Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1995/06/26 00:00

LOS GRANDES EN DECLIVE?

La eliminación de los equipos de las superestrellas, en el campeonato de la NBA, puede ser la mayor demostración de que el baloncesto se está renovando.

LOS GRANDES EN DECLIVE?

MUCHOS AFICIONADOS AL BAloncesto de la NBA se sorprendieron cuando conocieron los equipos que entrarían a disputar las semifinales de los playoff. Pocos podían creer que los Magic de Orlando hubieran dejado en el camino a los Bulls de Chicago con Jordan a bordo; que los Pacers de Indiana le ganaran a los Knicks de Nueva York. que contaban con la estrella Patrick Ewing. Que los Suns de Phoenix, donde juega el mejor alero de toda la liga. Charles Barkley, hubieran perdido con los Rockets de Houston, y mucho menos que un legandario quinteto como los Lakers de Los Angeles, ganadores en tres ocasiones de la liga durante la década de los 80, fracasaran a manos de los Spurs de San Antonio. Tan sólo unos pocos estaban seguros de que al igual que en la historia de David y Goliat, los pequeños podrían vencer a los tradicionales gigantes de la temporada.
Los aficionados y la prensa buscaron por todos lados una explicación para tratar de entender lo sucedido, y la encontraron: decidieron crucificar a los jugadores que días antes habían aplaudido y llevado a la gloria. Se enjuició a Jordan, Ewing y Barkley, entre otros, y se les encontró culpables de que sus equipos hubieran perdido.
El caso más representativo y el que más ha impactado en esta racha de eliminaciones ha sido el de los Bulls. Muchos aficionados estaban convencidos de que con el regreso de Michael Jordan, el equipo de Chicago volvería a embestir, y en un comienzo fue así. Jordan prácticamente clasificó a los toros para disputar la primera parte de los playoff y los rescató de una caída vertiginosa en la que venían desde el momento en que él se retiró para jugar béisbol. Cuando Jordan volvió a ponerse la camiseta de los toros, todo el peso del equipo cayó sobre sus hombros, y prácticamente la responsabilidad de llevar al conjunto de Chicago a los playoff se la dejaron a él. Pero en lo que pocos han caído en cuenta es que Jordan nunca encontró un verdadero complemento para su regreso, pues Horace Grant, uno de sus antiguos compañeros de fórmula, ya no estaba, y los únicos que quedaban de la antigua camada eran Pippen y Amstrong. Sin embargo, tres hombres no son suficientes para hacer un equipo.
Para algunos Jordan llegó tarde, porque cuando él empezó a jugar la actual temporada sus compañeros le llevaban 33 juegos de ventaja. Además, era apenas lógico suponer que difícilmente podría llegar en las mismas condiciones físicas con las que partió. El mismo Jordan, en declaraciones recientes a ESPN radio dijo que al final de los partidos ya se sentía sin piernas. Y sin duda eso se notó. En el último encuentro contra Orlando falló en los últimos dos minutos y su equipo se vino abajo. Jordan pasó de héroe a villano en tan sólo dos minutos. De nada sirvió que en los últimos 10 encuentros hubiera anotado el 31,5 por ciento de los puntos de su equipo. Los aficionados de los Bulls recordarán para siempre que en la temporada de 1995 el mismo jugador que clasificó al equipo a las semifinales de los playoff, más tarde los eliminó.
Los casos de los Knicks y los Suns son similares, ya que ambos basaron sus aspiraciones de llegar a las finales en un sólo jugador. El equipo de Nueva York confió demasiado en que Patrick Ewing podría llegar a los playoff aportando el 30,2 por ciento del ataque del equipo, como la había hecho durante toda la temporada, y nunca se buscó una alternativa que impidiera el desgaste físico del que fue considerado como uno de los mejores atacantes de la temporada. Se dijo que Ewing había cometido un error garrafal al fallar una cesta, con la que los Knicks hubieran podido ganar el partido que los eliminó de la final frente a los Pacers. Pero la verdad es que a un hombre que, como afirmaron varios medios estadounidenses, cargó con el equipo durante toda la temporada no se le puede juzgar por un tiro desafortunado. Algo parecido sucedió con Charles Barkley, quien era hasta poco antes de los playoff el mejor alero central y un hombre fundamental para las aspiraciones de los Suns. Una lesión en la rodilla, antes de empezar los playoff, influyó notablemente en su rendimiento. Pero al igual que Jordan y Ewing, el hecho de no tener un hombre en el equipo que lo reemplazara, y de que el quinteto dependiera casi exclusivamente de él, hicieron que se viera obligado a jugar lesionado. Obviamente estaba disminuido, y al caer él, se derrumbó todo su equipo.

