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| 1/11/1999 12:00:00 AM

LOS GRANDES EN PROBLEMAS

Los clubes más famosos y galardonados del fútbol europeo atraviesan por la crisis más profunda de su historia.

La situación por la que están atravesando esta temporada los grandes clubes de Europa tiene a todos con los pelos de punta. Los fanáticos no pueden creer que esos equipos, los más laureados y ganadores del Viejo Continente, lehayan cedido su habitual protagonismo en las ligas y competencias más importantes del mundo a las pequeñas escuadras acostumbradas a lugares secundarios en las tablas.
Los futbolistas y los entrenadores no encuentran una solución y ya se han quedado sin argumentos para tratar de explicar sus continuas e inusuales derrotas. Los presidentes de los clubes tampoco saben cómo justificar ante los aficionados y la prensa que sus poderosos oncenos, cuyas nóminas superan los 100 millones de dólares, hayan caído en desgracia, convirtiendo cada partido en un verdadero suplicio y en donde de nada les sirve tener a los mejores jugadores del planeta en sus filas. Los analistas en España, Inglaterra, Italia, Francia y Holanda no cesan de buscar, jornada tras jornada, argumentos que les permitan entender cómo algunos de los mejores clubes de cada uno de estos países atraviesan en la mayoría de los casos por la peor crisis de su historia.
La situación ha pasado en muchos casos de ser inusual y curiosa a ser tildada de alarmante, desconcertante y hasta aterradora, como ocurre en España, en donde la semana anterior el Real Madrid y el Barcelona caminaban como un par de borrachos sin encontrar el sendero del triunfo en la llamada liga de las estrellas. Los madridistas marchaban séptimos, escoltados por los hombres del otrora glorioso Barça. En otro país estas ubicaciones en la tabla general tal vez no hubieran pasado de despertar algunos comentarios ácidos en la prensa. Pero en España, al igual que en los otros países europeos, el hecho de que sus mejores equipos estén por los lados de la mitad de la tabla es motivo de escándalo.

Crisis general
En la historia del balompié ibérico, y especialmente durante los últimos 13 años, el Real y el Barcelona han ejercido una hegemonía aplastante que hasta el actual campeonato no admitía discusión. Con excepción del título obtenido por el Atlético de Madrid en 1996, estos dos clubes se han alternado todos los títulos que se disputan en tierra del rey Juan Carlos. Por eso su actual situación causa mucho más que extrañeza entre los españoles. Pero si bien es cierto que es en España en donde la crisis parece haber golpeado más duro a los campeones de siempre, la realidad es que no es el único país en el cual los grandes clubes están sufriendo como nunca en el campeonato.
La semana anterior los italianos Juventus e Inter de Milán también marchaban bastante lejos de la punta del calcio, dominado por la Fiorentina y el Parma, y ocupaban un extraño quinto y sexto lugar en la tabla. Los ingleses tampoco salían de su asombro al ver cómo el encopetado Liverpool escasamente lograba mantenerse en el noveno lugar de la Premier League. Algo similar ocurría en Francia, en donde el galardonado campeón Paris Saint Germain luchaba por salir de la séptima posición que ocupa en el torneo local.
No menos preocupados estaban los holandeses al observar cómo el todopoderoso Ajax desde su tercer lugar camina por el borde de un abismo, alejándose semana tras semana del liderato. Los grandes de Europa tienen problemas. Tan sólo tres equipos han conseguido sacar la cara por los tradicionales ricos y poderosos del viejo continente y aguantan la crisis en posiciones dignas a las que han tenido acostumbrados a sus seguidores. El Manchester United inglés y el Bayern Munich alemán marchan segundos en sus ligas. El Oporto de Portugal es el único que desde la cima de la tabla respira tranquilo aunque algunos temen que con el tiempo termine contagiándose de la mala racha de la que no ha podido escapar el otro grande de ese país, el Benfica, que navega en las turbias aguas de la mitad de la tabla.

Los culpables
Frente a este desolador y desconcertante panorama todas las miradas han apuntado, en primera instancia, a los técnicos como responsables directos de la crisis de los grandes. Los entrenadores, la mayoría de gran prestigio, no sólo han sufrido al igual que sus equipos sino que en varios casos ya han comenzado a pagar las consecuencias de esta mala racha general.
A pesar de la millonaria indemnización de ocho millones de dólares que recibiría en caso de ser despedido, el holandés Louis Van Gaal tiene ya un pie por fuera del Barça. No muy diferente es el panorama de su compatriota Guss Hiddink, quien hace dos semanas logró apaciguar los ánimos de quienes pedían su cabeza como técnico del Real Madrid con el título de la Copa Intercontinental, pero no pocos creen que si no hay pronto una mejoría en los resultados su salida será inevitable. Mejor suerte no han tenido sus colegas de infortunio.
A pesar de ser considerado como uno de los baluartes del Liverpool y haber permanecido vinculado a ese club durante varias décadas, Roy Evans pagó con la destitución la mala campaña de su equipo. Igual destino acompañó al francés Phillipe Giresse, quien tan sólo duró 10 jornadas al frente del Paris Saint Germain antes de ser reemplazado por el portugués Arthur Jorge. No menos afortunado fue Luigi Simoni, quien la semana pasada recibió la notificación de su despido del Inter el mismo día en que fue galardonado como el mejor técnico de Italia en la temporada 97-98. En Amsterdam cada vez son más duras las críticas y la presión en contra del entrenador del Ajax, Morten Olsen, y en Italia se da por descontado que esta será la última temporada en el Juventus del intocable Marcello Lippi.

