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| 10/14/1985 12:00:00 AM

LA VIDA COLOR DE ROSE

Al superar el récord de hits de Tyrus Cobb, Peter Rose batió lo imbatible

La del miércoles pasado, era una tarde típica de finales de verano en el estadio Riverfront de la ciudad de Cincinnati. Allí, enfrente de casi 48 mil aficionados, se enfrentaban los Rojos de Cincinnati contra los Padres de San Diego, en el marco de la fecha número 135 de la temporada de beisbol de las grandes ligas. Se desarrollaba la primera entrada, la pizarra estaba en ceros, y los hinchas de los Rojos vieron cómo el primer bateador de su equipo era puesto out sin pena ni gloria. El trámite del partido era normal, con excepción del gentío que, cuando salió el siguiente atacante, enloqueció y empezó a aplaudir de pie, presagiando un momento histórico. En efecto, el bateador que había salido del bench de los Rojos era nada menos que "Pete" Rose, el manager y primera base del equipo, quien, a los 44 años de edad, se disponía a intentar romper un récord de 57 años de existencia.
Con su caminado característico, Rose se dirigió al plato y encaró al lanzador de los Padres, el derecho Eric Show, con frialdad. Los primeros tres lanzamientos fueron "normales", dos bolas y un strike. En el cuarto, en cambio, se escuchó el crack característico del golpe del bate y la multitud se levantó enardecida, mientras la bola se iba hacia el jardín izquierdo y Rose llegaba con calma a la primera base. En ese momento, en la aparición número 13.768 de su carrera, Rose había conseguido una hazaña que pasará a la historia: anotar el hit número 4.192 de su trayectoria como beisbolista, rompiendo la marca establecida por Tyrus Raymond Cobb en 1928.
El hit conectado por Rose fue el momento culminante en la carrera de uno de los mejores beisbolistas en la historia del deporte. Después de 23 años de vida profesional, Peter Edward Rose logró su objetivo enfrente de los hinchas de su ciudad natal, donde el 15 de abril de 1963 consiguiera su primer sencillo y en el equipo en donde ha estado durante 16 temporadas.
No obstante, pese al final de novela rosa que tuvo el conteo Rose vs. Cobb, la verdad es que para el primera base de los Rojos la meta llegó a parecer inalcanzable. Al cabo de grandes temporadas en la década de los setenta, los años ochenta le trajeron a "Pete" la época de las vacas flacas. Después de ganar la serie mundial con los Filies de Filadelfia en 1980, Rose fue víctima de la huelga que paralizó la temporada en 1981, en 1982 entró francamente en barrena. Como consecuencia, los Filies los "banqueraron" y Rose tuvo que aceptar una oportunidad con los Expos de Montreal en 1984. En el Canadá tampoco le fue bien y Rose se enfrentó, a finales del año pasado, a la posibilidad de quedarse sin equipo donde jugar.
Afortunadamente la suerte le sonó a "Charlie Hustle" y los Rojos, últimos en la temporada del 84, decidieron darle a Rose una oportunidad como manager y jugador. A cambio, éste aceptó una reducción en su salario a menos de 500 mil dólares al año (ganaba dos millones al año en su época dorada con los Filies), gracias a un permiso especial que le concedió la Asociación de Beisbolistas Profesionales.
Ahora, parece que el trato ha sido benéfico para ambos. Rose consiguió los 95 imparables que necesitaba al comienzo de la temporada y los Rojos han pasado al segundo lugar de la tabla y han visto cómo los hinchas están volviendo al estadio en cantidades récord.
Una vez quebrada la marca de "Ty" Cobb, alias "Georgia Peach", y quien hiciera su carrera en los Tigres de Detroit, Rose puede descansar tranquilo. Según los especialistas, su obsesión con Cobb fue expresada inicialmente en 1973, cuando al conseguir su hit número 2 mil comentó que "a Cobb le tomó este tiempo (11 temporadas) para llegar a 1.861 imparables". El nombre de "Ty" Cobb se grabó tanto en la mente de Pete Rose que a su último hijo, nacido en 1980, le puso de nombre Tyler, y eso sólo porque a su segunda esposa el nombre de Tyrus le parece muy feo.
"Nunca habría llamado a mi hijo Schmedley, pero Ty Rose... ese es el nombre para tí ", comentó en esa ocasión.
Una vez roto el récord, la pelea de los especialistas es la de quién es mejor beisbolista: Rose o Cobb. Para el primero no hay duda: "Gieorgia Peach". Al fin y al cabo, anota, el jardinero de los Tigres tuvo 11.429 turnos al bate y con un promedio de bateo de .367, conectaba un hit cada 2.73 apariciones. Rose, por su parte, con 2.339 turnos más que Cobb, ha bateado un imparable cada 3.28 oportunidades frente a un lanzador.
Pero esas discusiones entran a la categoría de bizantinas. Lo cierto es que tanto Cobb como Rose hicieron época y para el primer base de los Rojos la tranquilidad ha llegado, pues sabe que su marca puede permanecer intacta por muchas temporadas. Ahora, el manager de Cincinnati debe concentrarse en llevar a su equipo a la Serie Mundial.--
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