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| 11/25/2016 10:13:00 PM

Millonarios – Nacional: un duelo de máxima tensión

Este domingo bogotanos y paisas protagonizarán la edición 265 del clásico del fútbol colombiano, por los cuartos de final de la Liga. Dos hinchas explican la pasión por este enfrentamiento que volverá a paralizar a las aficiones más grandes del país.

No solo es el duelo con más estrellas, 29 en total, 15 para los antioqueños, 14 para los bogotanos. Millonarios y Nacional son los protagonistas del clásico que más chispas ha sacado en la cancha, en las tribunas, en las calles, el qué más boletos vende, el que más tinta despliega en los diarios de Bogotá y Medellín, y al que más horas dedican los programas deportivos. Sin embargo, no es un clásico de siempre, la rivalidad entre estos dos equipos apenas va a cumplir 30 años. Fue a finales de los años ochenta cuando estos se volvieron los más enconados rivales. Solo los hinchas pueden explicar las razones por las que cada vez que se anuncia este enfrentamiento las mariposas en el estómago empiezan a revolotear, las manos empiezan a sudar, y los corazones a palpitar.

Influjo verdolaga

Por Daniel Pineda

En Colombia la gente del fútbol sabe que el superclásico es entre el Atlético Nacional y Millonarios. No siempre fue así. Pero ahora lo es. Y para ser precisos lo es desde la década del ochenta, y con más fuerza desde el 1 de mayo de 1989, cuando el equipo de Medellín celebró en el Nemesio Camacho –casa vieja de los azules- su primer título del continente…

Entonces comenzó una animosidad entre el centro y la provincia difícil de eludir cada que los equipos se enfrentan en el gramado.

Hoy la contienda entre verdes y azules es por la llave inicial de los octogonales.  

El primer partido será en el altiplano, sobre 2.600 metros y probablemente bajo la lluvia eterna de Bogotá. El partido de vuelta será en el Atanasio Girardot. Y aunque suene pérfido también es sensato decirlo: Millonarios se juega el año, mientras Nacional se enfrenta a la posibilidad de avanzar en un propósito de grande: ganarlo todo, como ningún club del país lo ha hecho.

Así es el presente.

Nacional –Campeón de la Copa Libertadores de América- es hoy finalista de la Suramericana e invitado de honor al Mundial de Clubes en Japón. Lleva un proceso futbolístico de muchos años y ha mostrado que un equipo se hace grande cuando dirigentes, cuerpo técnico, hinchada y jugadores reman en la misma dirección y bajo ideales compartidos. 

Millonarios, en cambio, entró en los octogonales la víspera. Sus memorias recientes son una carrera de altibajos –más bajos que altos, para ser claros–. Los cambios repetidos en la dirigencia, los experimentos fallidos de técnicos foráneos, la inopia en las divisiones menores han exacerbado la paciencia de los hinchas. Hoy, bajo la dirección técnica del argentino Diego Cocca, el conjunto ‘Embajador’ busca hacerse a su segundo campeonato de Liga en 28 años.   

Los partidos hay que jugarlos; clásico es clásico; cada partido es una final; hay que hacer las cosas bien. El cuadro histórico de enfrentamientos inclina la balanza a favor del equipo azul –hasta hace poco el más ganador en Colombia- Millonarios suma 95 victorias, frente a 71 del verde.

Ahora, entre los recuerdos que emergen las horas previas a los buenos partidos, hay algunos recientes, que demuestran el influjo verdolaga. Dejo estos cinco y me retiro. La hinchada de Nacional, como el equipo, debe estar concentrada en los compromisos que se avecinan.

Juan Fernando Quintero en Bogotá. Millonarios 2 – Nacional 3.

Giovanni Moreno en Bogotá.  Millonarios 1 – Nacional 1.

Juan Guillermo Ricaurte en Bogotá. Millonarios 0 – Nacional 1.

