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| 12/11/1995 12:00:00 AM

LA MALDICION DEL MUNDIAL

Hace año y medio los jugadores colombianos eran los futbolistas suramericanos con mayor proyección para Europa. Después de USA 94 las puertas del viejo continente parecen estar cerradas.

AUNQUE SIN DUDA EN EL MUNDIAL de Fútbol a nadie le fue tan mal como a Andrés Escobar, los demás jugadores de la selección parecen estar viviendo la pesadilla de la Copa Mundo. Hace 18 meses, cuando el grupo partió para competir en USA 94, todos estaban seguros de que el equipo iba a hacer el mejor papel en la historia. Los aficionados de todo el planeta estaban pendientes de los jugadores de un equipo que de 16 partidos de preparación sólo había perdido uno. Los futbolistas sabían que todo el mundo los estaría mirando y que definitivamente era casi seguro que muchos de ellos terminarían en el fútbol europeo. No en vano los expertos habían dicho que los colombianos eran los jugadores suramericanos con mayor proyección y posibilidades de militar en las ligas del viejo continente.
Pero vino la catástrofe y la selección colombiana fue de las primeras en empacar maletas. Las explicaciones estuvieron a la orden del día durante los siguientes meses, y muchos pensaron que la eliminación de la Copa Mundo era lo peor que le podía pasar al país en materia de fútbol. Pero no fue así, tan sólo fue el comienzo de una vertiginosa caída que es palpable por estos días.
TODO SE DERRUMBO
Antes del Mundial Faustino Asprilla era la figura del PARMA, 'El Tren' Valencia, con todo y sus problemas de adaptación, era el artillero del Bayern Munich en Alemania y Freddy Rincón tenía un buen desempeño con el Palmeiras del Brasil. Los otros miembros del seleccionado nacional que no jugaban en el exterior prácticamente estaban tocando el cielo con las manos en Colombia. Todo era felicidad.
Hoy, 18 meses después, Asprilla es la oveja negra del club italiano y no sale de la banca. 'El Tren' está a punto de ser enviado a la segunda división del fútbol colombiano después de fracasar en el Atlético de Madrid y Freddy Rincón mira los partidos del Real Madrid desde la tribuna y posiblemente saldrá del equipo español en diciembre por no haber dado la talla. En Colombia el ex arquero de la selección, Oscar Córdoba, cumple una de las más discretas campañas, y difícilmente volverá a pararse como titular bajo los tres palos de la selección. El desempeño de la mayoría de los futbolistas que estuvo en esa selección, y que actualmente juega en distintos clubes colombianos, se ve reflejado en el mal nivel del rentado nacional.
Los veteranos, como el 'Pibe' Valderrama, Antony de Avila o Luis Carlos Perea, de quienes se llegó a decir que de irles bien en Estados Unidos podrían terminar sus días de gloria ganando grandes sumas de dinero en el fútbol japonés o estadounidense, no han recibido ninguna oferta y por ahora todo parece indicar que dejarán sus restos en Colombia. Hoy todo es tristeza.

EL FIN DEL BOOM
Más allá de pensar que a la mayoría de quienes fueron a USA 94 coincidencialmente les cayó la roya, está la pregunta de qué es lo que ha pasado con los futbolistas colombianos después del Mundial. Algunos tradicionales defensores de los jugadores nacionales, como el empresario argentino Setimio Aloisio, quien ubicó a Rincón y a Valencia en Europa, sostiene que "el problema está en que fue evidente que el fracaso del Mundial afectó a todos los jugadores, tanto a los que están en el exterior como a los que se quedaron en Colombia, y eso ha hecho que los futbolistas se desmoralicen un poco. Para mí no tenían la suficiente preparación para sobrellevar las dificultades que tuvieron".
Para algunos puede parecer extraño que después de tanto tiempo se esté tratando de relacionar el fracaso del Mundial de Fútbol con los malos resultados. Sin embargo, es precisamente partiendo de USA 94, donde puede empezar a comprenderse lo que está pasando hoy en día con los miembros de esa selección. Según Horacio Orozco, sicólogo deportivo del Junior, "no cabe duda de que el Mundial fue un fracaso y todos los fracasos traen desmotivación. La mala actuación causó falta de credibilidad de los jugadores en sí mismos. Algunos, inclusive, están todavía sumergidos y andan de problema en problema. El Mundial realmente fue un desencadenante de una serie de patologías que ya estaban presentes en algunos de los deportistas".
Las patologías de las que habla el doctor Orozco se pueden comprender en otras palabras como la falta de profesionalismo del jugador colombiano, entendida no como una carencia de capacidad física, sino como una ausencia de preparación mental. La prueba de esto es René Higuita. El portero antioqueño es tal vez, en la actualidad, el único jugador colombiano que sigue conservando su imagen de figura internacional a pesar de que durante el Mundial estaba en la cárcel. Esto se debe, según Orozco, a que "Higuita es una excepción que está enmarcada dentro de sus mismas características de personalidad. Es decir, que es un jugador mucho más fuerte mentalmente que la mayoría de los que estuvieron en el Mundial, y esto ha hecho que sea un futbolista con una menor tendencia a traumatizarse".
No es necesario ser sicólogo para darse cuenta que, comparando la situación de Higuita con la de los jugadores de la selección, resulta mucho más traumático estar encerrado en un calabozo que ser eliminado de la Copa Mundo.
Todo lo anterior va a que USA 94 y el ejemplo de René ponen de manifiesto que la actual picada de los jugadores nacionales, en el exterior y en Colombia, se debe a que, como dijo Aloisio a SEMANA, "los futbolistas necesitan tomar conciencia que no pueden ir al extranjero teniendo la misma filosofía del fútbol que se tiene en Colombia. Deben aprender que ya no pueden seguir dependiendo de su país cuando están afuera. Tienen que prepararse sicológicamente para soportar las exigencias del medio en el que actúen y estar listos para resistir y asimilar los golpes negativos.
Sin duda el Mundial de Fútbol causó algunos trastornos en la mayoría de los jugadores de la Selección Colombia, pero la verdad es que esos traumas, que hoy tienen peligrando la carrera profesional de muchos de ellos, no fueron ocasionados a raíz del fracaso en USA 94, sino que más bien son la consecuencia lógica de una falta de preparación mental de los deportistas. Ya no se puede llover sobre mojado, pero sí alistarse para otra posible tormenta. Hasta cuando los jugadores no sean preparados mentalmente desde las inferiores, los futbolistas colombianos seguramente seguirán teniendo los mismos problemas.-
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