Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/04/16 00:00

¡Dios salve al Leicester!

Un muy modesto equipo inglés está a punto de ganar la Liga Premier y escribir uno de los episodios más emotivos en la historia del fútbol.

¡Dios salve al Leicester! Foto: Reuters

Es imposible no emocionarse con el Leicester. Su historia es la de un equipo modesto con 132 años de historia, una vitrina de trofeos casi vacía, un récord de cuatro finales perdidas –de la FA Cup, el torneo más antiguo del mundo–, y la de un club que creció a la sombra del Nottingham Forest, su eterno rival y ganador de dos Copas de Campeones de Europa. A pesar de todo, los tiempos parecen estar cambiando. El cielo de Leicester se ve cada vez más azul, como su camiseta, no solo porque se acerca el verano, sino también porque su equipo de fútbol está a punto de ganar la Liga Premier y, así, darles una lección de humildad a los grandes de Inglaterra y del mundo.

El Leicester, que desde 2010 pertenece al millonario tailandés Vichai Srivaddhanaprabha, ya había demostrado de lo que era capaz en la temporada pasada. Gracias a una racha de siete victorias en sus últimos nueve juegos logró salvarse del descenso. A Srivaddhanaprabha no se le ocurrió mejor forma de celebrar la campaña que enviar a todos los miembros de la plantilla a una gira promocional por Tailandia.

El viaje fue turbulento. La prensa sensacionalista inglesa filtró un video donde se veía a tres de los jugadores del equipo protagonizando una orgía, en la que, además, gritaban insultos racistas a las prostitutas tailandesas que los acompañaban. Se trataba del arquero Adam Smith, el defensa Tom Hopper y el delantero James Pearson, hijo del entonces técnico del equipo, Nigel Pearson. Los tres jugadores fueron despedidos del Leicester y, 15 días después, el propio entrenador.

El episodio produjo un borrón y cuenta nueva. Leicester presentó al italiano Claudio Ranieri como su nuevo técnico y contrató a los jugadores Shinji Okazaki (10,3 millones de euros), N’Golo Kanté (8 millones), Gökhan Inler (5,5 millones), Daniel Amartey (6 millones), Demarai Gray (4,7 millones), Robert Huth (4 millones), Christian Fuchs (llegó libre) y Nathan Dyer (cedido). Parecía que al millonario tailandés le gustaba más derrochar en viajes que en jugadores.

La inversión del Leicester en esta temporada no superó los 40 millones de euros, una cifra menor si se tienen en cuenta los 200 que gastó el Manchester City en solo cinco jugadores. Curiosamente, el modesto equipo adquirió 20 de sus futbolistas, en los últimos cinco años, por no más de 55 millones de euros.

Dicho de otro modo, el precio de todo el equipo de Leicester es casi la mitad de lo que costó, por ejemplo, James Rodríguez cuando llegó al Real Madrid por 90 millones de euros hace dos años.

Pero el principal dilema de Srivaddhanaprabha era elegir a un buen entrenador, y Claudio Ranieri no parecía ser el mejor candidato. Figuras como Gary Lineker, el goleador inglés del Mundial México 1986 y exjugador del club, no ocultó su escepticismo frente al nombramiento del italiano, quien venía de fracasar con la selección de Grecia, donde no ganó ni un solo partido y sufrió una sorprendente derrota ante la casi amateur selección de Islas Feroe.

En una carta publicada recientemente en el portal The Players Tribune, Ranieri confesó que su principal objetivo era conseguir 40 puntos y así “salvarse del descenso y regalarles a los hinchas otra temporada en la primera división”. Ni el más optimista de los seguidores del equipo imaginó que diez meses después verían a su técnico llorar de la emoción ante la posibilidad de alcanzar el primer título en su historia. Por lo pronto, ya se podrían conformar con haber clasificado, por primera vez, a la Liga de Campeones, que no es poca cosa.

Y es que esta campaña del equipo de fútbol de Leicester, una ciudad de un poco más de 300.000 habitantes, cuya economía gira alrededor de los centros comerciales, y de la que se dice fue una de las fuentes de inspiración de algunos cuentos de William Shakespeare, ha dejado varias postales de película. Algunas de ellas han emocionado tanto que se convirtió en el equipo de todos, en una causa mundial, en un fenómeno en redes sociales como pocas veces se ha visto.

Y habría que empezar con la historia de su delantero Jamie Vardy, que rompió un récord a comienzos del campeonato cuando hizo gol en 11 partidos consecutivos. Superó la marca de diez partidos de Ruud van Nistelrooy, el temible goleador holandés del Manchester United.

También está el sismo de 0,3 grados de magnitud que provocó el argentino Leonardo Ulloa. El delantero marcó el gol de la victoria del Leicester frente al Norwich en el último minuto y desató la locura de los hinchas en el estadio. Ese despliegue de energía hizo mover la tierra, según los investigadores de la universidad local.

Este equipo tiene el encanto adicional de no girar en torno a una figura, como el Real Madrid con Cristiano Ronaldo, o el Barcelona con Lionel Messi. Sus jugadores pasaron de ser subestimados y rechazados por una gran cantidad de equipos europeos, a convertirse en cotizadas estrellas, como Vardy, Riyad Mahrez, N’Golo Kanté, Danny Drinkwater y Peter Schmeichel.

Cuando tenía 16 años, Jamie Vardy no logró entrar al Sheffield United por su baja estatura. Se dedicó a las categorías aficionadas y, a pesar su obsesión con el fútbol, no dejaba de meterse en problemas callejeros. Tanto así, que tuvo casa por cárcel durante un tiempo, por lo que tenía que estar en su residencia antes de las seis de la tarde.

Vardy pasó por el club amateur Stocksbridge Park Steels, el equipo de segunda división Fleetwood Town, y aterrizó en Leicester por un valor de 1,1 millones de euros a mediados de 2012.

Mahrez, Drinkwater y Kanté dominan su medio campo. El primero, argelino, jugó el Mundial Brasil 2014 con su país. Aunque llegó al equipo por medio millón de euros, se estima que hoy vale casi 70. Drinkwater viene de la cantera del Manchester United y se unió al Leicester hace cinco años por 850.000 euros.

N’Golo Kanté es la gran revelación. El francés costó 8,4 millones de euros y venía de jugar en el Caen, un club de segunda división de Francia. Su talento para correr, marcar y crear es innegable. El Real Madrid hace un par de años lo descartó por una razón que no deja de sonar ridícula: no era un jugador famoso que vendiera camisetas. Pero hoy el equipo español, como otros grandes de Europa, está obsesionado con él.

Kasper Schmeichel no tuvo suerte en su paso por el Manchester City, el Chelsea y el Leeds United. Hoy es el portero titular del Leicester y podría consagrarse campeón de la Liga Premier inglesa, al igual que su padre Peter Schmeichel, el legendario arquero danés del Manchester United.

Para alcanzar el título, al Leicester le faltan nueve puntos que tendría que sumar en los cinco partidos restantes del torneo. De lograrlo, escribirá uno de los capítulos más emotivos e inesperados del fútbol mundial y le habrá dado a al pueblo de Leicester una experiencia que nunca antes han vivido en 138 años de historia: la euforia de gritar campeón.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.