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| 3/3/1997 12:00:00 AM

LA NUEVA GENERACION

El ascenso de Carlos Moyá confirma que el tenis español está al nivel de los mejores, gracias a su masificación.

Carlos Moyá sólo necesitó dos semanas para pasar de tenista casi anónimo a superestrella mundial. Cuando comenzó el Abierto de Australia, el 13 de enero, fue considerado como uno más del montón. Pese a que, con tansólo 20 años, llegó al torneo en el puesto 25 del escalafón de la Asociación de Tenistas Profesionales ATP, nadie daba un peso por él. Trece días después, al finalizar el primer Gran Slam de este año, salió de la tierra de los canguros como el nuevo número nueve de la ATP. Acaparó todos los titulares deportivos y los aficionados y medios de comunicación alrededor del mundo agotaron los calificativos para referirse al jovencito que perdió la final frente Pete Sampras. Moyá se convirtió en el primer jugador en los últimos 16 años en llegar a esa instancia sin ser cabeza de serie. Pocos días antes había empezado a tocar el cielo con las manos al derrotar en la primera ronda al defensor del título, Boris Becker, y al vencer en su segunda salida a otro gigante, Michael Chang. Más allá de su actuación en Australia, sin embargo, la verdadera trascendencia de la presentación de Moyá es que muestra el relevo generacional que está empezando a producirse en el tenis masculino internacional."Los primeros ejemplos de renovación están a la vista: Moyá, el chileno Marcelo Ríos y el australiano Mark Philippoussis son algunos de ellos. Prueba de que la renovación sucede, es que a jugadores como Agassi o Sampras les está costando más trabajo ganarle a los de la generación de Moyá", dice Enrique Gamboa, director de los torneos profesionales de tenis para Colombia. Algunos creen que la aparición de Moyá en el panorama es cosa del destino, pero la realidad es que su escalada es resultado de un trabajo planificado desde hace más de una década y que hoy está dando sus primeros frutos al ubicar a los españoles como los líderes de la nueva generación. Los ibéricos están en lo más alto del tenis mundial con cuatro jugadores Moyá, Alberto Costa, Félix Mantilla y Alberto Berasategui, todos menores de 23 años, dentro de los 20 primeros de la ATP.
Primeros pasos
Aunque las comparaciones son odiosas, para los expertos no deja de llamar la atención que mientras el tenis internacional se está renovando el colombiano siga totalmente estancado."El tenis nacional lleva más de seis años manejado por los mismas figuras: Hadad, Tovar, Cortés y Rincón, y esta es una prueba evidente de que está detenido", asegura Gamboa. La prueba es que el más joven de los tenistas colombianos de figuración, Mauricio Hadad, tiene 25 años y está por fuera de los 100 primeros del escalafón. Al observar el panorama surge una pregunta casi obvia: ¿cómo llegaron los españoles a ser potencia mundial, Y parte de la respuesta está en la masificación de esta disciplina.A comienzos de los años 90 los españoles tenían en su territorio un calendario compuesto por cerca de 80 torneos profesionales, de los cuales un buen número era para niños y jóvenes. Esta situación creó una afición hacia el deporte desde la base, lo que produjo con el paso de los años que el número de practicantes fuera aumentando progresivamente. Al haber un mayor número de jugadores la competencia fue más dura y el nivel fue mejorando. La mayoría de quienes ocupan posiciones de privilegio en el escalafón de la ATP salieron de esa inmensa cantera que se creó con los años. En contraste con la situación española, Colombia tenía por esa época menos de 30 eventos tenísticos al año, entre profesionales y aficionados, y las competencias para niños hasta ahora estaban tomando forma. Aunque con resultados no tan espectaculares como el de los españoles, en Latinoamérica los argentinos tuvieron un programa similar al de los ibéricos, del cual salió una de las mejores tenistas de la última década: Gabriela Sabatini. Las cosas, por fortuna, están cambiando. Mientras que en 1990 tan sólo 500 niños entre los 8 y los 14 años practicaban regularmente el tenis en todo el país, hoy la cifra llega a 6.500 infantes. Uno de los eventos más importantes y antiguos en esta categoría, la Copa Milo, es una prueba de la afición que se ha formado hacia el tenis. En 1991, cuando se realizó la primera copa, participaron 40 niños. Desde el sábado pasado, y hasta el próximo domingo, ya son 200 los pequeños que están compitiendo en este evento, sólo a nivel de Bogotá.Los expertos tienen la certeza de que de esa cantera no sólo saldrán los sucesores de Hadad y Rincón, sino que el país podrá llegar a formar parte de la élite del tenis. Lo importante, dicen, es que la labor no se suspenda y que, por el contrario, se fomenten más torneos. Por ahora hay motivos para empezar a soñar.
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