Domingo, 22 de enero de 2017

| 1995/05/08 00:00

PLAYBALL!

Un fallo judicial puso fin -por ahora- a la huelga de los beisbolistas en Estados Unidos, pero no solucionó el problema entre los dueños de los equipos y los jugadores

PLAYBALL!

DESDE EL PROximo 26 de abril, de nuevo el grito de ¡playball! se volverá a escuchar en los estadios de Estados Unidos. Miles de aficionados regresarán a las graderías abandonadas y la pelota caliente recobrará su temperatura habitual. Ese día, los jugadores titulares de las Grandes Ligas volverán a tomar los bates y regresarán a los viejos camerinos deshabitados desde hace ocho meses, cuando decidieron; detener sus actividades deportivas (ver SEMANA #673). Sin embargo el fantasma de la huelga más larga en la historia del béisbol en Estados Unidos, aún no sale de los estadios.
Al comienzo de la semana pasada, la noticia del regreso de los 120 jugadores titulares a sus respectivos equipos, fue tomada con escepticismo por parte de los aficionados norteamericanos. Los amantes de la pelota ya estaban cansados de presenciar cómo durante 232 días fracasaron una y otra vez las conversaciones entre los dueños de los equipos y los jugadores, con el fin de lograr un acuerdo laboral, y ver que ni siquiera la intervención del presidente Bill Clinton sirvió para resolver un conflicto que, durante meses, cambió la vida de muchos estadounidenses.
El milagro, como lo ven los aficionados, lo consiguió la juez federal Sonia Sotomayor, quien emitió una sentencia en la que acusaba a los dueños de los equipos de violar leyes laborales, al tratar de imponer, entre otras medidas, topcs salariales a los sueldos de los jugadores. El fallo, que fue dado a conocer el primero de abril, justamente un día antés del comienzo de la serie mundial con jupadores de reemplazo, obliga a los dueños a cumplir con las mismas condiciones laborales de la pasada temporada para la que está por empezar, como son la figura del mediador salarial y del agente libre.
Las consecuencias de la decisión judicial no se hicieron esperar: la asociación de jugadores detuvo la huelga, y los beisbolistas empezaron a entrenar desde el lunes de la semana pasada. Los dueños de los equipos despidieron a los jugadores de reemplazo al día siguiente del fallo. Y las cadenas de televisión y los patrocinadores empezaron a devolver el apoyo económico que hace dos semanas le habían quitado a la temporada de 1995.
Pero no todo es belleza. Los abogados de los dueños de los equipos apelaron la decisión de la Corte, y según su vocero, Chuck O'Connor, "nada de lo que sucedió en el Tribunal pondrá fin al problema, sólo un acuerdo puede garantizar que los jugadores vuelvan del todo al terreno de juego ". Y tiene razón, pues los dueños deben cumplir con las órdenes de la Corte sólo por la temporada que comienza en abril, lo que quiere decir que de no llegar a un acuerdo definitivo entre los dos bandos, lo más seguro es que en la temporada de 1996 el fantasma de la huelga saldrá del estadio, tomará el bate y ahogará de nuevo el grito de ¡playball!

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