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| 3/16/1987 12:00:00 AM

METIENDO BASSA

Un ex vendedor de bocachico del mercado de Barranquilla, se corona campeón mundial mosca y adelanta una semana el arranque del carnaval.

METIENDO BASSA METIENDO BASSA
"Qué bueno, para que nos saque de esta pobreza". Esas fueron las palabras con las cuales doña Pascuala, madre del boxeador magdalenense Fidel Bassa, se refirió a la conquista por parte de éste del título mundial del peso mosca, versión de la Asociación Mundial de Boxeo, en la madrugada del sábado pasado, en medio de la algarabía inmensa que invadió su casa y su calle en el barrio El Bosque de Barranquilla.

Bassa, de 24 años, 1.64 metros de estatura, 1.77 de alcance, y un boxeo sostenido, hábil y astuto, destronó al panameño Hilario Zapata, polémico campeón de 28 años, consentido de la AMB, y malgeniado personaje, que no pudo imponer, en los 15 asaltos de la pelea, su estilo escurridizo y mañoso con el que había dominado la categoría mosca en los últimos tiempos.

El nuevo campeón, uno de los 5 hijos de un matrimonio humilde que a los pocos años de nacido Fidel, inmigró de la población de El Retén, Magdalena, a Barranquilla ("porque allá en El Retén mis hijos no aprendían nada", según palabras de doña Pascuala), pasó buena parte de su infancia vendiendo bocachico entre los lodazales inmundos del viejo mercado de la capital del Atlántico, hasta que comenzó a destacarse a principios de la década en el terreno del boxeo aficionado, logrando importantes triunfos a nivel suramericano.

No era la primera vez que un colombiano se enfrentaba al panameño Zapata en una pelea por el título. El año pasado, Alberto Castro había fracasado en su intento por destronar al campeón en Panamá, en una pelea discutida, en la que sin embargo, Zapata lució mucho mejor que en la madrugada del sábado pasado en Barranquilla. Esta ciudad se convirtió en sede para la pelea por obra y gracia de los administradores del aristocrático Country Club, en cuya cancha de tenis principal se montaron cuadrilátero y ring-side, para convertirla en el escenario de una disputa por el título mundial.

La pelea comenzó pasadas las once de la noche del viernes y desde el inicio, Bassa arremetió con rectos de izquierda y derecha y con un engañoso uppercut de derecha, sobre la cara y el cuerpo del panameño. Este trató de repetir lo que había hecho meses atrás contra Alberto Castro, eludir el combate saltando y retrocediendo siempre, y marcando algunos puntos con su jab de izquierda. Pero Bassa no se lo permitió y hacia el séptimo asalto, le produjo una herida en el arco superciliar izquierdo, por donde Zapata comenzó a sangrar.

Asesorado por una esquina "canchera", Zapata se trenzó, al terminar uno de los asaltos intermedios, en una discusión con el público, después de la cual, el árbitro mexicano y el comisario de la AMB resolvieron concederle 5 minutos de descanso, en algo que no es usual en el boxeo, pero que demostraba cuánto deseaba proteger la Asociación a su campeón. Pero el tiro le salió por la culata al panameño y el descanso le sirvió más a Bassa, quien nunca había peleado más de diez asaltos seguidos en su vida y pudo tomar un segundo aire y seguir marcando los puntos que al final le dieron el triunfo por decisión unánime de los tres jueces.

Desde ese instante, cuando Bassa fue levantado en hombros y le dedicó su triunfo a su madre y a su manejador barranquillero William Chams (es la primera vez que un colombiano gana un título mundial manejado por otro colombiano), se convirtió en el sexto campeón mundial de boxeo profesional del país, después de Antonio Cervantes "Kid Pambelé", Rodrigo Valdés, Ricardo y Prudencio Cardona, y el simpático Miguel "Happy" Lora.

Y, al igual que sus antecesores, Bassa puede haberse ganado una lotería que bien administrada, puede mejorar, como le sucedió a sus antecesores, sus condiciones de vida y las de su familia, a la que ya viene ayudando a sostener desde hace algún tiempo. Con lo cual queda demostrado una vez más, que, aunque suene cruel, mientras en Colombia haya pobres, seguirá habiendo campeones mundiales de boxeo.--

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