Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1985/12/16 00:00

LA UNICA BUENA NOTICIA

Venciendo a los incrédulos, Efraín Dominguez logra tres récords mundiales en 24 horas

LA UNICA BUENA NOTICIA

Mientras el país trataba de reponerse a la impresión causada por el fatal desenlace que tuvo la toma del Palacio de Justicia por parte del M-19, en el mundo deportivo ocurría una nueva hazaña colombiana que pasó prácticamente inadvertida: el colombiano Efraín Domínguez Rueda batía, en menos de 24 horas, tres marcas mundiales del ciclismo profesional en México.
El pedalista barranqueño de 32 años, logró, entre el viernes 8 y el sábado 9 de noviembre, superar los récords del mundo en las modalidades en pista de 200 metros lanzados, 500 metros lanzados y un kilómetro con partida detenida. Las dos primeras pruebas se diferencian de la última en que su partida se hace con tres vueltas de impulso antes de empezar a cronometrar.
La velocidad con que corrió Domínguez hizo que despojara de la marca mundial de los 200 metros lanzados al italiano Antonio Maspes, quien desde 1960 había puesto un tiempo de 10 segundos 800 milésimas.
El colombiano lo superó en 22 milésimas con un tiempo de 10.778. La marca del italiano resistió todos los intentos que se hicieron en el mundo por superarla durante 25 años y esto es lo que ha hecho que el entrenador de Domínguez, el otrora famoso velocista de Colombia, Mario "Papaya" Vanegas, afirme que lo que se ha logrado en este terreno "es una verdadera hazaña". En los 500 metros lanzados hizo un tiempo de 27 segundos 897 milésimas, superando el que había conseguido en 1982 el suizo Robert Dill Boundi de 28.705. En la tercera prueba, la del sábado, el ciclista colombiano dejó el récord en 1 minuto, 5 segundos y 200 milésimas, 891 milésimas menos que el registro vigente desde agosto de 1983 de 1.06.091, establecido por el suizo Urs Freuler en el velódromo Oerlikon de Zurich.
Campeón del Caracol de Pista en 1980, subcampeón del mismo torneo en 1981 y subcampeón panamericano del kilómetro contrarreloj en Chile, también en 1981, Domínguez parecía haber escrito ya una brillante hoja de vida. Sin embargo, dada su desafor tunada actuación en el Caracol de Pista en agosto pasado y en los Panamericanos de Medellín de 1984, prácticamente nadie creía en él. Inclusive llegó a ser objeto de burla para algunos periodistas deportivos, quienes en más de una ocasión afirmaron que "su nerviosismo no lo llevaría a ningún Pereira".
Y es que a Pereira nada tenía que ir a hacer. Su meta desde hace más de un año y medio era el velódromo olímpico de México, escenario que se presta para este tipo de pruebas debido a su altura sobre el nivel del mar, a donde debía llegar para demostrar que "un día los periodistas estarían en mi casa, interesándose por mí. Yo soñé con esto: dijo al único periodista que lo recibió a su llegada a Medellín, Anselmo Quiroz de El Mundo. Y fue a raíz de esta decisión que buscó la ayuda de los preparadores físicos del club futbolístico Deportivo Independiente Medellín, Juan José Ordóñez y Mario Ricardo Leyva, quienes diseñaron un plan para que se preparara al lado de los jugadores del equipo y le facilitaron las instalaciones del club para que pudiera llevar a cabo sus practicas.
Posteriormente, a pesar de que hasta la propia Federación Colombiana de Ciclismo le había perdido la fe logró convencer a la firma de calzado Grulla para que lo patrocinara en México, con un costo no menor a los 12 millones de pesos. Ahora, de regreso, Domínguez afirma que "de todas maneras yo le dedico estos récords a todas las personas que han créído en mí. Y tambien a las que no han créído". Considera que su próximo paso será el de técnico, después de estudiar para esto posiblemente en Alemania.
Por el momento se dedicará al descanso, que bien merecido lo tiene, a juzgar por lo que dice su médico, William Jiménez: "El esfuerzo que hizo fue sobrehumano". Según el relato del ciclista, "llegué a la meta sangrando por la nariz, con los ojos totalmente irritados, al parecer por causa de la polución, y sintiendo que me iba a morir". El plusmarquista se coloca ahora en la línea de los grandes marquistas del mundo como Eddy Merck y Francesco Moser. Ha traído para Colombia, aunque sin mucho despliegue, una gloria semejante a la que lograra en 1970 el legendario Martín "Cochise" Rodríguez cuando conquistó el récord mundial de la hora en calidad de aficionado, en ese mismo velódromo. Y, gracias a él, los colombianos podrán contar con, al menos, una buena noticia en este noviembre negro. --

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