Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1994/05/16 00:00

LOS CANCHEROS

Los distintos tipos de canchas de tenis marcan una diferencia inimaginable en los astros mundiales de este deporte.

LOS CANCHEROS

CASI NADIE ENTIENDE POR QUE PETE Sampras, un tenista que durante los últimos cuatro años ha ganado más de 75 torneos, que triunfa el 79 por ciento de las veces y que ocupa el primer lugar de la Asociación de Tenis Profesional (ATP), no ha podido ganar en el mismo año los cuatro campeonatos de Grand Slam -Australia, Francia, Wimbledon y US Open-.
Sampras no es el único caso en la historia. Los más recientes son Mats Wilander, quien no pudo ni necesitó ganar Wimbledon para llegar al número uno, e Ivan Lendl.
Pero tal vez el fracaso más recordado es el del sueco Bjorn Borg, quien nunca logró triunfar en el abierto de Estados Unidos, pese a que se impuso cinco veces en Wimbledon y siete en Francia.
Los únicos deportistas en la historia del tenis masculino que han conseguido esta hazaña son el estadounidense Donald Budge en 1938 y el australiano Rod Laver. En 1962 y en 1969 este tenista, además de ganar los cuatro torneos que actualmente conforman el Grand Slam, triunfó en el abierto de Italia, que para ese entonces formaba parte del selecto grupo de torneos.
Para los expertos, es casi imposible que esto vuelva a suceder: no sólo el material de la cancha en que se juega cada campeonato es diferente, sino que para cada uno hay un deportista que se acomoda más. Cada terreno (bien sea carpeta o supreme court, césped, cancha dura o polvo de ladrillo) tiene sus secretos, estrategias y técnicas diferentes.
De esta forma, para ganar en Australia y en Estados Unidos, donde las canchas son de carpeta, hay que tener un juego muy completo. Además de una gran volea y un servicio agresivo, es necesario golpear bien desde el fondo. En cambio, en césped -Wimbledon- y en cancha dura, lo esencial es el saque y el juego en la malla. Mientras tanto, en pistas de polvo de ladrillo, como en Francia, para triunfar se requiere un gran estado físico y dominar el juego largo.

LOS MEJORES
Las estadísticas en lo que va corrido de esta década muestran a diferentes tenistas como los especialistas en cada terreno. El austríaco Thomas Muster es el tenista que ha ganado más torneos en polvo de ladrillo, 15 en total, pero cuando no juega en estas canchas, su rendimiento baja notoriamente. En césped el campeón es el alemán Michael Stich, con tres. Se trata de un jugador un poco más completo que Muster, pues también ha vencido en cinco certámenes en carpeta. En canchas duras quien se lleva los honores es el estadoudinense Pete Sampras, con 14 triunfos. Y en los terrenos de carpeta el primer lugar lo tiene el alemán Boris Becker, con 10 victorias. (ver cuadros).
Es indiscutible que hay un campeón para cada cancha; pero si lo que se quiere es llegar al escalafón de la ATP, se hace indispensable buscar la excelencia en cualquier terreno. En esto es admirable la preparación de Sampras. Es líder en las canchas duras y está de segundo en carpeta y césped. Aparte de eso, su evolución desde 1990 en los terrenos de polvo de ladrillo es impresionante. En los últimos cuatro años pasó de tener una eficacia del cero por ciento a una del 78 por ciento.
Lo contrario ocurre con los especialistas en canchas de polvo de ladrillo. Ninguno de los que figuran en los primeros cinco lugares está en la lista de los otros tres tipos de terreno, ni tiene un puesto importante en el ranking mundial, con excepción del espanol Sergio Bruguera, que hoy ocupa el quinto lugar. Esto es lo que pasa con la mayoría de tenistas de América Latina, quienes se especializan solo en este terreno, y únicamente cuando aprendan a manejar la táctica y la estrategia de otras canchas, podrán ubicarse entre los 10 primeros de la ATP. -


¡EH, AVE MARIA!
HACE UN mes los aficionados al tenis se sorprendieron cuando en el torneo Lipton de Miami una joven recogebolas le ganó un punto a André Agassi. Esto se presentó luego de que el alemán Boris Becker le entregó la raqueta, en medio de un ataque de ira, y le insistió a la niña para jugar contra el tenista estadounidense (ver SEMANA 620). Pero lo que nadie sabe es que esa recogebolas se llama Stephanie Flaherty, y es colombiana.
La joven, de 17 años, es hija de Astrid Lafaurie, una antioqueña que vive hace más de dos décadas en Estados Unidos, y de Patrick Flaherty, un estadounidense. Sin embargo, quienes la conocen dicen que habla más paisa que cualquier arriero.
Desde hace nueve años Stephanie es una de las recogebolas oficiales del torneo y hasta el día en que ocurrió el incidente con Agassi nadie la conocía. Era una estudiante más del Hialeah-Miami Lakes High School, que esperaba terminar su bachillerato para estudiar medicina.
Ahora todo le cambió. En la semana del torneo fue titular de deportes de la mayoría de los periódicos, y programas televisivos tan importantes como Inside Eddilion y Good Morning America viajaron desde Nueva York a Miami con la única intención de entrevistarla y volverla a reunir con Agassi.
En una de las entrevistas que les hicieron a los dos, un periodista le preguntó a Agassi si él era capaz de aceptar un partido contra Flaherty. El tenista respondió que necesitaba consultarlo con su entrenador porque era probable que la colombiana le volviera a ganar. Para esas entrevistas, la joven recibió grandes cantidades de ropa Nike -la marca que patrocina a Agassi- e incluso varias firmas de prendas deportivas se pelearon la exclusividad de Flaherty para esa ocasión.
Hoy, Flaherty es una de las niñas más populares de Florida. La gente le pide autógrafos por la calle, muchas universidades la han llamado para ofrecerle desde becas hasta un cupo en su equipo de tenis, y no se descarta que algunas empresas estén buscando firmar contrato con ella para patrocinarla. -

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