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| 5/28/2014 12:00:00 AM

Colombianadas mundialistas

A propósito de la peculiar celebración de la hinchada del Junior, estas son otras curiosidades del fútbol criollo en la Copa Mundo.

Frases inmarcesibles

"Me quedó un sinsabor amargo": Freddy ‘Totono’ Grisales.

"La única diferencia entre Messi y yo, es que él juega en el Barça y yo en el Quindío": Hugo Rodallega.

“Si pierdo es normal, si gano soy un genio": Hernán Darío “Bolillo” Gómez.

"Voy a echar reversa para atrás": Hernán Darío “Bolillo” Gómez.

"Somos dos los hombres en este país que tenemos las dos responsabilidades más grandes: el presidente Álvaro Uribe y yo, para hablarlo así de frente": Jorge Luis Pinto.

“Perder es ganar un poco”: Francisco ‘Pacho’ Maturana.

"No si gracias a Dios se anota un gol decisivo. Este gol se lo quiero dedicar, sin decir nombres, a quienes siempre me han apoyado desde que inicié. No quiero decir nombres pero es para Miguel y Gilberto": Anthony ‘Pipa’ de Ávila





Suestinga, Refisal y “no me esperen en la casa”: locución con estilo

Los colombianos y los idiomas tienen una relación particular. Tal vez eso explique la creatividad de los periodistas para pronunciar apellidos alemanes, franceses, holandeses, cameruneses y un largo etcétera.

Así, el alemán Bastian Schweinsteiger se volvió “Suestinga” o “Chestinja”, su compatriota Per Mertesacker “Metesaca”, el también teutón Miroslav Klose quedó “Klos” a secas, el holandés Marc Overmars fue “Overman”, el inglés Steve McManaman simplemente “Macnaman” y algunos televidentes aseguran haber escuchado Pierre Van Hooijdonk rebautizado “Van Croydon” y un creativo “Etú” para referirse al delantero Samuel Eto'o. Eso sin contar con la permanente confusión entre el equipo de Suiza y el de Suecia.

Pero también algunas frases han quedado en las memorias del aficionado criollo. Las “no me esperen en la casa”, “acuésteme a Williamcito”, “la segunda cosa que más me gusta hacer en la vida” ya son clásicos. Lo mismo que el alarido “no estás en mi mundo Leider, no estás en mi mundo” o “sigan siendo felices, Édgar les dice”.


Por su parte Javier Bonnet fue rebautizado “Refisal”, pues pocos segundos antes del gol de Ecuador en las eliminatorias a Brasil, dijo “si hay un partido ganable, es este”.



Este comentario también es de antología:



Mientras que Múnera Eastman no se contuvo, y sin ninguna pena gritó “Gol hijueputa” al aire en el partido de eliminatorias contra Bolivia.



Max Caimán y los superhéroes de USA 94

Poco antes del Mundial del 94 los publicistas colombianos hervían de ideas. Hubo de todo, jugadores vendiendo refrescos, televisores, carros y planes de ahorro. Pero lo mejor fue la aventura de Max Caimán, un simpático saurio de plástico que le daba suerte a la selección cuando los hinchas le rascaban la panza. Max incluso tuvo álbum y programa animado, donde luchaba junto a Colombia contra unos tenebrosos marcianos para salvar el planeta.



Después del desastre mundialista, Max Caimán terminó en el olvido. En ese momento un Confidencial de SEMANA contó que “la prematura eliminación de la Selección dejó a los promotores de Max Caimán con un saldo en rojo. Bavaria, Caracol y el empresario Felipe Santos habían mandado a hacer en China 500.000 muñecos de la mascota. Antes de que comenzara la Copa vendieron 250.000, pero apenas empezó el fracaso se pararon las ventas. La pregunta que se formulan estos promotores es qué pueden hacer ahora con un cuarto de millón de cocodrilos”.

