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| 8/18/1986 12:00:00 AM

LA LUCHA DE LUCHO

Después de demostrar que por primera vez podía ganar el Tour de Francia, Herrera pierde posibilidades por cuenta de una fuerte gripa

Cuando el viernes 4 de julio; más de 200 ciclistas de una docena de países iniciaron su participación en el 73° Tour de Francia, los aficionados colombianos al ciclismo (o sea, casi todos los colombianos) ya habían sido enterados por los comentaristas de la prensa y la radio de dos cuestiones fundamentales con respecto a esta carrera: primero, que era una de las más duras en la historia del Tour; y segundo, que por primera vez un ciclista colombiano, Luis Herrera, contaba con una verdadera opción de ganarla.
En cuanto a la dureza del recorrido escogido por los organizadores para este año, no podía caber ninguna duda. En un intento por darle mayores opciones a los ciclistas colombianos --quienes le han dado al Tour una nueva dimensión desde que iniciaron su participación en 1983--, los organizadores de la competencia, Jacques Goddet y Félix Levitan, diseñaron uno de los trazados más montañosos de que se tenga recuerdo. Pero a la vez, le dieron a la primera parte del recorrido más de 1.800 kilómetros en terreno plano, de manera que los ciclistas europeos, pasistas por excelencia, tuvieran la oportunidad de sacarle un buen número de minutos a los escarabajos antes del inicio de la gran montaña, en los Pirineos primero y luego en los Alpes.
Sobre las posibilidades reales de Luis Herrera de conquistar el título de campeón del Tour, había incluso más convicción en Francia que en Colombia. Las revistas especializadas, como Sprint y Miroir du Cyclisme, destacaron en sus ediciones previas al inicio de la prueba que un nuevo Luis Herrera llegaba este año a competir en las carreteras francesas. Sprint no se limitó a consultar opiniones de especialistas y de otros competidores sobre la opción del jardinerito de Fusagasugá. En una sección de una página llamada "ficción", publicó un artículo futurista titulado: "Domingo 27 de julio, el día que Herrera ganó el Tour". En él, la revista imaginaba lo que escribiría un supuesto semanario deportivo colombiano llamado "Los Desportes" (sic) sobre el triunfo del rey de los escarabajos. Con una foto en color de un Herrera muy sonriente, el artículo terminaba diciendo que el colombiano había logrado al final imponerse sobre Hinault con un minuto y 10 segundos de diferencia.
Otros especialistas consultados por Sprint, como el pentacampeón del Tour de otras épocas, el francés Jacques Anquetil, también fueron generosos con las posibilidades de Herrera: "Tiene ahora una buena experiencia del Tour de Francia y hasta ahora nunca nos ha decepcionado. Si anda un poco mejor en la contra-reloj, creo que puede ganar el Tour".
Sin embargo, no todos compartían esta opinión. Otro pentacampeón pero en plena actividad, Bernard Hinault, aseguró a la revista que Herrera no había hecho grandes progresos en el último año. Y el menos cordial de todos fue Laurent Fignon, quien partió entre los favoritos, y se hizo odiar de todos los colombianos a raíz de sus declaraciones en las que no se limitó a decir que Herrera no tenía opciones de ganar el Tour, sino que se fue lanza en ristre contra los escarabajos, asegurando que éstos no sabian montar en bicicleta.
Pero Fignon, dos veces ganador del Tour, debió ser el primero en tragarse enteras sus palabras. A mediados de la semana pasada, cuando apenas comenzaba a insinuarse la media montaña en los Pirineos, perdió una decena de minutos con el lider Hinault en una vergonzosa actuación de la que no fue capaz de reponerse. A la mañana siguiente, en la linea de salida de la gran etapa de montaña de los Pirineos, el monito de anteojos de intelectual no se presentó. Horas después se dirigia a París, para pasar su pena en un absoluto encierro del que se ha burlado la prensa francesa. Fue el triste final de un bocón.