Las causas
Aunque no es nuevo que los grandes clubes tengan una crisis lo que sí resulta curioso en esta oportunidad, aparte del hecho de que en la mayoría de los casos es la más profunda, es que un bajonazo de esta magnitud normalmente sólo lo vivían uno o dos clubes europeos por temporada, pero no todos al mismo tiempo como sucede ahora. Aunque existen algunos factores particulares en algunos casos, principalmente en el de los clubes españoles e italianos (ver recuadros), hay varias causas comunes por las cuales la crisis ha tocado la puerta de todos al mismo tiempo.
Uno de los grandes defectos en el que han coincidido los clubes en crisis apunta a una falta de criterio, a una ausencia de un modelo estable y en la carencia de una mano que ajuste las piezas. Tanto en el Barça como en el Juventus o en el Liverpool, por mencionar tan sólo a tres, los técnicos han dejado la sensación de estar improvisando en el aspecto táctico. No existe una línea conceptual y un estilo definido. Los equipos jugaron dependiendo de los acontecimientos y empujados por las circunstancias. A medida que los partidos se fueron perdiendo la mayoría de los entrenadores, impulsados por la desesperación, fueron ensayando con varios sistemas técnicos, tal y como lo ha hecho Hiddink en el Real Madrid. Y esto lejos de funcionar lo que terminó fue creando equipos confundidos que no saben a qué juegan y que carecen de un estilo. Basta ver que en España los cuatro primeros de la tabla (Mallorca, Deportivo, Celta y Valencia) han salido de los lugares secundarios en los que siempre han estados simplemente porque, sin importar el rival, han tenido una idea táctica clara de la cual no se desprenden. Igual sucede con los oncenos que lideran los campeonatos en las otras ligas.
El otro factor general, sin duda alguna el mayor responsable de la crisis, se debe a la excesiva cantidad de partidos que han disputado los futbolistas que militan en esos equipos. La saturación de encuentros ha llevado al límite físico a los jugadores y no sólo ha comprometido su regularidad sino que los ha dejado expuestos a múltiples lesiones. Desde el final del mundial estos equipos han tenido un calendario que no les ha dado tregua.
Aparte de los torneos locales han tenido que afrontar las competencias regionales, continentales e internacionales, lo que los obliga a jugar tres partidos de gran exigencia por semana. El extraordinario gasto físico que implica el tener que estar movilizándose constantemente entre países y el no tener descanso ha pasado la cuenta de cobro a las plantillas de jugadores. Según Genaro Borrás, médico de la selección española de fútbol, para que estos clubes lograran un aceptable rendimiento en todas las competencias que afronta deberían tener una nómina cercana a la 30 jugadores. Y esto es algo que ningún equipo, incluso los más ricos de Europa, puede hacer.
Como están las cosas, nadie sabe cómo ni cuándo superarán la crisis estos clubes. Lo cierto del caso es que no son pocos los que advierten que de continuar con la proliferación de torneos (ya se está gestando la creación de un campeonato mundial de clubes) cada vez será más común ver equipos en problemas.


Problemas reales
Una de las peores crisis de resultados del Real fue en la temporada 1995-1996. A estas alturas del campeonato el equipo madridista era séptimo y había sumado 18 de los 36 puntos posibles. Fue la temporada en la que Jorge Valdano fue destituido para poner en su puesto a Arsenio Iglesias. Para colmo de males el Madrid fue eliminado de la Copa de Europa en cuartos de final. El sexto puesto del Madrid no le dio siquiera para alcanzar una plaza para la Copa de la Uefa. En ese entonces el club acabó obteniendo el 55,5 por ciento de los puntos en juego. Lo grave de este antecedente es que en la actual temporada está por debajo de aquellos números.
Todo parece indicar que el asunto no es un problema que tenga su origen en los jugadores. El Real Madrid es el único club de Europa que tiene en sus filas a siete nominados para el Balón de Oro y sus futbolistas han demostrado de sobra en mil batallas su calidad. El problema, entonces, está en la mano que mueve la batuta.
El holandés Guss Hiddink ha demostrado en repetidas oportunidades que como director técnico del cuadro madridista no tiene una gran capacidad de reacción y es incapaz de leer los partidos y aprovechar los abundantes recursos de una plantilla de jugadores extraordinariamente dotados. Prueba de esto es el que el 52 por ciento de los goles con los que el Real ha perdido sus encuentros han ocurrido en los últimos 20 minutos de juego. Aunque el título de la Copa Intercontinental de Clubes obtenido la semana pasada fue un salvavidas para el entrenador, es claro para muchos que los problemas del club comienzan y terminan con él.