LA VERDAD
Lo que pocos se han puesto a pensar es que lo que pasó en la NBA no fue sólo responsabilidad de estos tres hombres o producto del azar, sino que por el contrario, de una explicación lógica. No se puede crucificar a las grandes estrellas por el simple hecho de haber fallado en los últimos segundos de un encuentro. Las sorprendentes semifinales que se juegan actualmente en la NBA son producto del esfuerzo de los equipos chicos y de la falta de visión de los grandes.
La eliminación de los favoritos de la temporada obedece simplemente a que desde 1989, esos equipos dejaron de planificar el futuro y no le prestaron la suficiente atención a un factor que en este deporte es fundamental: la renovación. Factor que sí tuvieron en cuenta cada uno de los cuatro equipos que juegan actualmente las semifinales. Desde hace tres años tanto los Pacers como los Rockets, los Spurs y los Magic comenzaron a formar conjuntos homogéneos que no dependen tanto de las genialidades de las superestrellas. Algo así como el Ajax de Holanda, si se hablara de fútbol. Estos equipos son conscientes de que no pueden depender de las genialidades de una estrella y de que, por el contrario, cinco jugadores bien acoplados hacen más que una o dos figuras.
Lo interesante ahora es ver cómo disputarán las semifinales cuatro equipos que basan su poderío en el juego colectivo. Por esto resulta apresurado dar nombres de favoritos, aunque los expertos tengan identificadas las fortalezas y debilidades de cada conjunto (ver cuadro). Lo único que queda claro es que de ahora en adelante y a raíz de lo que pasó, el baloncesto se volverá a convertir en un deporte en el que la responsabilidad de las victorias y las derrotas está en mahos de todo el equipo y no sólo en las de la superestrella de turno.

LOS CUATRO FINALISTAS: FORTALEZAS Y DEBILIDADES

Indiana Pacers
Equipo parejo en el que la mayoría de los suplentes estan al mismo nivel de los titulares. Esto facilita un buen manejo de la banca, pues no hay complicaciones en el momento de hacer cambios.
Algunas veces cunado van al ataque dejan libres espacios que facilitan el contragolpe rival.


Orlando Magic
Dentro del área es un equipo fuerte que cuenta con un veterano el ataque, Horace Grant. Además, Shaquille O'Neal es prácticamente invencible dentro del área.
La mayoría de los jugadores son demasiados jóvenes e inexpertos para una final. A excepción de Anfernee Hardway, no tiene grandes tiradores.

San Antonio Spurs
Equipo estable y compacto que tiene buenos sustitutos. Ademas cuenta con la ventaja de tener como armador al veterano Doc Rivers, quien lleva 12 años en la liga.
Sus dos mejores lanzadores, Sean Eliot y Rivers, no están pasando por el mejor momento de su carrera.


Houston Rockets
Los momentos de inspiración de Kenny Smith, Mario Elie y su estrella Hakeem Olajuwon, hacen que los Rockets sean casi imparables en el ataque.
Su mayor debilidad es no tener ningún gran lanzador de tres puntos.

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