Martes, 24 de enero de 2017

| 1998/03/30 00:00

LOS DUROS

En el campeonato mundial de Fórmula 1 de 1998, Michael Schumacher de Ferrari y Jacques Villeneuve de Williams no serán los únicos protagonistas y candidatos al título.

LOS DUROS

Desde el próximo domingo Michael Schumacher sólo tendrá un objetivo y una obligación: ganar el campeonato mundial de Fórmula 1 que comienza esa día en la lejana Melbourne, Australia. Cualquier resultado dife-rente de la victoria al final de la temporada, así sea un meritorio segundo lugar, será un fracaso para el piloto alemán. Desde que Schumacher fue contratado por Ferrari hace dos años, el único objetivo de la prestigiosa escudería ha sido conseguir el campeonato que desde hace 19 ha sido esquivo para los constructores italianos. Sin embargo, desde el primer instante en que el ex campeón alemán lució el traje rojo de la scuderia, tanto él como los ingenieros y dirigentes de Ferrari aclararon que el fin del ayuno de títulos sólo podría llegar en la temporada de 1998. Antes de ese año, dijeron, cualquier pequeño triunfo sería considerado como una gran victoria. Y así fue.
La temporada pasada el conductor germano ganó cinco grandes premios con su bólido rojo _algo que Ferrari no conseguía desde 1979_ y terminó escoltando en la clasificación general al campeón, el canadiense Jacques Villeneuve. Aunque la Federación Internacional de Automovilismo _FIA_ le quitó a Schumacher los puntos y el subcampeonato por haber estrellado intencionalmente a su rival en la última carrera del año pasado, los resultados alcanzados en 1997 fueron suficientes para llenar de optimismo los corazones de los seguidores de Ferrari y permitirles soñar con el regreso del título a casa.
Los últimos dos años fueron un período en el que los tiffosi, como se conoce a los fanáticos italianos, tuvieron que ahogar más que en años anteriores las ganas de reclamar el título. Ellos sabían que en el auto rojo del corcel negro estaba sentado quien es considerado como uno de los mejores y más rápidos pilotos de los últimos años. Pero también eran conscientes de que el monoplaza de sus amores no era el mejor coche del Gran Circo. Por eso, los fanáticos no están dispuestos a dar más concesiones. El plazo fijado por el equipo Ferrari para mejorar estos inconvenientes y devolverle el campeonato a Italia expira este año, y punto.En teoría, se supone que los problemas mecánicos que impedían el buen desarrollo del monoplaza están superados. Al fin de cuentas durante los últimos dos años Ferrari ha invertido mucho más dinero que cualquier otra escudería en preparar un auto competitivo para la actual temporada. Sobre el papel los equipos de ingenieros y diseñadores han logrado pulir en el F-300 los defectos que impidieron los triunfos en años pasados.Con un auto competitivo, como se espera que sea el actual, Schumacher tendrá que echar mano no sólo de toda su habilidad y experiencia al volante, sino incluso de cualquier recurso para conseguir la victoria a toda costa. Pero nada está garantizado para el equipo rojo y, por el contrario, las cosas no sólo no se ven nada fáciles para el piloto alemán, sino que esta podría ser la temporada más difícil y reñida de los últimos años.

