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| 10/31/2011 12:00:00 AM

Mariana Pajón, oro puro

En el libro glorioso del deporte colombiano, Mariana Pajón tiene una página atesorada hasta su última edición. Su espíritu amateur es un ejemplo de vida que, a puro pedal, ha irradiado esperanza al bicicrós nacional.

Tatuado en la parte de atrás de su muñeca derecha, donde se ven las venas, tiene el símbolo del olimpismo: los cinco anillos, que representan los cinco continentes. “Ese tatuaje es un contrato que firmé conmigo misma. Se trata de competir en tres ciclos olímpicos, tener la posibilidad de ir a tres Juegos Olímpicos y, en cada uno, dar lo mejor de mí”, confiesa Mariana Pajón, flamante medallista dorada de los Juegos Panamericanos en Guadalajara en BMX, donde Colombia ocupó el sexto lugar con 24 medallas de oro.
 
En la tierra de los tacos y el picante fue abanderada de la delegación nacional. Allí se impuso a la norteamericana Arielle Martin y a la argentina María Gabriela Díaz. En la prueba masculina el bogotano Andrés Jiménez -protagonista de otra hazaña, el cuarto puesto en los Juegos Olímpicos en Beijing- se quedó con el bronce, mientras que el antioqueño Carlos Mario Oquendo fue séptimo.
 
Mariana, la atleta, tiene con la boca abierta a los amantes del deporte en general y a los expertos del bicicrós en particular, un deporte extremo, que en Colombia no es tradicional, aunque se practica desde hace más de tres décadas. Ella nació para ser deportista y competir. Cuando era niña, mientras aprendía las tablas de multiplicar, practicó gimnasia artística y rítmica y corría karts.
 
Sus genes son los de sus padres, Claudia Londoño, excampeona nacional de equitación, su amuleto de buena suerte, y Carlos Mario, excorredor profesional de automovilismo y rally, y excampeón de las 6 Horas de Bogotá. Miguel y Daniel, los hermano de Mariana, también revelan que el talento es hereditario: el primero es un fervoroso piloto de karts y el segundo bicicrocista.
 
La paisa empezó en el bicicrós a los cuatro años de edad. Cuando tenía nueve ganó su primer título. En ese momento dejó la trusa y se puso el casco de la bicicleta. Mariana ostenta 15 títulos mundiales, cinco de ellos como profesional. Además suma campeonatos nacionales en Estados Unidos, campeonatos latinoamericanos y panamericanos.
 
Con su logro en Guadalajara consiguió, desde que el BMX ingresó al programa olímpico en Beijing 2008, ganar la medalla de oro en todas las competencias que hacen parte del ciclo olímpico: Juegos Suramericanos en Medellín 2010, Centroamericanos y del Caribe en Mayagüez, Puerto Rico en 2010; Bolivarianos en Bolivia y ahora los Panamericanos. Le faltaría una: el Juego Olímpico.
 
Después de la jornada matutina de entrenamiento, desde Medellín, ciudad donde nació en octubre de 1991, 'La Tata' como la llaman los amigos, 'La Reina del BMX' como le dicen en las pistas, responde vía celular sobre su carrera y su vida con una cortesía apreciable.
 
Semana.com: Usted incursionó en el mundo profesional del bicicrós desde muy chiquita. ¿Cómo manejó esa situación que acarrea entre otras cosas, responsabilidades y exigencias muchas veces tan pesadas como pianos?
 
Mariana Pajón: Es verdad, desde muy chiquita me convertí en profesional. Llegué a esa categoría en Colombia cuando tenía 13 años . Todo fue muy rápido y no me di mucha cuenta. Iba, corría y lo disfrutaba, tratando de correr de igual forma en todos lados.
 
Semana.com: Cuando usted corre pareciera que manejara los misterios de la sicología del deporte como una maestra de ajedrez, ¿usted trabaja con un especialista en la mente?
 
MP: Desde hace cuatro años trabajo con Jonathan Bustamante, un entrenador mental que me ha ayudado mucho. La autoconfianza, motivación, autoestima, son factores muy importantes. Ese soporte sicológico me ha hecho lo que soy hoy. Un buen deportista es ser físicamente fuerte, porque cuando la cabeza falla, todo falla. Fíjate que es más duro entrenar la mente que el cuerpo. Hoy ese factor es definitivo.
 
Semana.com: Además de montar bicicleta, ¿qué otras vocaciones o pasiones tiene, qué otras cosas le gusta hacer a Mariana Pajón?
 
