Martes, 21 de febrero de 2017

| 1999/08/09 00:00

LA REINA DEL GOL

El mundial femenino de fútbol supero ampliamente las expectativas y coronó a la <BR>estadounidense Mia Hamm como la 'vedette' del torneo.

LA REINA DEL GOL


EL SABADO PASAdo 92.000 aficionados se reunieron en el estadio Rose Bowl en Pasadena,
California, para ver un partido de fútbol. Pero semejante cantidad de hinchas, algunos de los cuales
pagaron hasta 500 dólares por una boleta, no se congregaron para ver un encuentro entre el Brasil de
Ronaldo y la Italia de Roberto Baggio. Los fanáticos soportaron los 38 grados del verano para ver la final
del Campeonato Mundial de Fútbol de Mujeres entre las selecciones de Estados Unidos y China.
La competencia se desarrolló en siete ciudades estadounidenses y contó con 16 equipos, dos de ellos
de América Latina (Brasil y México), divididos en cuatro grupos. La poca presencia de selecciones de
la región y sobre todo la Copa América fueron las responsables de que el evento no contara con mayor
difusión en Latinoamérica. Pero no por eso el certamen deja de llamar la atención y ser uno de los
eventos deportivos más importantes de los últimos tiempos.
Esta tercera edición del mundial de fútbol de mujeres desató una verdadera locura. Millones de
personas lo siguieron por televisión como si hubiera sido un partido de béisbol de la Serie Mundial, el
Superbowl de fútbol americano, e incluso el mundial de fútbol masculino. Las cadenas ABC y ESPN
transmitieron los 32 partidos en Estados Unidos; canales de televisión de 80 países transmitieron en
directo la competencia y 1.500 periodistas se acreditaron para cubrir el evento. Durante las tres
semanas que duró el torneo se vendieron medio millón de boletas y los estadios registraron un
promedio de 70.000 fanáticos por juego, una cifra que puede ser incluso mayor a la del mundial
masculino.
El balompié femenino dejó una figura que simboliza toda esta fiebre futbolística: Mia Hamm.
Esta estadounidense no sólo es el símbolo del torneo y de su equipo, sino que representa la máxima
expresión del fútbol femenino. A los 27 años de edad, Hamm completó en este mundial la nada
despreciable cifra de 169 partidos jugados con la selección de su país en losl2 años que lleva como
titular indiscutible en la línea de ataque. Durante este tiempo ha anotado 108 goles, un récord que nadie
tiene en la historia del fútbol estadounidense, incluyendo a los hombres. En la década del 90 el equipo
de Estados Unidos ha conseguido 152 victorias, 21 derrotas y ocho empates. Récord suficientemente
generoso como para catalogarlo como el mejor del mundo. Con estas estadísticas, Hamm despeja
cualquier duda sobre su peligrosidad y efectividad en el área rival.
Pero si en la cancha es imposible dejar de compararla con goleadores de la talla de Batistuta o
Romario, por fuera del campo de juego la delantera tiene poca similitud con sus colegas hombres. En
los Olímpicos de Atlanta de 1996, aparte de ser catalogada como la mejor del torneo y ganar la medalla
de oro con su equipo, la revista People se encargó de ubicarla entre las 50 mujeres más lindas del
mundo. Pero eso no es toda.
A diferencia de sus compañeras, la fama de esta futbolista se ha encargado de abrirle las puertas a
donde va. En contratos publicitarios, por ejemplo, Hamm gana cerca de tres millones de dólares al año
pagados po Nike, Power Bar, Flee Bank y Mattel, principalmente. Esta última firma lanzó en enero de
este año un modelo de la famosa muñeca Barbie, utilizando la cara y la imagen de la goleadora
estadounidense pa promocionarla. Pero, ¿como llegó Mia Hamn a ser compoarada incluso con pele y
a convertirse en la maxima figura de un deporte que durante decadas fue prohibido para las mujeres?

FUTBOL Y FALDAS
Las raices del fútbol femenino en estados Unidos, de donde mas tarde se extendio al resto del mundo,
arranco hace 25 años. En 1972 una disposición legal, conocida como título IX, eliminó la discriminación
sexual en la educación deportiva. La participación de mujeres en toda clase de deportes y
competiciones, y el acceso al sistema de becas, revolucionó, entonces, el panorama del deporte
femenino estadounidense. Antes de la entrada en vigor del título IX, sólo el 1 por ciento de los atletas
universitarios eran mujeres. Ahora la proporción es del 40 por ciento, aunque las mujeres reciben
menos becas y están mucho menos valoradas por los medios de comunicación.
El secreto del auge, del fútbol, sin embargo, consistió en una asombrosa organización que hoy reúne a
18 millones de jugadores desde los cinco hasta los 18 años. El balompié arrasa como deporte de
iniciación y es el más practicado en Estados Unidos hasta los ocho o nueve años de edad. En el caso
de las niñas se calcula que juegan al fútbol alrededor de 7,5 millones. El fenómeno sociológico ha sido
y es tan importante que en las elecciones de 1996 los políticos pelearon por ganarse el voto de las
llamadas soccer moms, las madres de todo el país que hacen parte del gigantesco entramado
futbolístico.
En Estados Unidos el 40 por ciento de quienes juegan al fútbol son mujeres. La participación en Europa
del norte y en el Lejano Oriente es también muy alta. En todo el mundo cerca de 30 millones de
mujeres y niñas corren tras un balón, combinando la elegancia femenina con la dinámica y la habilidad
técnicas. Las reservas de antaño por ejemplo, riesgos físicos para las futboliestas pertenecen ya al
pasado.
La Fifa reaccionó ante esta tendencia y cumplió con la promesa expresada por el presidente Joao
Havelange en el congreso de ese organismo en 1986, en México, de organizar una Copa Mundial para
mujeres. La calidad del evento y el entusiasmo que suscitó la primera Copa Mundial de 1991 en China
probó que la Fifa tenía razón. Las estadounidenses ganaron ese título y cuatro años más tarde en
Suecia, las noruegas se llevaron el máximo galardón.
Esta última edición del mundial adquirió un protagonismo imprevisto. Los hinchas recorrieron cientos y
hasta miles de kilómetros para presenciar los partidos de la selección estadounidense. La audiencia
televisiva se disparó, y el carácter del acontecimiento ha merecido la atención de los intelectuales, el
periodismo e incluso la clase política. El presidente Bill Clinton y su esposa Hillary, y el vicepresidente
Al Gore y su esposa Tipper, cuyas tres hijas juegan al fútbol, están entre los principales hinchas de
esta competencia.
Aunque en algunos países no pocos aún discriminan y menosprecian el fútbol femenino y lo consideran
como una intromisión y no como una expansión de este deporte, es claro que después de ver este
panorama las palabras de Michel ZenRuffinen, secretario general de la Fifa, toman vigencia cuando
afirma que "todo aquel que insista en que el fútbol es estrictamente un mundo masculino, seguramente
ha estado viviendo en la luna en la última década". Y no cabe duda de que buena parte de este éxito se
le debe a Mia Hamm.

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