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| 4/7/2015 11:00:00 PM

Luis Quiñones, otro futbolista que se deja llevar por los excesos

El presidente de Santa Fe decidió concluir el contrato del jugador por cuestiones disciplinarias. ¿Cómo un profesional puede tirar por la borda tantas oportunidades de triunfar?

En su reciente edición, SEMANA publicó un completo informe sobre los sacrificios que deben hacer cientos de jóvenes para que sólo un puñado cumpla el sueño de convertirse en jugadores de fútbol profesionales. Desde niños, miles de colombianos de escasos recursos se esfuerzan al límite para llegar a un equipo de primera división.

A pesar del esfuerzo para llegar al profesionalismo y lo cortas que son las carreras de un futbolista, los casos de jugadores que dejan pasar el tren de la prosperidad se cuentan por decenas. El más reciente ejemplo es el delantero Luis Quiñones, que recientemente fue desvinculado de Santa Fe por no presentarse a entrenar durante varios días.

No es la primera vez que Quiñones se ve involucrado en actos de indisciplina. Durante su paso por el Junior de Barranquilla protagonizó varios escándalos, su salida de Águilas Doradas también estuvo precedida por los desencuentros con la dirigencia. En Santa Fe encontró una nueva oportunidad que no supo aprovechar.

El presidente de Santa Fe, César Pastrana, que se caracteriza por darles varias oportunidades a los futbolistas díscolos, no creyó los descargos que entregó el jugador y prefirió llegar a un acuerdo conciliado para dejar libre al delantero. Algo que no es muy usual en el fútbol colombiano, que está en plena competencia.

Mientras el equipo rojo se encuentra en Brasil preparando su enfrentamiento contra el Atlético Mineiro para definir su suerte en la Copa Libertadores, Luis Quiñones rescindió su contrato de común acuerdo y perdió la oportunidad de mostrar sus capacidades como delantero y, tal vez, de ser visto por un equipo del exterior.

Quiñones apenas tiene 23 años y ya formó toda una imagen de indisciplina en el entorno del fútbol nacional. Su rendimiento en la cancha tuvo altibajos. Jugó 62 partidos como profesional y anotó 22 goles. Pasó por cuatro equipos y de ninguno salió bien. Ahora tendrá que esperar casi tres meses para fichar con otro equipo y volver a tener la oportunidad de jugar.

¿Estigmatizados?

La pregunta es: ¿qué lleva a estos jóvenes a tirar por la borda tanto esfuerzo y dejarse llevar por los excesos en la plenitud de su carrera? Varios expertos coinciden en que la propia falta de recursos y bases educativas resultan ser las respuestas a los cuestionamientos. Sin embargo, algunos periodistas deportivos aseguran que la indisciplina es algo inherente a los jugadores de fútbol.

Esta tesis es bastante rebatible. El exarquero de la Selección Colombia Faryd Mondragón no se cansa de exaltar la disciplina que tienen la mayoría de los jugadores de fútbol, sin importar su procedencia o equipo. “La imagen de desorden con la que se relacionaba al futbolista cambió, ahora somos referentes de trabajo duro y de esfuerzo”.

En el mismo sentido, Óscar Córdoba, otra luminaria del fútbol nacional, explica que los futbolistas tienen el doble de exigencias que cualquier otro profesional, por ser figuras públicas. “Muchos califican al jugador como ejemplo para la sociedad, cuando en realidad es otro profesional que simplemente busca triunfar”, aseguró en una de sus charlas a empresarios.

Ambos tienen razón. Es cierto que por cada Luis Quiñones hay cientos de profesionales que viven en concentraciones casi 250 días por año, alejados de su familia. Se tienen que someter a las jornadas de entrenamiento, deben recuperarse de lesiones complejas y sobre todo deben prolongar una carrera profesional que por buena que sea no dura más de 20 años.
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