MP: Además de la bicicleta, la idea es ser médica. Traumatología, medicina deportiva, hay varias especialidades que me llaman la atención. Sin embargo ahora voy a empezar a estudiar negocios internacionales. Además, me encantan los chocolates, la nieve y la música de Juanes. Y viajar. El bicicrós me ha dado la posibilidad de conocer muchos lugares maravillosos, hasta ahora 32 países del mundo, ¡y quedé maravillada con Dubai!
Obra y arte
 
Mariana Pajón ha sido declarada los dos últimos años la Mujer Deportista del Año. Aunque su máximo logro lo consiguió en julio pasado. En la pista de Hekla Park, en Copenhague, Dinamarca, ganó, por primera vez en su carrera y en su segundo año en ese nivel, la Copa Mundo de Supercross categoría élite, la prueba reina del BMX. Esa vez venció a Sarah Walker, nacida en Nueva Zelanda en 1988, y a la francesa Magalie Pottier, quien nació en 1989.
 
En la categoría élite, donde se corre con bicicletas de rin de 20 pulgadas, la Unión Ciclista Internacional (UCI), el máximo rector de esa actividad, para imprimirle una mayor espectacularidad, creó las pistas de Supercross. Poseen una exigencia y un grado de dificultad mayor, son más grandes y largas y cuentan con una plataforma de salida conocida como partidor, de ocho metros de alto, así como saltos dobles de diez a doce metros de largo, entre otras cuestiones.
 
Para Adriana Hurtado, directora de la Comisión Nacional de Bicicrós (CNB), desde 1997 órgano asesor de la Federación Colombiana de Ciclismo (FCC), “lo que ha generado Mariana ha sido muy importante. Ha ayudado a difundir la riqueza de este deporte. Además sigue siendo la misma, es cercana a los aficionados, a pesar de ser una súper campeona. Es modelo para que muchas niñas vean al bicicrós como una opción de vida”.
 
El bicicrós, como sucede con casi todos los deportes, se ha conocido gracias a los campeones que ha habido. Uno de ellos, Mario Andrés Soto, acaso el mejor bicicrós masculino en la historia nacional y el primer corredor colombiano en salir campeón mundial en la categoría élite en 2001.
 
Desde el punto de vista sicológico, cuando el deportista disfruta la actividad, le resulta familiar y tiene una alta autoconfianza, disminuye el riesgo de ansiedad y la adrenalina. “Esta clase de deportistas tienen un nivel de confianza y seguridad que les permite tener una ventaja por encima de otros. En deportes individuales eso tiene un mayor peso a la hora de ganar o perder”, dice Cristian Muñoz, médico deportólogo.
 
Mariana fue abanderada de la delegación colombiana en los Panamericanos a los 20 años. Según Muñoz, Mariana, digna de imitar, asumió ese reto con una personalidad tremenda, y además ganó el oro, ésas son personas con capacidades y fortalezas notables que le permiten asumir grandes desafíos.
 
Los cimientos de la gloria
 
Mariana fue patrocinada hasta los 13 gracias a las gestiones particulares de su padre. Igual, en los inicios sus logros personales eran la llave para conseguir patrocinios.
 
Después empezó a ser seleccionada para integrar los equipos de las diferentes selecciones antioqueñas, después las selecciones nacionales. Allí encontró fogueó y mejoró. Además todo fue más fácil por su talento. La paisa tiene el apoyo de Indeportes Antioquia, entidad que la ha acompañado desde hace tiempos, la FCC, el Comité Olímpico Colombiano y Coldeportes. Y es patrocina por Red Bull desde febrero de 2010, GW Shimano, Oakley y G4S.
 
Actualmente varios bicicrocistas élite del país hacen parte de los programas de Deportista Apoyado y Deportista Excelencia de Coldeportes. Además el apoyo desde los institutos departamentales de deportes es vital. Hoy, en varias regiones de Colombia existen grupos nutridos de semilleros de corredores, como Bogotá o Antioquia, la mayoría muchachos inscritos, en esa etapa formativa, en escuelas privadas.
 
En este momento, la CNB está realizando un relevamiento de información sobre si situación nacional, el número de practicantes federados que hay, cuántas pistas hay, en qué condiciones están, cuáles habría que mejorar, cuántas escuelas hay, de qué tipo, para poder implementar estrategias destinadas, especialmente a formar y a capacitar entrenadores.
 
Dicen que las metas son tan altas como los sueños. El Mariana es subirse a lo más alto del podio en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Pero no hay que dar por sentado que ganará el oro en esas justas. “En el deporte se gana y se pierde. Les he ganado y me han ganado, pero este oro me dice que puedo estar con ellas, que las puedo derrotar”, declaró Mariana tras la victoria en Dinamarca. Y vaya si cumplió. Además, el deporte colombiano ganará su segunda medalla de oro cuando tenga que hacerlo. Disfrutemos más bien del cómo, no del qué. Como pedalea, la verraquera que le pone, la inteligencia.
 
Mariana compite con un espíritu amateur notable. Encarna, nunca mejor dicho, lo que significa ese tatuaje colorido estampado en su muñeca. Sigue corriendo como una niña, sin darse mucho cuenta, aliada de la intuición y la valentía. El hacedor de los Juegos Olímpicos Modernos, Pierre de Coubertin, decía, en una bella analogía, que "lo esencial en la vida no es vencer sino luchar bien”. Mariana, todo deja, lucha lealmente, y además vence.
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