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| 5/6/1996 12:00:00 AM

LOS HIJOS DE LA VELOCIDAD

DAMON HILL Y JACQUES VILLENUEVE, DOS DE LOS ANIMADORES DE LA FORMULA UNO, LUCHAN POR DEMOSTRAR QUE PUEDEN SER TAN BUENOS PILOTOS COMO LO FUERON SUS PADRES.

Todo parece indicar que durante el campeonato automovilístico de Fórmula Uno de este año estará a prueba aquel viejo refrán de que hijo de tigre sale pintado. Dos de los principales protagonistas de la temporada, Damon Hill y Jacques Villeneuve, tendrán que demostrarle al mundo no sólo que tienen las condiciones necesarias para pertenecer al exclusivo club de pilotos de la Fórmula Uno, sino que son dignos de llevar los apellidos de sus padres, dos de los más grandes pilotos en la historia del automovilismo: Graham Hill y Gilles Villeneuve.Este año Damon y Jacques, unidos por la coincidencia de que ambos perdieron trágicamente a sus padres, estarán juntos en la casa Williams-Renault, tal vez con la misma obsesión de consolidar un prestigio que no sea referido automáticamente a su ilustre origen.El fantasma de papáEn noviembre de 1975, cuando Damon tenía 15 años y era simplemente el hijo del campeón Graham Norman Hill, conocido como 'El bigote volador', recibió la noticia de que la avioneta que su padre piloteaba se había estrellado cerca de su casa en St. Albans, Inglaterra. Para Damon el automovilismo no había sido más que la profesión de su padre y ya tenía prácticamente decidido que su vida no estaría ligada a los motores ni a las carreras. Por eso, cuando llegó el momento, estudió administración de negocios, convencido de que su vida no tendría nada que ver con los pistones y las bielas.Sin embargo, por más que quiso estar alejado de las pistas, no pudo luchar contra una pasión que, tal vez sin saberlo, llevaba en la sangre. Una cosa llevó a la otra y finalmente en 1984, a los 24 años _una edad tardía para empezar en el automovilismo_ comenzó a rodar por las pistas compitiendo en Fórmula Ford 1600 en su país, en donde la mejor posición que ocupó fue un segundo lugar en 1986. Dentro del mundo de las carreras Damon era visto como el hijo de una leyenda, de quien era de esperar unas habilidades innatas, pero no era así. Pasó siete años con más pena que gloria por la Fórmula 3 hasta que su tesón, apoyado, sin duda, en el peso de su apellido, lo llevó a la Williams. En su primera temporada con esta escudería, en 1993, quedó de tercero en el campeonato mundial de conductores y durante los dos años siguientes (1994-1995) Damon fue subcampeón mundial, siempre detrás del alemán Michael Schumacher, 10 años menor que él. Aunque estos espectaculares resultados habrían sido más que satisfactorios para cualquiera otro, los aficionados británicos seguían pidiendo triunfos que recordaran a 'El bigote volador'. De hecho, esos dos segundos lugares hicieron que un sector de la prensa especializada comenzara a verlo como un eterno segundón destinado a vivir detrás de Schumacher y de los recuerdos de la gloria de su padre.Y es que para los ingleses Graham Hill ha sido el piloto de Fórmula Uno más grande que han tenido. Durante las 18 temporadas que estuvo en actividad fue campeón del mundo en tres oportunidades, ganó las 24 horas de Le Mans, las 500 Millas de Indianápolis y entre 1963 y 1969 ganó en cinco ocasiones, tres de ellas seguidas, el Gran Premio de Mónaco, lo que le valió ser llamado 'El rey de Mónaco'. Esto último ha sido uno de los motivos de perturbación de Damon desde que está en Fórmula Uno, ya que jamás ha podido ganar ese circuito en donde su padre se consagró. Por otra parte, y a nivel anecdótico, muchos colombianos recuerdan que Graham Hill fue el único campeón del mundo que hizo una exhibición en el país, durante la inauguración del Autódromo Ricardo Mejía en 1971.Al parecer este año el destino está dispuesto a ayudarle a Damon a brillar con luz propia para librarlo un poco de la sombra de su padre. Con el cambio de escudería de Michael Schumacher, los expertos coinciden en que el campeón alemán no tendrá con Ferrari las suficientes armas para disputarle a Hill el campeonato de este año. Con Schumacher en inferioridad de condiciones, para muchos parece claro que Damon tiene todas las posibilidades de ganar la actual temporada, y todo indica que va por buen camino. Hace un mes ganó el Gran Premio de Australia y la semana pasada ganó la segunda carrera del año al imponerse en el Gran Premio de Brasil. Con esta victoria, Hill consiguió finalmente a los 36 años igualar el récord de su padre de 14 victorias en grandes premios. Pero a pesar de este logro, en el ambiente automovilístico son muchos los que afirman que Damon difícilmente superará a su padre.El audazAunque las comparaciones suelen ser odiosas, en esta temporada han sido inevitables en la Fórmula Uno, pues el compañero de equipo de Damon Hill, el canadiense Jacques Villeneuve, también corre atado a los recuerdos de su padre. Gilles Villeneuve fue el primer canadiense en ganar un gran premio de Fórmula Uno al cruzar primero la bandera a cuadros en España en 1978. Por eso, a partir de ese año, se convirtió en todo un ídolo en su país y desde ese instante sus carreras no dejaron de transmitirse por la televisión y la radio canadienses. Aunque su palmarés no fue tan abundante como el de Graham Hill unos pocos años antes, tuvo un reconocimiento que pocos pilotos han conseguido, cuando fue considerado como el más audaz de los automovilistas de su época. Desde que debutó en la Fórmula Uno en 1977, a los 25 años, hasta cuando perdió la vida al estrellarse contra un muro a 280 kilómetros por hora en el circuito de Zolder en Bélgica el 8 de mayo de 1982, siempre corrió en el límite de las condiciones mínimas de seguridad. Se decía que ningún circuito, por difícil que fuera, era capaz de quitarle el pie del acelerador.Al momento del accidente Jacques tenía tan sólo 11 años pero, a diferencia de Damon Hill, la muerte de su padre en la pista lo motivó aún más para seguir sus pasos. A los 15 ya competía en la Fórmula Ford School en su país y el año pasado, a los 24, ya había ganado el campeonato de los Indycar en Estados Unidos.El piloto colombiano Roberto José Guerrero, quien competía en la pista de Zolder cuando Gilles se accidentó, y años después corrió con Jacques en Indycar, dice que "Gilles siempre fue un piloto muy arriesgado y agresivo que sabía aprovechar sus grandes condiciones para suplir las deficiencias que tenía su Ferrari. Jacques, en cambio, es más técnico y aunque no es tan agresivo como su padre tiene las condiciones necesarias para hacer un buen papel en la Fórmula Uno". Y es que a diferencia de otros pilotos, como Michael Andretti, quien fracasó al pasar de competir en Indycar a Fórmula Uno, Jacques ya demostró, al debutar con un segundo lugar en el Gran Premio de Australia, que tiene la fibra necesaria para afrontar con éxito el cambio, pero sobre todo que está dispuesto en esta temporada a luchar por conseguir el título que la muerte evitó que su padre ganara: el de campeón mundial de Fórmula Uno.Por ahora lo único previsible para esta temporada es que dos de los pilotos buscarán el triunfo por algo mas que la fama y el dinero. Porque Jacques Villeneuve y Damon Hill volarán sobre las pistas para dejar atrás el recuerdo de sus muy famosos padres.
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