Juan David Valencia en Medellín. Final de Copa Colombia. Nacional 1 – Millonarios 0.

Y para cerrar: Nacional 5 – Millonarios 0. Medellín. 2014.

 

****

Uno de tantos retadores

Por Rodrigo Urrego

El cronómetro ya había superado los 90 minutos, y la tarde del 6 de noviembre de 1988 caía. El marcador, 0-0. Los jugadores de la camiseta verde y blanca a rayas estaban a pocos segundos de abrazarse en la mitad de la cancha y celebrar a rabiar una paridad en El Campín. Era la tercera fecha del Octagonal final, y los paisas hacían su negocio. René Higuita se había hecho amigo del reloj, quemó tiempo desde los himnos, salía de su área hasta la mitad de la cancha, se tiraba al piso, fingía brutales agresiones. Todo el partido se burló de los que en las tribunas nos comiamos las uñas y no podíamos creer que fueran ellos los que se nos atravesaran en el camino a la estrella 13. Pero cuando el juez se iba a llevar el silbato a la boca, un tiro de esquina, el balón es rechazado, pero en el borde del área, Wilman Conde, con el número 2 en la espalda, sacó un zurdazo milagroso que mandó la pelota al ángulo.  Higuita tuvo que verlo en el noticiero. El que ríe de último, lo hace mejor. Más de 50.000 espectadores en El Camín gritamos el gol de Conde con el alma. Desde entonces, los goles al Nacional, muchos por cierto (377 en toda la historia), se celebran de esa manera.

Veintiocho años después, Millonarios y Nacional se han convertido en el clásico del fútbol colombiano. Un clásico joven, pero en el que "vencer o morir" parece ser el único lema. Hasta entonces, la visita de los paisas era como si viniera el Cúcuta, el Pereira, el Deportes Tolima, el Once Phillips. Porque en los años 50, el clásico era con Santa Fe, por el solo hecho de ser el otro equipo de Bogotá. Pero, lo dicen los historiadores, lo dice la memoria prodigiosa de Hernán Peláez, el clásico por antonomasia era Millonarios – Cali, los equipos que mejor fútbol han practicado. Y a comienzos de los ochentas, América de Cali, que tenía una auténtica selección de Suramérica, se hizo el encopetado gallo de pelea. Puede ser que las locuras  de Higuita hayan encendido la mecha de la más fuerte rivalidad, los paisas aparecían como el nuevo retador de Millonarios, el equipo que completó 70 años siendo el más veces campeón de Colombia.

Un mes más tarde, el 4 de diciembre de 1988, Millonarios devolvió la visita a Nacional en el Atanasio Girardot de Medellín. Una peligrosa y hostil caldera para los capitalinos. Nacional se fue ganador en el primer tiempo, pero, en la segunda mitad, Carlos Enrique ‘Gambeta’ Estrada marcó el gol más bonito en toda la historia del fútbol colombiano, un gol que ni Messi ni Cristiano Ronaldo, ni Maradona ni Pelé, se pueden dar el lujo de tenerlo en su colección. La Gambeta controló la pelota en el área, hizo la ‘ventiuna’, subió el balón a su cabeza y dio varios pasos con ella sobre su frente, mientras Leonel Álvarez buscaba el balón en el piso. Luego venció a Higuita que no lo podía creer . Estrada lo celebró como cualquier hincha lo hubiera hecho, se fue a la tribuna de oriental, besó la camiseta y lo gritó hasta que una pila de radio, que en ese entonces eran redondas y grandotas, cayó en esa cabeza que había hecho magia con el balón. Salió con la frente rota, ensangrentada, pero en alto.Tuvo que ser sustituido pero nadie habló más del marcador. En las calles se trataba de describir el mejor gol de todos los tiempos. Días más tarde Millonarios se coronoría campeón.

