas, como lo que ha pasado con Colombia, por ejemplo. Más peleas, más divisiones, más partidos mal jugados, más jugadores sin jerarquía, sin amor patrio, jugadores que son estrellas en sus clubes pero que en la selección prefieren jugar a media marcha porque no están de acuerdo con el entrenador.

El problema no es estar o no de acuerdo con lo que el técnico diga, sino no tener escrúpulos para dañar a un equipo y a un país ilusionado, no tener los testículos para tratar el problema como hombres. Es pura sindicalista resentido: "si no me hacen caso, saboteo la causa". No es necesario decir nombres ni situaciones, ya todos sabemos de qué y de quién se trata.

También podría hablar de la clasificación de Venezuela como primero del grupo, pero el tema es sencillamente indignante y prueba dos cosas: hay equipos de segundo o tercer orden que se crecen cuando son anfitriones de un torneo y la organización de turno (llámela FIFA, UEFA, Conmebol o como quiera) siempre va a hacer hasta lo imposible para que el anfitrión no tenga problemas en primera fase.

Por eso prefiero hablar de la sonrisa Pepsodent de Tévez. El ex Boca siempre ha querido devorarse al mundo a punta de fútbol, pero sabía que con los dientes que tenía le iba a quedar muy difícil.

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