Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2003/11/24 00:00

La revancha de Henin

Después de varias temporadas a la sombra de las hermanas Williams la belga Justine Henin-Hardenne terminó el año como la mejor del mundo.

En 2003 Justine Henin jugó 84 partidos y ganó 73. De los 18 torneos en los que participó ganó ocho.

A primera vista Justine Henin Hardenne parece una jovencita recién salida del colegio. Pero en realidad esta belga de 21 años es la mejor tenista del mundo y la única capaz de desbancar a las poderosas hermanas Williams. En efecto esta semana Henin terminó el año como la primera tenista de la WTA (la asociación de tenistas profesionales) después de varios años de hegemonía Williams.

La historia de Henin es bastante sorprendente. A los 12 años, cuando apenas comenzaba a jugar tenis seriamente, sus padres murieron en un accidente. Henin tuvo que irse a vivir a Francia, donde unos familiares le ayudaron a pagar su carrera de tenista. Allí la joven belga conoció a dos personas que le serían fundamentales en su futuro: Carlos Rodríguez y Pierre Hardenne. El primero, un entrenador de origen latino, descubrió el talento de Henin y se dedicó a formarla. La relación entre los dos fue tan buena que Rodríguez sigue siendo hoy, 10 años después, su único entrenador. Lo que más lo sorprendió fue que a pesar de su baja estatura (1,66 metros) Henin tenía unos golpes muy fluidos y, sobre todo, una rapidez excepcional. Por otro lado la belga conoció a Pierre Hardenne, otro huérfano, con quien se casó en noviembre del año pasado. Mientras Henin entrenaba para convertirse en tenista profesional, hizo una promesa a su madre muerta: que algún día ganaría el torneo de Roland Garros.

En 1999 Henin se hizo profesional después de haber ganado el torneo Orange Bowl en la Florida y el Roland Garros en categoría junior. En su primer año jugó la Copa Federación con la selección de Bélgica. Allí hizo equipo con una de sus mejores amigas y otra de las grandes tenistas del momento, Kim Clijsters. A partir de ese momento Henin comenzó a jugar un tenis de gran nivel y en febrero de 2001 entró al selecto grupo de las 10 mejores del mundo. Más tarde ganó los torneos de Camberra y Goald Coast y durante el verano tuvo una excelente racha: llegó a la semifinal de París y a la final de Wimbledon. Al año siguiente continuó su buen momento y terminó en el cuarto lugar detrás de Clijsters y las hermanas Williams. Lo más impresionante del juego que mostró Henin fueron sus golpes clásicos y elegantes que contrastaban con los golpes fuertes de las demás jugadoras.

Durante estas temporadas Henin estuvo opacada por el éxito arrollador de las Williams y de la misma Clijsters. Sin embargo en 2003 las cosas empezaron a cambiar. En los primeros meses obtuvo los títulos de Dubai, Charleston y Berlín y además llegó a la semifinal del Abierto de Australia. Unos meses más tarde ganó su primer torneo de Grand Slam, derrotando a Clijsters en la final del Roland Garros. Este partido fue muy significativo pues era la primera vez en la historia del tenis femenino que dos belgas disputaban una final. Además, el triunfo le permitió a Henin cumplir la promesa que le había hecho a su madre. Apenas tres semanas después perdió la final de Wimbledon.

Los especialistas se mostraron bastante escépticos ante el triunfo de Henin y pronosticaron que su buen momento se acabaría muy pronto. Pero la belga demostró lo contrario y ganó el Abierto de Estados Unidos en Nueva York. Sin duda esto fue una gran hazaña ya que Henin había llegado por lo menos a las semifinales de todos los Grand Slams. Este triunfo le aseguró el primer puesto en el escalafón por el resto de la temporada.

En la temporada entrante las cosas no serán fáciles. Cada vez el tour femenino es más competido y Henin no sólo tendrá que derrotar a Clijsters y a las hermanas Williams. También a Jennifer Capriatti, Jelena Docik, Amèlie Mauresmo y Lindsay Davenport, quienes pasan por un excelente momento.

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