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| 12/17/2017 10:50:00 PM

Miguel Angel Russo, en el olimpo embajador

El prestigioso entrenador argentino entra en la historia de Millonarios como el artífice de la estrella 15, y lo mejor: seguirá dirigiendo a los azules hasta el 2019. Este es su secreto.

No es equivocado decir que Miguel Ángel Russo es uno de los directores técnicos más cotizados en venir al fútbol colombiano. Millonarios siempre lo quiso, e intentó traerlo en repetidas ocasiones. Pero solo pudo ser posible este 2017, y de casualidad.

A comienzos de año, Millonarios creía tener técnico. El revolucionario Diego Cocca, un joven entrenador argentino que había sacado campeón al Racing de Argentina, ilusionaba a la afición. Pero en las fiestas de nuevo año abandonó el barco y se devolvió a Racing. Ante lo que parecía un ridículo, los dirigentes de Millonarios se fueron a invertir en el mejor técnico que estuviera disponible. Miguel Angel Russo, quien era candidato a llegar a la Selección Argentina, fue el escogido.

Había sido jugador del Estudiantes de la Plata y tuvo como entrenador a Salvador Bilardo, campeón del mundo con Argentina en 1986. Jugaba de número 5, no solo conquistaba balones, organizaba el juego. Pero su nombre no fue famoso con los cortos. Fue como director técnico donde hizo fama.

Comenzó a dirigir en la Segunda División del fútbol argentino, en Lanús, club con el que logró dos ascensos a la máxima categoría: en 1990 y 1992. Entre 1994 y 1995 fue el entrenador de Estudiantes de La Plata, en dupla con Eduardo Luján Manera (quien había sido técnico de Millonarios en los 80),y le dio el ascenso a la Primera División.

Tuvo cuatro etapas en Rosario Central, donde comnsiguió el ascenso en 2013. En México dirigió a Monarcas Morelia; en Chile, a Universidad de Chile, equipo con el que llegó a las semifinales de la Copa Libertadores 1996; y, en España, a Unión Deportiva Salamanca.

Su gran título lo levantó hace diez años, en 2007, cuando dirigiendo al Boca Juniors lo llevó a levantar una nueva Copa Libertadores. Los últimos años no fueron proclives, sin triunfos en San Lorenzo, Racing, Estudiantes y Central, pero su fama seguía intacta.

Cuando llegó a Millonarios encontró un plantel que no lo había diseñado. Disputó la fase previa de la Copa Libertadores pero el Paranaense de Brasil lo dejó sin disputar el torneo continental que tanto le gusta. Pero en lugar de sacar el paraguas, cada día reiteraba la confianza en su grupo. Su trabajo casi da frutos en junio cuando llegó a las semifinales, eliminado por Nacional, a la postre campeón.

Para el segundo semestre insistía en la confianza en su grupo, pese a lo modesto del plantel, y jamás se refirió a otra cosa que al partido que debía enfrentar. “Paso a paso” era su consigna, y así, partido a partido, fue construyendo un equipo que terminaría dando la vuelta olímpica.

Russo impuso en Millonarios un fútbol ofensivo y vertiginoso. En todas las canchas salía a ganar, alineaba tres delanteros, y siempre su fortaleza fue buscar los goles más que evitarlos. Este argentino de 61 años, nacido en el barrio Lanús de Buenos Aires, le imprimió mística a un plantel que cada día creía más en llegar al título. Con una nómina corta y sin jugadores relumbrantes, este discípulo de Bilardo y Luján Manera, consiguió lo que decenas de entrenadores han soñado, sacar a Millonarios campeón.  

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