Crisis total
El Barça empieza a superarse a sí mismo en registros negativos. Sólo ganó cinco partidos en las primeras 13 jornadas de la liga, empató cuatro y perdió otros tantos. Los números lo aproximaron peligrosamente a los peores comienzos de temporada de los últimos 30 años. Fue en la temporada 71-72 y en la 79-80, cuando a estas alturas del año sólo había ganado cuatro encuentros. Aquel año el Barcelona acabó tercero y ganó la final de la Copa de Ferias. Otra época de crisis, más reciente, fue la de la temporada 87-88 cuando acabó en el sexto puesto después de haber perdido nada menos que 14 de los 38 partidos que disputó. Fue una temporada espantosa pero, con todo, fue mejor que la que está afrontando.
De continuar el actual porcentaje de obtención de puntos el Barcelona concluiría el campeonato con 56. Con esta puntuación tan baja es casi seguro que no podrá clasificarse para disputar la próxima edición de la Liga de Campeones.
Las responsabilidades esta vez han estado repartidas entre jugadores y el técnico. Aunque este último carga con la mayor parte de las culpas. Bajo su dirección el Barça se ha transformado en una plantilla anárquica . Su primer acto fue tan simple como representativo: variar los horarios de entrenamientos y comidas a los que los jugadores venían acostumbrados desde hace varios años. El Barça es una revolución constante que no parece encontrar una solución a pesar de que su más grave problema está plenamente identificado: el técnico Pero su indemnización cuesta ocho millones de dólares y esto, al parecer, es lo único que le permite conservar su puesto aun a costa de la integridad del club.


Todos extrañan a Ronaldo
Los números hablan por sí solos. De 24 partidos en la temporada 9899 Ronaldo jugó 10, y de ellos sólo tres completos, en los que casi nadie se dio cuenta de su presencia en la cancha. Lo concreto es que a Ronaldo le está costando mucho ser el de antes. Y en Inter lo extrañan mucho. Ya no está el técnico Simoni como entrenador del equipo. Pero igual, con el rumano Mircea Lucescu, el Inter necesita mucho del Ronaldo de la temporada pasada. Porque sin él el gol ha desaparecido y el equipo juega mal, alejándose cada vez más de la punta. Lucescu, nuevo entrenador del Inter, debutó con susto. Su equipo empató en el último minuto con el Vicenza, antepenúltimo de la tabla, y esto fue suficiente para corroborar el patético estado en el que se encuentra un club que se acostumbró demasiado a depender del astro suramericano.
La lesión del brasileño se llama tendinopatitis y está en sus dos rodillas aunque la derecha parece la más afectada. Para que Ronaldo se recupere completamente el Inter está intentando todo: trajo de Brasil a su fisioterapista, Nilton Petroni, y armó una canchita con arena cerca de la pileta donde el delantero hace rehabilitación dos veces por semana. Pero por ahora nada ha dado resultado. Los grave del asunto es que nadie, ni el mismo Ronaldo, está seguro de regresar en plenitud de condiciones, o incluso se especula que no podrá volver. Y esto tiene bastantes alarmados a los fanáticos, cuerpo técnico y directivos del Inter, pues todos son conscientes de que su presencia en la cancha es fundamental para el buen funcionamiento del onceno.


Esterilidad ofensiva
Hasta hace pocos meses el Juventus era considerado como el mejor equipo del mundo. Ser finalista tres veces consecutivas en la Liga de Campeones y campeón del fútbol italiano en tres de las últimas cuatro temporadas eran argumentos suficientes para demostrar su poderío. Sin embargo la Juve no conoce la victoria desde el pasado primero de noviembre. Didier Deschamps, uno de sus mejores jugadores, reconoció a la Gazzetta Dello Sport que el club sufre una grave "esterilidad ofensiva", causada en gran medida por la ausencia de Alessandro del Piero.
El club atraviesa por su peor momento desde la llegada del técnico Marcello Lippi. Con su derrota del domingo de la semana pasada frente al Lazio en su propio estadio ajustó cinco partidos sin conocer la victoria. No marca un gol desde hace cuatro jornadas y se encuentra a siete puntos del líder, la Fiorentina. Son sus peores estadísticas en sus 101 años de historia.
El bajón del equipo coincide en buena medida con la lesión de Del Piero, quien permanecerá lejos de las canchas durante varios meses tras romperse los ligamentos de una rodilla el mes pasado. Pero, por otra parte, la Juve es el blanco principal de una serie de investigaciones sobre el posible uso de sustancias prohibidas en el fútbol italiano y un fiscal confiscó los archivos médicos de sus jugadores y esta situación ha creado una tensión asombrosa en el grupo, la cual se ha visto reflejada en sus resultados .Otra distracción adicional es la situación de Lippi, quien llegó al club en 1994 y casi seguramente se marchará cuando concluya su contrato al cierre de la actual temporada.
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