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| 10/26/2013 12:00:00 AM

Neymar y Alexis dan el triunfo al Barça

Neymar demostró que viene a pisar fuerte como los compatriotas que lo han antecedido.

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EFE
Lejos de su versión más reconocible, el Barcelona se encomendó al aire fresco de Neymar que, emulando a los grandes brasileños de la historia azulgrana, se estrenó como goleador en su primer clásico para dar una victoria balsámica a un equipo que genera demasiadas dudas.

Pese a encontrarse lejos de las cifras goleadores que Romario, Ronaldo y Ronaldino brindaron en sus primeros partidos como azulgranas, Neymar no quiso ser menos que sus compatriotas y abrió la lata en un encuentro en el que los de 'Tata' Martino especularon más que nunca.

Desde el minuto 1, el jugador de los 57 millones de euros ya demostró que tenía ganas de samba. Escorado en la banda izquierda, sus compañeros lo buscaron una y otra vez. Quizá sabían que Messi, la gran estrella, el actor protagonista, aún no estaba al cien por cien después de sus problemas en el bíceps femoral maldito.

Su pareja de baile era Carvajal, el mejor lateral derecho de la pasada Bundesliga. Pero Neymar, 'el descarado', no se escondió y buscó su espalda una y otra vez. Ante el exceso de peloteros como Iniesta, Xavi, Cesc y el propio Messi -hoy más centrocampista que delantero- el brasileño fue la única brisa de profundidad en un Barça muy horizontal.

Y es que en los primero minutos, Neymar recordaba, salvando la distancias, a aquel Ronaldinho mágico que puso en pie al Bernabéu en el ya lejano 11 de noviembre de 2005, cuando dos cabalgadas mágicas por la izquierda del de Porto Alegre dejaron sentado a un jovencísimo Sergio Ramos para batir, en dos ocasiones, a un impotente Iker Casillas.

Hoy el portero de Móstoles estaba en el banquillo. Ramos, en cambio, sí que entró en los planes de Ancelotti. El sevillano le tocó vivir en primera persona el dinamismo del brasileño y, en el minuto 14, marcó territorio con un codazo que le mereció la tarjeta amarilla.

Ante la 'caricia' del hoy capitán madridista, el 'crack' de la 'verdeamarelha' no se vino abajo y, tres minutos después, aprovecho un pase filtrado de Iniesta para volver loco a Carvajal dentro del área y cruzar el balón, que tocó con Varane, y despistó a un Diego López vendido.

Y en su primer clásico, Neymar cantó gol, como antaño lo hicieron Romario, Rivaldo y Ronaldinho. Y lo hizo como los clásicos, corriendo, gritando, con sus compañeros y un Messi que le reconoció su magia con una abrazo sentido.

Tras una pequeña tregua, la estrella del equipo buscó a su escudero que trazó un desmarque, que Carvajal paró con una obstrucción que Undiano no quiso ver.

En la reanudación, siguió buscando, con menos acierto, el camino del gol de un Barça que, lejos de ser esa máquina imparable que maravilló a medio planeta fútbol, jugó descaradamente a la contra, como si de un equipo pequeño se tratara.

Pero Neymar quería más y, en un pase largo de Iniesta, cogió descolocado a Varane y puso a prueba a un atento Diego López en una volea muy centrada.

Fundido y demasiado solo en ataque, el exjugador del Santos fue apagándose para pasar el testigo a Alexis que, en una vaselina más propia de Romario, puso el 2 a 0 que sentenciaba el encuentro.

Tras el éxtasis del chileno, Martino recompensó el esfuerzo del brasileño con un cambio. El Camp Nou reverenció al brasileño. El templo azulgrana sabía que su nueva estrella alumbró a un equipo que, por momentos, lo vio azul oscuro casi negro.


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