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| 8/11/2007 12:00:00 AM

Mi mejor enemigo

Fernando Alonso creía que con mantener a raya a Kimi Raikkonen y Felipe Massa lograría su tercer título de Fórmula 1; no pensó que su rival sería un debutante que viste un overol idéntico al suyo.

No se viven días felices en McLaren-Mercedes, pese a que la escudería domina la temporada de Fórmula 1. El incidente del pasado 4 de agosto en la clasificación para el Gran Premio de Hungría (ver recuadro) le costó 15 puntos en el campeonato de constructores y una pelea pública entre pilotos, mecánicos y dueño. El equipo está roto por dentro y eso es malo, tanto en la parte publicitaria como en la deportiva.

El hecho confirmó que Fernando Alonso desea abandonar el equipo, que su principal rival para el título es su propio compañero Lewis Hamilton, y dejó la sensación de que el británico goza de favoritismos de su compatriota Ron Dennis, dueño de la escudería, el mismo que en 2006 había tenido roces con Juan Pablo Montoya.

El Mozart del circuito

Hamilton se tomó por asalto la Fórmula 1 y a la fecha tiene registros que meten miedo. Comenzó a correr a los 8 años, cinco más tarde fue apadrinado por Dennis y hoy, con apenas una temporada en la gran carpa, lidera la clasificación con 80 puntos, fruto de tres victorias y cuatro poles en 11 fechas.

Consciente de su talento y de la novedad que su presencia significa en la categoría (es el primer piloto de raza negra), el hombre de 22 años está lejos de considerarse gregario de Alonso, no está dispuesto a que McLaren le dé prelación al español para su propio detrimento y sueña -no lo ha reconocido públicamente- en ser campeón en su primer intento, lo que lo convertiría en el ganador de la categoría más joven de la historia, por encima del propio Alonso, dueño de la marca.

El ímpetu de Hamilton va más allá de manejar su monoplaza y alcanza para no darle paso a Alonso en plena pista de Budapest y también para insultar a su patrón y padrino, Ron Dennis, por haber dado la orden. "No me vuelvas a hacer eso en tu puta vida", le dijo el joven piloto al dueño del 15 por ciento del equipo, quien no dudó en responderle: "No me hables así en tu puta vida".

Se dice que a favor de Hamilton juega ser británico, nacionalidad que también ostentan el propio Dennis, Max Mosley (presidente de la FIA) y Bernie Ecclestone, 'patrón' de la Fórmula 1. El rumor no confirmado crece día a día y genera malestar entre los demás equipos de la categoría, que no tienen pruebas, pero sí razones para sospechar.

La indignación de Fernando Alonso es también la de todo un país que aún no acepta que se trate mal a su máximo ídolo deportivo. En España no aprueban que se haya penalizado al piloto y se le trate de villano, cuando lo único que hizo fue obedecer órdenes de su escudería, y mucho menos que el beneficiado haya sido Hamilton, que salió impune del suceso.

Alonso llegó a McLaren-Mercedes este año, tiene contrato hasta 2009 y devenga unos 25 millones de euros anuales (publicidad incluida), pero si por él fuera, dejaría todo atrás y correría para cualquier escudería que le tuviera la estima que él mismo se tiene. El dinero no importa, con tal de volver a ser campeón del mundo y de vivir tranquilo, aceptaría gustoso las mismas 100.000 pesetas mensuales (600 euros) que ganaba cuando tenía 14 años y corría karts.

Pero dejando el romanticismo a un lado, las opciones reales del ibérico no son pocas. La más impulsiva sería dejar el equipo esta misma temporada, pero romper el contrato unilateralmente le acarrearía dejar de correr durante un año, por una de sus cláusulas. Se habla también de un trueque con BMW-Sauber, donde ocuparía el lugar del alemán Nick Heidfeld; de un hipotético regreso a Renault junto a Flavio Briatore; una marcha a Toyota, donde tendrá mucho dinero y poca máquina para competir, y hasta de lucir en su pecho un caballo negro con fondo amarillo, símbolo distintivo de Ferrari, posibilidad tentadora pero improbable en el corto plazo.

Pase lo que pase, Alonso no aguanta un incidente más con su empleador. Cuando pidió que su compañero de escudería fuera Pedro de la Rosa, le trajeron a Hamilton; y cuando el inglés se salió de la pista del GP de Europa, una grúa alzó su monoplaza para devolverlo al circuito, algo que no ocurrió con ninguno de los otros cinco pilotos que se habían accidentado en ese mismo lugar.

Lejos de beneficiarlo, al equipo McLaren-Mercedes le ha provocado serios problemas juntar a dos grandes pilotos, y el asunto parece estar saliéndose de las manos. Sólo la incapacidad de Ferrari para aprovechar la situación le ha permitido a la escudería mantenerse al frente de las clasificaciones.

Hace casi dos décadas, Ron Dennis debió lidiar con Ayrton Senna y Alain Prost en el entonces McLaren-Honda. Durante dos años (88 y 89), la escudería lo ganó todo, pero entre un piloto y otro hubo declaraciones temerarias, jugadas sucias y otras perlas que propiciaron que el francés se marchara en 1990 a Ferrari.

Esta vez el mismo Dennis dice que el caso Alonso-Hamilton es aun más espinoso. Mientras el primero dio su ultimátum ("O Hamilton o yo"), el segundo se pone el traje de oveja luego de haber oficiado como lobo y, presionado por el equipo, ha afirmado que entre él y su compañero no hay ninguna disputa y que incluso piensa verse con Fernando durante las vacaciones de final de año, algo demasiado bonito para ser verdad. El español ha perdido la confianza; Hamilton, el respeto, y así es muy difícil para McLaren disfrutar lo que ha ganado hasta ahora.
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