GUERRA DE ESTRATEGIAS
Superado con relativo éxito por parte de Herrera el primer tramo plano del Tour, los colombianos, y también los europeos, pensaban que al iniciarse la cuesta de los Pirineos el escarabajo iba a atacar frontalmente.
No fue así. ¿Por qué? ¿Acaso Herrera no estaba en la mejor de las formas? Algunos piensan que los 1.800 kilómetros de terreno plano menguaron las fuerzas del jardinerito.
Otros aseguran que la falta de equipo que lo respalde le ha hecho mucho daño. Pero no todos están de acuerdo con que el problema esté en Herrera. Ni siquiera en que en realidad haya problema.
En efecto, a fines de la semana estaba cobrando cada vez más fuerza una interpretación según la cual Herrera estaria mejor que nunca, pero por órdenes de su director técnico el viejo zorro de las estrategias y los engaños, el francés Raphael Geminiani, habría decidido reservarse para los Alpes y en particular para la etapa del viernes 25 entre Saint-Etienne ) Clermont-Ferrand, que termina con la extenuante subida al Puy de Dome
Este análisis se basa principalmente en lo sucedido en las etapas del martes y el miércoles de la semana pasada, o sea las dos montañas de los Pirineos. El martes, cuando Bernard Hinault decidió lanzar un sorpresivo ataque que lo llevó a tomar una diferencia de más de 4 minutos sobre el segundo en la clasificación, su coequipero Greg Lemond, y de cerca de 12 minutos sobre Herrera, quien ese día escaló más de 60 posiciones y se ubicó en el puesto 14, el escarabajo colombiano no pareció responder a la embestida del bretón. En un momento dado, cuando a pocos kilómetros de la llegada Herrera iba en un pequeño grupo persiguiendo a Hinault y al español Pedro Delgado, quienes se habían escapado desde temprano, las cámaras de la televisión captaron al colombiano con cara de cansancio y pidiendo agua en grandes cantidades, como si se estuviera deshidratando.
Segundos después y persuadido de que Herrera no estaba en buenas condiciones, Lemond, quien venía en el grupito, aceleró la marcha y pegó un arranconazo en un terreno de columpios que en nada favorecia al colombiano. Entonces Herrera reaccionó de inmediato y los dos se fueron en persecución de los punteros.
Si Herrera estaba mal, ¿cómo pudo pegársele a Lemond en un terreno que no le favorecia? Todo parece indicar que lo de la deshidratada fue un "cañazo" para obligar a Lemond a salir en persecución de su coequipero Hinault y crear rencillas entre ellos. Todo, claro está, friamente calculado por Geminiani. Pero si después de este episodio, alguien tenia dudas sobre el juego de engaños que estaba desatando el técnico francés del equipo Varta-Café de Colombia, lo sucedido el miércoles debió haberselas disipado.
En efecto, cuando Herrera, Lemond y el corredor suizo Urs Zimmermann marchaban en la punta en el último ascenso de la durisima etapa que debia terminar en Superbagneres y el líder del Tour, Bernard Hinault, pagando caro el esfuerzo del día anterior, parecía estar medio fundido, de un momento a otro Herrera bajó el ritmo de su pedaleo y se acercó al carro de Geminiani. Según lo que se supo después, el ciclista colombiano estaba sufriendo de un fuerte calambre y por eso había tenido que pedir ayuda al auto acompañante. De este surgió uno de los auxiliares con una botella de alcohol, cuyo contenido roció sobre la rodilla de Herrera, mientras Lemond pegaba el arranconazo y se aseguraba el triunfo en la etapa.
Las sospechas sobre un truco de Geminiani surgieron pronto entre los comentaristas de radio. El gran conocedor y comentarista de Caracol, Julio Arrastía, se preguntaba cómo había podido Herrera seguir pedaleando si tenía un fuerte calambre y para qué servia rociar alcohol en la rodilla. Pero, y si esto era verdad, ¿qué podía estar ganando Geminiani--y con él Herrera--dejando ir intencionalmente a Lemond? Todo indica que el objetivo central del técnico del equipo colombiano era que Hinault, cuyo liderato estaba en esos momentos peligrando por cuenta de la escapada de su coequipero Lemond, se disgustara con éste, quien a la postre le descontó valiosos segundos y se convirtió en su principal enemigo en la competencia.
Todo esto suena muy bien y revela que Geminiani le estaría enseñando a los escarabajos a correr tanto con los pies como con la cabeza. Pero estas estrategias tienen sus riesgos. Entre ellos el principal, que el día que se ha planeado lanzar el gran ataque las cosas no salgan como estaban previstas y los minutos perdidos intencionalmente en etapas anteriores cuenten muchísimo más a la hora de las definiciones.
El otro riesgo es que el supuesto enfrentamiento entre Hinault y su coequipero Lemond también sea un truco, esta vez de los estrategas del equipo que ellos representan, el de La Vie Claire. Con ese truco, Hinault y Lemond estarian convenciendo a todo el mundo de que andan de pelea, aunque en realidad no lo estén y, por el contrario, se encuentren trabajando en forma coordinada para quedar en primero y segundo lugar, repitiendo así la actuación del año pasado.

