Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/03/30 11:10

Roger Martínez, la nueva joya

En menos de un mes, los goles del cartagenero han sido tan decisivos que descabezaron al técnico del Boca Juniors y clasificaron a Colombia a los Olímpicos. Perfil de la nueva figura del fútbol nacional.

Roger Martínez, durante el encuentro contra el combinado de EE. UU. en Texas. Foto: EFE/Ralph Lauer

Como jugador, Rodolfo ‘el vasco’ Arruabarrena hizo parte del equipo más ganador en la historia del Boca Juniors. Era el número 3, o lateral izquierdo, de aquel plantel dirigido por Carlos Bianchi,  que entre 1998 y 2001, y con los colombianos Córdoba, ‘Patrón’ Bermúdez y Chicho Serna como protagonistas, se coronó campeón de la Argentina sin perder un solo partido, fijó el record de 40 partidos invicto, levantó  tres veces la Copa Libertadores, y le ganó la Intercontinental al Real Madrid.

Como técnico del equipo más popular de la Argentina, en su primer año Arruabarrena rompió la sequía de títulos que atormentaba a los xeneizes y en diciembre pasado salió campeón del torneo de primera división y de la copa. Pero en su segundo año tuvo un pésimo arranque de temporada, su equipo fue goleado por River en los clásicos de verano y por San Lorenzo en la Recopa; perdió de local con el modesto Tucumán y no conseguía victorias en la Copa Libertadores. Llegó a jugarse el puesto en la quinta fecha, en el cilindro de Avellaneda, sin imaginar que en el estadio Juan Domingo Perón que un colombiano terminaría sellando su suerte.

Racing, que tampoco marchaba bien en la tabla, recibía a Boca Juniors con la necesidad de ganar, pero lo hacía con el inconveniente de no poder contar con algunos de sus titulares. Tal vez por necesidad, Roger Martínez jugaba  por primera vez en el año como titular en el equipo de Avellaneda. Jugaba un clásico con solo 21 años y compartía delantera con una auténtica leyenda del gol, Diego Milito, quien fuera goleador del Inter de Milán.

Pero a este colombiano, nacido en Cartagena el 24 de junio de 1994, no le pasó factura la responsabilidad, ni la cancha llena, ni el rival. A los nueve minutos del primer tiempo, marcó su primer gol en el torneo. Un golazo de taco, que no solo lo llevó a la tapa de todos los diarios deportivos, sino que le dio la victoria a Racing. Esa definición de lujo apuró la destitución del ‘vasco’ Arruabarrena, y provocó una tempestad en Boca Juniors.

Casualidad o jugada del destino, hace cinco años, cuando jugaba en el Estudiantil de Medellín, y con solo 17 años, hizo maletas para probarse en la Argentina, y el equipo que le abrió las puertas fue precisamente el Boca Juniors. Seis meses probándose con el plantel de reserva, finalmente no quedó.

Roger regresó a Colombia, pero no renunció a conquistar la Argentina, De regreso desfiló por varios equipos buscando la oportunidad. Primero fue Argentinos Juniors, luego Estudiantes de la Plata. En ambos fue rechazado. Racing de Avellaneda parecía ser la última oportunidad, y allí sí pudo convencer.

Debutó en el 2013 en un juego de la Copa Suramericana, y terminó actuando en 14 partidos en el torneo local, y marcó un gol. En el 2014, Racing no lo tuvo en cuenta y lo cedió al Santamaría de Tandil, donde solo fue titular en dos oportunidades. Terminado el préstamo regresó a Racing, pero tampoco fue tenido en cuenta. Fue cedido al recién ascendido Aldosivi de Mar del Plata, para la temporada 2015, jugó 26 partidos, marcó seis goles, uno de ellos, otra vez, al Boca Juniors, y en plena cancha de la Bombonera.

Roger Martínez es la actual sensación del torneo argentino. La prensa deportiva de ese país no para de desplegarse en elogios para el colombiano. No solo por su capacidad para marcar goles de gran factura y por su potencia física, sino por su inteligencia y su buen pie. No le niega balones a sus compañeros, pero también tiene argumentos para resolver de forma individual. Facundo Sava, su actual técnico en Racing, lo ha definido como un delantero único, y lo ha puesto de titular incluso por encima de figuras como Lizandro López o Gustavo Mou.

Cuatro años frenéticos para Roger Martínez en los que también llegó la convocatoria a la selección Colombia. Fue el gran artífice de la clasificación de la Sub 23 a los Olímpicos de Río de Janeiro al marcar los dos goles en la victoria contra Estados Unidos, en Frisco, Dallas. Una cita que podría marcar la consagración del sueño de ese niño del barrio La Campiña y Calamares, en Cartagena, que, descalzo  -pues no había dinero para unas zapatillas-, pateaba una pelota sin parar, hasta terminar sin las uñas de sus pies.

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