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| 7/17/2000 12:00:00 AM

Los ‘Woodies’

Después de llevarse el Roland Garros, el único título que no habían ganado, Mark Woodforde y Todd Woodbrige se separan tras haber sido la mejor pareja de dobles de los últimos tiempos.

En el pasado torneo de tenis de Roland Garros, Gustavo Kuerten, de 23 años, se consagró como el rey de París. Es la segunda vez que el brasileño gana este torneo, uno de los cuatro del Grand Slam. Ya lo había logrado en 1997.

Mary Pierce, campeona en Australia en 1995 y finalista en Francia en 1994, no se quedó atrás. Con su triunfo de la semana pasada sobre la española Conchita Martínez, Pierce se convirtió en la primera francesa en ganar el torneo parisiense desde 1967, cuando se lo llevó Françoise Durr.

Sin embargo en las canchas de polvo de ladrillo hubo una victoria que, si bien no despertó la euforia del público, fue tanto o incluso más importante que los triunfos de Kuerten y Pierce. Se trató del título masculino de dobles obtenido por Mark Woodforde y Todd Woodbrige. La trascendencia del triunfo se debe a que con su victoria en el Roland Garros estos dos australianos rompieron la historia del deporte blanco.

Por 10 años Mark Woodforde y Todd Woodbrige no solamente han sido la mejor pareja de dobles del mundo. Son el último eslabón de una cadena de excelsos especialistas en el complejo arte de jugar tenis en pareja. Los fantasmas del pasado constantemente rondan sus cabezas. Jack Crawford y Harry Hopman, Rod Laver y Robert Mark, John Newcombe y Tony Roche son tan sólo algunos de los nombres de ayer de duplas de tenis que hoy se ven reflejados en Woodforde y Woodbrige, bautizados cariñosamente en el mundo del tenis como los ‘Woodies’.

Forman la dupla que más títulos de Gran Slam ha ganado. Entre 1993 y 1997 consiguieron la marca inigualada de cinco títulos consecutivos de Wimbledon. En 1996 alcanzaron el asombroso registro de ganar 12 títulos en las 13 finales en las que participaron, la cifra más alta desde que John McEnroe y Peter Fleming ganaron 15 en 1979. Con su última victoria en el pasado Roland Garros los ‘Woodies’ sumaron su título 58 como pareja y el décimo del Grand Slam, rompiendo la igualdad que tenían con leyendas como Fleming y McEnroe, Bob Hewitt y Fred McMillan, ya retirados. Ahora son ellos los que más títulos han conseguido en la historia del tenis. Ese triunfo, el único del Grand Slam que les faltaba, simplemente ratificó algo que no era un secreto para nadie: los ‘Woodies’ simplemente han sido invencibles (ver recuadros).



La clave

Los éxitos logrados por estos campeones olímpicos en Atlanta 96, que comenzaron a jugar juntos en 1991, superaron todas las previsiones. Desde aquel momento han ganado el 86 por ciento de las finales en las que han participado y han terminado la temporada en el primer lugar del escalafón de dobles de la ATP en siete oportunidades en los últimos nueve años. Ante un panorama tan complejo surge, entonces, una pregunta obvia, cuál es el secreto de su éxito. La mayoría de las parejas de dobles tienen algún defecto, como un débil revés o un segundo servicio deficiente. Los ‘Woodies’, según los especialistas, no tienen puntos débiles.

En realidad sus atributos son extraños en una época en la que la potencia domina las canchas de tenis. Woodforde y Woodbrige no tienen servicios poderosos. Tampoco cuentan son golpes explosivos. El éxito se ha basado sencillamente en devolver el servicio con precisión milimétrica, en utilizar la sutileza tanto a la hora de ‘volear’ como en el momento de los passing. Pero, por encima de todo, demuestran una fortaleza mental sin igual y un deseo profundo de ganar todos los torneos en los que juegan sin importar el prestigio o la bolsa de éstos.

El último Roland Garros le puso final a la leyenda de los ‘Woodies’. Con excepción de los próximos Juegos Olímipicos de Sydney, no volverán a jugar juntos nunca más. Woodforde, de 35 años, se ha ido retirando paulatinamente del circuito profesional e incluso renunció a participar en Copa Davis aunque al final acudió a la llamada del capitán. Woodbridge deberá buscar ahora compañero y, aunque tiene ofertas, todavía no ha decidido quién sustituirá a Woodforde. De todos modos ellos tienen la certeza de que sus nombres ya quedaron grabados en la historia del tenis mundial.
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