CABRERA SE LUCE
Dejando a un lado el intrincado mundillo de las estrategias, los trucos y los cañazos, muchos colombianos se preguntan por qué sólo se habla de Herrera entre los colombianos. ¿Acaso los demás no han respondido y la única esperanza de una buena actuación está en las piernas del fusagasugueño?
Sí y no. Sí, porque en realidad el único con opción de quedar entre los cinco primeros lugares de la clasificación final es Herrera. Y no, porque esto no quiere decir que el trabajo desarrollado por los demás no sea bueno y sobre todo muy útil. En la etapa del sábado, los coequiperos de Herrera (Jose Patrocinio Jiménez, Alfonso Flórez, Marco A. León y Edgar Corredor) demostraron todo lo que han aprendido cuando después de una caída, Herrera quedó despegado del lote principal que avanzaba a grandes velocidades en esos momentos. Los 4 gregarios se retrasaron para acompañar a Herrera en la persecución, que resultó particularmente dificil por suceder en un terreno de descenso en el que las velocidades se multiplican. Al final, todo salió bien y Herrera logró llegar al lote y recuperar la marcación del líder Hinault, quien ya el viernes le había sacado 50 segundos adicionales en los últimos kilómetros antes de la llegada a Blagnac.
Pero aparte del trabajo de los gregarios, es bueno destacar la actuación de uno de los colombianos que está corriendo en un equipo europeo. Se trata de Samuel Cabrera, quien tras su destacada actuación en la etapa de montaña del miércoles pasado, se convirtió en el líder del equipo español Reynolds, con gran opción de ubicarse entre los primeros 20 de la clasificación general. Esto le valió a Cabrera que los dueños del equipo lo llamaran desde España para hacerle una jugosa oferta con miras a la temporada de 1987. Cabrera, según se sabe, habrá ganado al terminar la temporada de este año unos 40 mil dólares. Y esta cifra puede aumentar en forma considerable para el 87 si termina en buena forma el Tour de Francia.

LO QUE VIENE
Al cierre de esta edición, los participantes en el Tour estaban comenzando a subir las primeras montañas de los Alpes y aunque todo indicaba que sólo alli se darían las grandes definiciones, los especialistas ya habían comenzado a sacar las primeras conclusiones sobre este Tour del 86.
Quedaba confirmado en primer lugar que, incluso si no ganaban este año, los colombianos habian revitalizado la competencia y nada volvería a ser igual sin su participación. Como lo declaró un comentarista de la televisión francesa después de la etapa del miércoles 16, "el único que puede hacer peligrar una nueva victoria de La Vie Claire es Luis Herrera, por lo que pueda realizar en los Alpes". Esa era también la esperanza de millones de colombianos, quienes veian con cierta preocupación el fuerte resfriado que el escarabajo estaba padeciendo el sábado pasado, resfriado que difícilmente podía explicarse como un nuevo truco de Geminiani, pues los estornudos y la ronquera de Herrera resultaban demasiado elocuentes.
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