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| 4/28/2014 12:00:00 AM

El vals del gol: celebraciones mundialistas memorables

En la historia de la Copa Mundo se han metido 2.208 goles, cada uno festejado a su manera. Estas son las mejores.

La vieja escuela

Hubo una época en la que los goles no se celebraban con bailecitos, coreografías o saltos mortales. La felicidad se expresaba con un sencillo salto en el aire, una apretada de puños o galopando por la cancha con los brazos en alto.

La final de México 1970, en la que Brasil goleó 4 a 1 a Italia, ofrece un buen surtido de cómo se festejaba antes:



La danza de Milla


Para desgracia de Colombia, en Italia 1990 el camerunés Roger Milla innovó con una nueva celebración: bailar con el banderín del tiro de esquina. En octavos de final la selección padeció dos veces el particular vals del veterano delantero, que se volvió su marca registrada.



El arrullo de Bebeto


Cuando José Roberto Gama de Oliveira, Bebeto, se fue a Estados Unidos 1994, su esposa embarazada se quedó en Brasil. Su hijo Mattheus (nombrado en honor al alemán Lothar Matthäus) nació el 7 de julio, dos días antes de los cuartos de final contra Holanda. El letal delantero quería regalarle un gol a su primogénito. En el minuto 63 sus deseos se cumplieron y venció al arquero Ed De Goeij. Corrió hacia la banda e imitó el movimiento de balancear a un bebé. Explicó que “fue como si tuviera a Mattheus en mis brazos, cuando me volteé, a mi lado estaba Mazinho y después Romario. Estaban haciendo todos lo mismo, juntos”. Un clásico de los festejos había nacido.



El éxtasis de Tardelli


Es sin duda una de las celebraciones más emotivas de la historia de los Mundiales. Italia y Alemania disputaban la final, y en el minuto 69 el defensor Marco Tardelli concluyó una jugada llena de toques, tacos y lujos con un disparo imparable de fuera del área. El italiano, que pasó por Juventus e Inter entre otros equipos, salió corriendo, apretando los puños, gritando de la emoción, del éxtasis, llorando de la pasión. Explicó que “era felicidad, conmoción, como un volcán explotando por dentro. Piensas en las cosas que has hecho en tu vida, en tu familia, en Italia. Volví a ver cuando empecé a jugar al fútbol cuando era niño”.





La patinada de Ahn Jung Hwan


Ahn marcó la historia cuando metió el gol de oro contra Italia y calificó a Corea del Sur a cuartos de final en el mundial que organizaron en 2002. Pero en primera ronda anotó contra Estados Unidos y se fue con sus compañeros a celebrar haciendo los movimientos de un patinador sobre hielo. El gesto fue un homenaje a su compatriota Kim Dong Sung, que fue descalificado en la final de patinaje de velocidad en los Olímpicos de Salt Lake City por obstruir al patinador estadounidense Apolo Ohno, que se llevó el oro. Una pequeña venganza deportiva.



Gordon ‘no alcancé a saltar’ Strachan


Con las celebraciones pasa como con la música y la ropa. Hay tendencias, temporadas, modas. En los ochenta, después de meter un gol, muchos futbolistas saltaban por encima de las vallas publicitarias y se precipitaban a las gradas. Gordon Strachan metió gol contra Alemania en la primera ronda de México 1986. Trató de brincar el cerco de propagandas, pero se dio cuenta que con su metro 68 le esperaba un totazo memorable. Tomó sus limitaciones con mucho humor.



El perrito de Finidi George


Los nigerianos son los más creativos a la hora de celebrar. Pero nadie sabe en qué estaba pensando el lateral Finidi George cuando festejó su gol contra Grecia en Estados Unidos 1994 como si fuera un perro que orina. Con todo y levantada de pata.



La red de Rachid Yekini


En 2012 el delantero Rashidi Yekini murió después de una larga enfermedad cuando solo tenía 48 años. El goleador nigeriano, seleccionado 58 veces, fue recordado por su extraño festejo en la victoria de las Súper Águilas contra Bulgaria en Estados Unidos 1994. En vez de salir corriendo, se enredó en la malla del pórtico, atrapado por la emoción. Fue el primer gol de la historia de Nigeria en un Mundial.



Baila tu cuerpo alegría Tshabalala


El mediocampista surafricano Lawrence Siphiwe Tshabalala tiene apellido de canción del top 10. En 2010, cuando jugaba en casa, Tshabalala abrió el marcador en el partido inaugural contra México. Con una coreografía que mezcló el Aserejé, La Macarena y tal vez algo de Mayonesa, el surafricano y cinco de sus colegas celebraron con toda.



Brian ‘el relajado’ Laudrup


El delantero danés, uno de los grandes del fútbol de los noventa, fusiló al arquero brasileño Claudio Taffarel en los cuartos de final de Francia 1998. Corrió a un lado de la cancha y se recostó, como si estuviera en una silla playera bronceándose. Contó que la noche anterior su hijo le pidió una celebración especial si le metía gol a Brasil pues según criticó “siempre haces lo mismo, y eso ya es aburridor”.



La ronda patriótica de Papa Bouba Diop


Algunos dicen que el fútbol es como la guerra, con otros medios. El partido inaugural del Mundial de Corea-Japón 2002 enfrentó a Francia, campeona mundial en título y a su antigua colonia, el pequeño país africano de Senegal. Los Leones de Teranga dieron la sorpresa al imponerse 1 a 0, con un solitario gol de Papa Bouba Diop, una enorme victoria deportiva e histórica. Diop se quitó la camiseta al pie del banderín del tiro de esquina y bailó junto a sus compañeros alrededor de los colores patrios.



La demencia de Maradona


Los ocho goles mundialistas de Diego Maradona dan para un libro: hay gloria, magia, trampa y también locura. En Estados Unidos 1994 el astro argentino estaba en su peor momento, rodeado de escándalos, problemas con drogas y peleas con dirigentes y periodistas. Pero Maradona es Maradona y el técnico Alfio Basile lo llevó a la Copa Mundo, donde jugó contra Grecia. El 10 metió uno de los cuatro goles argentinos de la jornada y galopó a cantarlo frente a una cámara de televisión. Su expresión de rabia, su grito de demente parecían más el de un asesino en serie que el de un futbolista. Después de ese partido la FIFA le hizo un test antidoping y salió positivo por consumo de efedrina, norefedrina, seudoefedrina, norseudoefedrina y metaefedrina.



El mortal Julius Aghowa


Otro de un nigeriano. Aghowa celebró su gol contra Suecia en Corea Japón 2002 con siete saltos mortales, llevando los festejos del ‘Tino’ Asprilla a otro nivel. Aunque Aghowa aún juega, sin duda podría abrir un gimnasio cuando acabe su carrera.



Lilian ‘¿qué fue eso?’ Thuram


No pasa con mucha frecuencia que un defensa meta un gol. Mucho menos que realice un doblete en una semifinal de un Mundial. El francés Lilian Thuram nunca había anotado con su selección, pero en la Copa Mundo que ganaron en casa logró lo increíble al vencer dos veces la valla de Croacia. Como si no se lo creyera, Turam tomó la pose de un filósofo, preguntándose qué diablos estaba pasando, para celebrar el paso a la final.





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