Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/09/26 00:00

NO ES CUENTO CHINO

Apunta de tomar sopa de caparazón de tortuga y de ingerir un hongo desconocido, el equipo femenino de atletismo de China está batiendo todos los récords mundiales.

NO ES CUENTO CHINO

PARECIA INCREIble. Durante el campeonato mundial de atletismo que se celebró en los primeros días de agosto en Stuttgart, Alemania, el equipo femenino de China ganó todos y cada uno de los eventos de distancia en pista con unos tiempos sorprendentes. Dos semanas más tarde, en los campeonatos nacionales de China en Pekín, cinco de ellas mejoraron el récord mundial de los 3.000 metros que hasta la fecha poseía la rusa Tatyana Kazantina con un tiempo de 8:22,62, y la ganadora, Wang Junxia, lo bajó en 16 segundos. Como si fuera poco, Junxia también destrozó por 42 segundos la marca de los 10.000 metros que ostentaba la noruega Ingrid Kristiansen desde el 5 de julio de 1986.

Pero lo más sorprendente es que en una carrera como la de los 10.000 metros, en cuyo final las atletas están en una lucha permanente por mantener el ritmo de la primera parte de la competencia, Junxia no sólo corrió más rápido en los últimos metros, sino que agotó los 3.000 metros finales en un tiempo que hubiera batido el récord mundial.

Para los expertos es imposible. Aunque a las chinas se les hicieron todas las pruebas antidoping y salieron negativas, muchos creen que las atletas utilizan una hormona del hígado -la EPO- que trabaja en la médula espinal y aumenta la producción de glóbulos rojos, lo cual dispara la resistencia y a veces también la velocidad. Pero pese a todos estos rumores, el entrenador chino Ma Jungren, niega cualquier acusación de empleo de drogas ilegales y afirma que las únicas sustancias inusuales que utilizan sus deportistas son la sopa de caparazón de tortuga y un hongo llamado Dong Chong Xia Cao, alimentos con los que nutre a sus corredoras antes de cada competencia. Además, dice Jungren, "les enseño a mis atletas a correr imitando el estilo del venado y del avestruz".

Las declaraciones de Jungren suscitan aún más dudas. Los detalles sobre los entrenamientos son bastante escuetos. Lo único que se sabe de la preparación de estas atletas, es que su agenda de entrenamientos durante el año es en lugares de alta, baja y media altura en China, y que corren 175 millas por semana, hecho que para los atletas y entrenadores occidentales es imposible.

Pero si de la forma como entrenan se sabe poco, menos se conoce de cada una de ellas. Ninguna acepta entrevistas personales y siempre que terminan alguna carrera, suben al podio y de inmediato se meten al camerino sin pronunciar una sola palabra. Nadie sabe realmente qué es lo que hay detrás de este manto de misterio que esconde a estas atletas, pero lo único cierto es que no hay duda de que en las Olimpíadas de Atlanta en 1996, todas las medallas en las competencias de distancia en pista serán propiedad de las chinas.

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