Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2006/11/25 00:00

La mente invencible

La mexicana Lorena Ochoa es la nueva estrella del golf femenino mundial. Su éxito se le atribuye a una mezcla de dedicación, excelente capacidad física y una gran fortaleza mental.

Lorena Ochoa deja huella por donde pasa. En su época de universitaria ganó 12 torneos por la Universidad de Arizona, Estados Unidos, un récord en esta categoría. En el año 2003 fue la mejor novata del Tour profesional de golf femenino (LPGA), y tres años después se convirtió en la número 1 del golf mundial

Lorena Ochoa no tiene la presencia imponente de Annika Sorenstam. No aparenta ser fuerte como la sueca, considerada la mejor golfista de todos los tiempos. Cuando se la ve caminar por el campo de golf no llama la atención. Es delgada y poco expresiva, como cualquier niña buena que hace su tarea sin salirse del papel. Pero las apariencias engañan. Su mentalidad ganadora y su excelente capacidad física la han llevado a convertirse en la jugadora número uno del golf mundial esta temporada, al desbancar a Sorenstam, que ha ganado este título en ocho ocasiones. La mexicana de 25 años (11 años menor que la sueca) obtuvo este año seis victorias, cinco segundos puestos y quedó clasificada entre las 10 mejores en 20 de los 25 torneos en los que participó. "Yo había dicho que cuando Annika dejara el título de jugadora del año yo estaría ahí para ganarlo", dijo hace poco Lorena en una entrevista. Lo logró, aunque tuvo fuerte competencia. Su primer puesto es más significativo aun si se tiene en cuenta que esta ha sido una de las temporadas más excitantes y competitivas del tour femenino de golf. No sólo la mexicana estuvo ahí para pelearle el título a la sueca: la norteamericana Kerrie Webb hizo una gran temporada y disputó hasta el final el título de mejor jugadora. Webb obtuvo cinco victorias y también superó los dos millones de dólares en ganancias. El buen momento de Ochoa y Webb queda reflejado en algunos registros que hicieron en la temporada. Mientras la primera realizó la vuelta más baja que se haya hecho en un torneo major (62 golpes en el Kraft Navisco Championship), la segunda entregó la tarjeta con menos puntos de la temporada(61 golpes en el torneo John Q. Hammons Hotel Classic).

"Mi meta siempre ha sido ser la mejor jugadora del mundo. No solamente quiero llegar, sino también mantenerme. El próximo año será todavía más importante que este para demostrar que soy la mejor jugadora. Es un reto muy grande que tengo que ponerme, pero le tengo muchas ganas y ojalá las cosas sigan así. Quiero jugar cinco o seis años más y quiero hacerlo en la primera posición", dijo Lorena a la prensa de su país. Superar lo hecho este año será todo un récord para ella, en especial por lo que hizo en el segundo semestre de la temporada, que fue definitivo para llevarse el campeonato. Desde agosto ganó cuatro torneos (tres de ellos consecutivos) y le faltó poco para llevarse el ADT Championship que entregaba un millón de dólares, el premio más alto en la historia del tour. Al final perdió con la novata paraguaya Julieta Granada. Además, durante esta temporada entregó en 20 ocasiones tarjetas con 66 golpes o menos, lo que habla de su consistencia, y tuvo unos de los puntajes promedio de temporada más bajos de toda la historia: 69,24 golpes

"Lorena entrenó este año más que nunca", cuenta Marisa Baena, la única colombiana que participa en el tour y quien es una de las personas más cercanas a la mexicana. Y es que este año era todo un reto para Lorena, pues había sacrificado el final de la temporada 2005 para hacer unas modificaciones en su swing. Marisa cuenta que el problema que tenía Lorena anteriormente era su inconsistencia y esto la llevó a perder algunos torneos importantes, como por ejemplo el US Women Open de 2005. El trabajo sobre su swing, sumado a una dedicación constante en el entrenamiento, llevó a Lorena obtener lo que se propuso.

Lorena explica su victoria de la siguiente manera: "Primero que nada hay que tener muchas ganas de lograrlo, tener la fe y sobre todo creer que puedes hacerlo; además, mucho trabajo, muchas horas de entrenamiento, de práctica fuera y dentro del campo de golf, de ejercicio físico, una mentalidad fuerte; es un trabajo completo en muchos aspectos. Gracias a Dios todo salió muy bien este año, los resultados fueron muy buenos y me quedé con el premio de la mejor jugadora". Pero la trayectoria de Lorena Ochoa hacía prever que podría llegar a lo más alto del golf mundial. En la Universidad de Arizona (donde tenía como compañera a Cristina, la menor de las Baena), sólo alcanzó a competir dos años con el equipo, pues rápidamente pasó a profesional en 2002. Aun así, ganó 12 torneos de esa categoría, uno más que la mítica Nancy López, que en el mismo período ganó en 11 ocasiones.

Una de sus grandes ventajas es su mentalidad ganadora. Marisa destaca que es una persona tremendamente madura, que sabe perfectamente lo que quiere y que no se deja desmotivar por los detalles. "Se puso la meta de ser la número uno y se dijo 'nadie me va a parar'". Incluso en México la criticaban la temporada anterior y le decían que cambiara de profesor. Pero ella nunca dejó que eso la frenara. Marisa señala que una de las cosas que más le impresionan de Lorena es su capacidad de recuperación. " Su mente es muy fuerte. Es como Tiger Woods, que hace un tiro malo y no se desmotiva".

Otro punto fuerte de Lorena es su entrenamiento físico. "Es una deportista increíble", dice Marisa. Aparte de ser golfista, hace triatlón, maratón, escala montañas... "Llevar la parte física hasta el extremo le ha servido mucho a la hora de competir", agrega. Esto se debe a que tener un buen entrenamiento físico es fundamental en el golf. Estar bien permite mantener la concentración y ser constante en el juego. "Hace unos días, en un torneo en Alabama que estaba ganando Lorena se levantaba a las 7 de la mañana para correr durante 45 minutos, pues esta entrenado para una carrera de 10 kilómetros en la que iba a competir por esos días", agrega Marisa como anécdota para explicar la dedicada que es su compañera en el tour.

El año entrante será el definitivo de la mexicana para demostrar si lo suyo fue un éxito pasajero o si es una de esas jugadoras que marcarán un hito en la historia del golf mundial. Sin embargo, la confianza en sí misma augura que lo suyo no será un reinado fácil de derribar.

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