Al año siguiente se repitió el duelo en Copa Libertadores. En la primera fase un empate 1-1 en Bogotá, y un triunfo a domicilio en el Atanasio con dos goles de Iguarán. El segundo tras una monumental carrera de más de 50 metros, Leonel Álvarez solo pudo ver como el número 15 de la camiseta del Guajiro se alejaba hasta vencer a Higuita. En los cuartos de final, todo el continente conoce la historia. El juez chileno Hernán Silva, el mismo del robo a Colombia en el Defensores del Chaco, en la eliminatoria a Italia 90, fue el que inclinó la balanza. Desde aquella herida, los duelos con Nacional son como en el Viejo Oeste.

Eran nóminas auténtico lujo. Higuita, Leonel, Andrés Escobar, Luis Carlos Perea, Alexis García, Albeiro Usuriaga, J.J.Trellez, los ‘puros criollos‘ que dirigia Francisco Maturana. Arnoldo Iguarán, Gambeta Estrada, Rubén Darío Hernández, Sergio Goycoechea (subcampeon del mundo con Argentina en el mundial del 90), el Pájaro Juárez, Pimentel y Vanemerak, dirigidos por el viejo zorro del Chiqui García. Como si fueran pep Guardiola y Jose Mourinho.  

Los duelos se pusieron calientes con esa generación de Aristizábal, Chicho Serna y demás que intimidaban con sus miradas a árbitros y rivales. En 1993, un juego mediocre que terminó 0-0, fue portada de todos los diarios por lo que había pasado en la tribuna oriental. Lo nunca visto hasta entonces. Seguidores de Millonarios y de Nacional se encontraron en el centro de la tribuna como si se tratara de hordas bárbaras, y protagonizaron una impactante gresca con las astas de las banderas. 

Pero si de golazos se trata, en junio de 1996, el argentino Ricardo Lunari se hizo ídolo de Millonarios, sobre todo por el gol de volea que se inventó en el arco norte del Campín. Otro gol que Higuita tuvo que verlo en la repetición. En aquel año Millonarios se enfrentó cuatro veces a los verdes, en el cuadrangular semifinal y en el final. Y le ganó los cuatro. 

En la primera fecha del campeonato del 97, Alex Daza, Gato Pérez y Jhon Mario Ramirez, con un tiro libre de categoría, celebraron una goleada 4-0. Porque si de goleadas se trata, la mayor de Millonarios en su historia, fue el 7-0 que le empacó a Nacional en Medellín, el 29 de abril de 1951. "Los Millonarios jugaron a placer con los muchachos criollos del Atlético Nal", fue el titular de la crónica del diario El Tiempo. Con Alfredo Di Stéfano como gran figura, ese argentino que es catalogado uno de los cuatro mejores futbolistas del mundo en toda la historia, y que vistió la azul, antes de ponerse la blanca del Real Madrid.

Y para celbraciones, la de Mayer Cándelo, el 25 de abril del 2011, al arquero argentino Gaston Pezzuti. Tiro penal, picando la pelota al estilo del célebre checo Panenka. El arquero no pudo contener la ira y salió a armarle bronca al 10 de Millonarios.

Nacional es el otro retador de cuántos le han salido al más grande de Colombia. Al que en Europa y el mundo tuvieron a bien llamar ‘los embajadores’. Para quienes tenemos más de 35 años, y tuvimos el deseo de ser futbolistas, el partido soñado era contra Nacional, consagrarse con un gol al último minuto, como aquel de Wilman Conde. Los verdolagas completan su primer año como el equipo de más títulos, y como campeones de América. Millonarios, por primera vez, tiene que ver a otro desde un peldaño abajo. Millonarios y Nacional, el superclásico, el Boca - River, el Madrid – Barcelona del fútbol colombiano. Son 96 triunfos azules, apenas 72 verdes. Un duelo ‘a muerte’ en la cancha, pero que siempre da tres puntos. Esta vez el boleto a la semifinal.

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