Tiempos difíciles
Para comenzar, la FIA introdujo algunos cambios reglamentarios con la intención de que los pilotos sean exigidos al máximo y los ganadores de las competencias sean los más hábiles y no necesariamente los que tengan autos más rápidos. La reducción del ancho de las trochas de 200 a 180 centímetros, la disminución en el tamaño del chasis, y llantas más pequeñas y con labrado _lo que aminora la adherencia del auto al piso_, son las novedades técnicas de la temporada. Estos cambios han traído como consecuencia que los monoplazas tarden entre tres y cinco segundos más en dar cada vuelta con respecto al año pasado y que los pilotos puedan suplir con sus maniobras las deficiencias de sus autos. Los cambios de la FIA ayudan a acortar un poco la distancia entre los equipos grandes y pequeños, ya que las fuerzas estarán más equilibradas. Pero si bien es cierto que por esta razón el torneo será más reñido, al menos durante las primeras carreras, esto no es suficiente para afirmar que el grupo de participantes es completamente parejo.
Porque lo cierto es que las diferencias las seguirán marcando los motores y los recursos técnicos y económicos de los grandes equipos. A pesar de las buenas intenciones de la FIA, los expertos dividen los equipos en dos grupos: los cuatro grandes favoritos (ver recuadros) y el resto. Es cierto que los aficionados esperan el duelo entre los Williams, que estrenan un color rojizo con Villeneuve a la cabeza, y el Ferrari de Schumacher. Pero ellos no serán los únicos opcionados, que fue lo que sucedió en las dos últimas temporadas.
Durante las pruebas de comienzo de año los McLaren y los Benetton dejaron asombrado a más de uno al marcar tiempos muy próximos a los de los autos de la escudería de Frank Williams. Para algunos esto no sólo fue un importante argumento para incluirlos en el grupo de los grandes, sino que fue un campanazo de alerta para Ferrari y Williams sobre quienes serán los principales rivales por controlar.Las cosas no se ven nada fáciles para Schumacher y su equipo Ferrari. Nadie se atreve a asegurar que el alemán y la scuderia podrán cumplirle a sus fanáticos la promesa de ganar el título. Lo cierto, por ahora, es que aquellos que tomarán la delantera y tendrán mayor oportunidad de llevarse la gloria serán quienes mejor y más rápido puedan adaptarse a las nuevas condiciones. Lo único que parece claro es que la bandera a cuadros marcará el inicio de una de las mejores temporadas de los últimos años.

FERRARI
Pilotos: Michael Schumacher (Alemania)Eddie Irvine (Irlanda)Después de dos años de preparación para esta temporada, Ferrari parece decidido a jugársela toda por el título. Sin embargo, pese al tiempo en el que han trabajado en el F-300, el auto sufrió a comienzos de año algunos problemas y en este instante es una verdadera incógnita el estado real del monoplaza. De empezar la temporada con un auto competitivo, el título estará en manos de Schumacher quien hará de todo para conseguirlo. Sin duda junto con Williams y McLaren protagonizarán la gran batalla.

MC LAREN-MERCEDES
Pilotos: David Coulthard (Escocia) Mika Hakkinen (Finlandia)Si sus pilotos logran superar la presión de estar dentro de los opcionados, pueden dar una verdadera sorpresa. Para algunos medios especializados son los de mejores posibilidades. El auto fue diseñado por Adrian Newey, el mejor aerodinamicista de la Fórmula 1. El motor es uno de los más potentes con 800 caballos de fuerza. Tiene todo para luchar cabeza a cabeza por el título: sed de victoria y algo que no tenían la temporada pasada: un buen auto

WILLIAMS - MECACHOROME
Pilotos: Jacques Villeneuve (Canadá) Heinz Harald Frentzen (Alemania)En 1998 esta escudería no contará con una de sus grandes ventajas, su fuerte chasis, pues por primera vez en varios años Adrian Newey no ha intervenido en el diseño de ese elemento estructural. Si bien es de esperar que el rendimiento de los motores no será inferior a cuando llevaban la marca Renault, ésta ya no respaldará el mantenimiento y ello hace surgir dudas. Por lo demás Williams tiene todos los elementos y a los pilotos, especialmente Villeneuve, para defender el título. No son nunca descartables.

BENETTON - MECACHOROME
Pilotos: Giancarlo Fischella (Italia) Alexander Wurz (Austria)Por historia y reputación están ubicados dentro de los cuatro grandes. Sin embargo, en esta temporada juegan demasiados ingredientes nuevos. Se trata del primer carro diseñado por el nuevo jefe del equipo, Nick Wirth, con motores Mecachrome -antiguos Renault-, cambio de llantas Goodyear a Bridgestone y dos pilotos muy jóvenes y con poca experiencia. De la rapidez con la que el equipo se acople dependerá su suerte. De los llamados grandes son los menos favoritos, pero seguramente darán la pelea.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.