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| 2/3/2015 5:00:00 PM

El padre del jugador argentino no perdona agresión a colombiano

Se trata del defensor Lucio Compagnucci quien le metió un dedo en el ojo a Jarlan Barrera.

Por fin. Alguien reprendió la conducta antideportiva del juvenil argentino de Lucio Compagnucci, que no tuvo reparo en meter sus dedos en el ojo del volante colombiano Jarlan Barrera. Fue Carlos Compagnucci, el padre, quien desaprobó la conducta de su hijo.

La confesión la hizo el propio juvenil y medios argentinos recogieron el testimonio. El portal deportivo Canchallena.com afirma que el defensor del seleccionado sub-20 reveló que su padre Carlos, ex mediocampista y actual director técnico "está muy enojado".

La publicación, que hace parte del periódico La Nación, publica la confesión de Compagnucci: "Me equivoqué y estoy arrepentido aunque haya sido una jugada de partido. Con mi papá no hablé todavía, está muy enojado, me dijo que por celular no me iba a hablar y que lo haría en persona".

La racional actitud del ahora técnico dista mucho de las reacciones del técnico del seleccionado argentino, Huberto Grondona, o buena parte de la prensa, que han minimizado el episodio y como si fuera poco han hasta avalado la acción con el eufemismo “fue una acción de juego”. Como si una agresión tan alevosa fuera parte de un partido.

Sin duda la reacción del padre es la de un formador que entiende que su hijo es joven y aún puede mejorar su conducta en las canchas. Durante varios años, Carlos Compagnucci fue asistente técnico de Carlos Bianchi y supo ganar varios títulos junto con el Virrey. Conoce de primera mano la importancia que tiene para un jugador la forma como se comporta.

Como jugador, Carlos tuvo una destacada carrera. Ganó nueve títulos con su querido Vélez Sarsfield, entre los que se destacan la Copa Libertadores de América en 1994 y la mítica Copa Intercontinental en Japón. Jugaba como mediocampista central o por la derecha y se caracterizaba por cumplir labores de orden táctico.

Gracias a su buena historia pudo ubicar a su hijo en las divisiones inferiores de Vélez. El joven Lucio siempre se ha caracterizado por su vehemencia al chocar contra rivales. Aún así completó todo el proceso y ya hace parte del equipo profesional que dirige Miguel Ángel Ruso.

El volante de 19 años aseguró que "Russo me dijo que me entrene y que esté tranquilo. Que yo arrancaba de cero y que más allá de lo que pasó no tenía una mala imagen mía".
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