De que las hay, las hay: brujas en la selección

En 1994 Colombia pensó que iba a arrasar en el Mundial. Pero en la nefasta y calurosa tarde del 18 de junio, las ilusiones se vinieron abajo. Freddy Rincón jugó muy por debajo de su nivel. En ese momento circuló con fuerza un rumor, que explicaba el bajonazo. A pocos días de la Copa, un brujo le dijo al Coloso de Buenaventura que podía fracturarse y que la lesión lo iba a mantener alejado de las canchas mucho tiempo.

En las eliminatorias para Francia 1998 unos chamanes peruanos enterraron en el Estadio Nacional de Lima muñecos que representaban a Valderrama, Rincón, Asprilla y su combo. No sirvió, el partido quedó 1 a 1 y Perú no fue al Mundial.

La contratación de un chamán para ahuyentar la lluvia el día de la final del Mundial Sub-20 en Bogotá también fue polémica. El brujo Jorge González, dice que cobró tres millones de pesos por sus servicios y en efecto, no llovió esa noche. Pero los sabuesos de la Contraloría de Bogotá de todos modos los investigaron por supuesto “detrimento patrimonial”.

¿Camisetas exclusivas?


A principios de año salieron fotos del Duhok Sport Club de Iraq, con un uniforme muy parecido al del diseño exclusivo “inspirado en símbolos propios de la cultura colombiana” que Adidas le hizo a Colombia para el Mundial de 2014. La multinacional alemana dijo que “no patrocina ni produce equipamiento para el Duhok”. ¿Los iraquíes habrán chiveado el sombrero vueltiao, el cóndor y otras insignias patrias?

Como lo reportó El Bestiario del Balón, En el Mundial juvenil de Chile 1987 Colombia viajó sin camisetas propias y terminó vistiendo las de Chile, sobre las que se cosieron el escudo de Colombia. En el partido siguiente, nada que llegaban los uniformes y Colombia se puso unos naranja, sobre los que se volvió a coser el emblema nacional y la marca oficial.

Mundial Colombia 1986, 2014, 2026…


Los colombianos son enfermos por el fútbol y en más de una ocasión les han prometido realizar un Mundial en casa.

El primero, y más cercano a realizarse, fue el de 1986. La Fifa le dio la sede a Colombia en 1974, pero 8 años después poco o nada se había hecho. El presidente Belisario Betancourt prefirió “hacer la fácil” y sacó la pelota.

Dijo que "como preservamos el bien público, como sabemos que el desperdicio es imperdonable, anuncio a mis compatriotas que el Mundial de Fútbol 1986 no se hará en Colombia. Previa consulta democrática sobre cuáles son nuestras necesidades reales no se cumplió la regla de oro consistente en que el Mundial debía servir a Colombia y no Colombia a la multinacional del Mundial. Aquí tenemos muchas otras cosas que hacer y no hay ni siquiera tiempo para atender las extravagancias de FIFA y sus socios". Cuando se conoce lo que vive Brasil, Betancourt tuvo razón. Aunque claro, rechazar la organización tampoco fue sinónimo de metros, escuelas y hospitales.

Álvaro Uribe intentó ser mundialista dos veces. La primera en 2006, cuando dijo que Colombia competiría con Brasil para ser la sede de la Copa 2014, pues "Lo que hemos planteado muy claramente es que nos dejen competir, que las cosas han cambiado mucho en Colombia". Finalmente nunca presentó el proyecto.

Como tampoco lo ha hecho su entonces vicepresidente Francisco ‘Pacho’ Santos, que en 2010 volvió con el tema para organizar el evento en 2026. Eso sí, dijo que “Colombia podía sola”, pues Perú planteó la idea de hacer un Mundial entre ellos, Ecuador y Colombia.

Carteles criollos y menús mundialistas

El ingenio nacional da para todo. De lo chistoso a lo vulgar, un pequeño compendio de perlas patrias:










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