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| 3/26/1990 12:00:00 AM

PRIMERO LO PRIMERO

Pese a las dificultades y la baja forma, la selección aprueba su primer exámen para Italia 90


Lo importante era empezar. Ese es el sentimiento de la gran mayoría de los aficionados al finalizar la primera parte de la preparación de la Selección Colombia, con miras al Mundial Italia-90. Con un panorama ensombrecido por las amenazas y los escándalos, con el campeonato profesional en entredicho y con un grupo a punto de disolverse, la participación en la Copa Marlboro de Miami y Los Angeles resultaba crucial, en la medida en que marcaba el punto de partida de la fase final de preparación para el reto más grande del fútbol colombiano en los años recientes.

En Miami, ante Uruguay y Estados Unidos, la selección no dejó una buena imagen. Si bien es cierto que los jugadores venían de una parada de más de dos meses por culpa de la suspensión del torneo del año pasado, el conjunto de Maturana estuvo por debajo de las expectativas, sin que esto preocupara mucho. Además, ya en esos momentos tanto el cuerpo técnico como los jugadores, vivían las tensiones de las amenazas contra sus vidas, que pudieron reflejarse en el campo de juego, en falta de concentración y en bajo rendimiento. Frente a Uruguay, el equipo dejó en claro que estaba lejos de su nivel. El 2 de febrero los colombianos cayeron por 2-0 frente a los uruguayos, en un encuentro en el que se notó a una Selección Colombia tiesa, sin muchos argumentos, sin dominio del balón ni del campo y sin juego. Los del Uruguay, que se habían concentrado apenas dos días antes del encuentro y que no contaban con la mitad de su línea titular, no encontraron grandes dificultades para superar el escollo. Contaban a su favor con el hecho de que todos los integrantes de la selección venían con ritmo, ya que estaban participando en el torneo profesional de su país.

Vino luego el partido del 4 de febrero frente a los Estados Unidos. Aunque el rival no era tan exigente como Uruguay, se notó una leve mejoría en el esquema nacional, a pesar de que el escándalo de las amenazas estaba en su punto más alto. Sin embargo, apenas se alcanzó un empate a un gol en el tiempo reglamentario y fue necesario llegar a los cobros desde el punto de penalty para dirimir la contienda. Colombia ganó gracias a René Higuita y vino luego la disolución del grupo mientras se solucionaban los problemas de seguridad.

La segunda fase fue la que se jugó en Los Angeles el 20 y el 22 de febrero. El primer examen fue ante la exigente escuadra de la Unión Soviética, que no contó con algunos de sus titulares, pero que se convirtió en un duro rival. En el primer tiempo, los colombianos mostraron destellos del juego de años anteriores. Coparon bien los espacios y armaron jugadas de ataque que inquietaron a la zaga rival. Para el segundo tiempo, el técnico Valery Lobanovski mandó a sus hombres a marcar la salida colombiana desde la propia defensa, lo que impidió que los colombianos pudieran imponer su manejo de balón.
Los de Maturana se mostraron más rápidos y seguros que en la fase anterior y se notaron los progresos del entrenamiento que adelantaron durante una semana en Boca Ratón, Florida. El 0-0 durante el tiempo reglamentario obligó a una nueva definición por pénales, en la que nuevamente Higuita se llevó las palmas.

Se llegó a la final contra las Chivas de Guadalajara, un club mexicano que le complicó la vida durante buena parte del encuentro a los colombianos. Con mayor velocidad y con un juego práctico y de dominio, los de Maturana neutralizaron a los mexicanos y, en el segundo tiempo, en el cobro de un tiro de esquina el defensa Alexis Mendoza le dio el triunfo al equipo con un cabezazo en el primer palo. Sin duda, queda un largo camino por recorrer antes de la Copa y serán necesarios muchos más partidos para alcanzar el nivel necesario para enfrentar el Mundial y para consolidar la nómina definitiva que rivalizará contra Alemania Federal, Emiratos Arabes y Yugoeslavia. Claro está que, por ahora, no sobra hacer un balance de lo visto en estos primeros cuatro encuentros.

Aunque se mostró inseguro y falto de distancia en algunos pasajes de los partidos de Miami, René Higuita es el jugador de Colombia que está en el mejor nivel. En los juegos de Los Angeles fueron notorios sus progresos y en poco tiempo estará en su mejor forma. Además, es prenda de garantía en lo que a definiciones por pénales se refiere y ha estado certero en las salidas de su marco en su función de libero .

LA DEFENSA
La ausencia de Andrés Escobar de la zaga nacional se ha notado. El barranquillero Alexis Mendoza se ha mostrado como un buen sustituto del paisa, pero aún no ha logrado entenderse del todo con su compañero Luis Carlos Perea quien, dicho sea de paso, acusa la falta de juego de los últimos meses. Los marcadores de punta, Luis Fernando Herrera y Gildardo Gómez, se han mostrado efectivos cuando salen en función de ataque, pero han dejado dudas a la hora de marcar a hombres rápidos y corpulentos, como los soviéticos. Lo de Herrera no deja de sorprender si se tiene en cuenta que, hasta finales del año pasado, su futuro en el fútbol era incierto. En cuanto a Herrera y Gómez, son tal vez los jugadores que más fácilmente se pueden reemplazar en el planteamiento de Maturana, ya que en el país existen varios marcapuntos, como Wilson Pérez, de buenas condiciones y que conocen muy bien el esquema.

EL MEDIO CAMPO
Esta es tal vez la línea que mayores problemas presenta. Con el regreso de Leonel Alvarez a la titular, luego de su viaje a Inglaterra, se ganó presencia en la marca y se facilitó la labor de armado. Por otro lado, los recientes encuentros sirvieron para probar a Wilmer Cabrera y Freddy Rincón, quienes tuvieron un buen desempeño, a pesar de sus altibajos. Bernardo Redín no ha alcanzado su nivel de otros años y al parecer acusa la falta de su socio, Carlos Valderrama. Luis Alfonso Fajardo evolucionó satisfactoriamente después de la lesión que estuvo a punto de marginarlo del Mundial pero está lejos de ser el jugador inteligente e incisivo del Nacional del año pasado. Ricardo Pérez tampoco atraviesa por su mejor momento y aparte del juego fuerte y de algunas bolas ganadas en el medio del campo no aportó nada para el ataque. Maturana tendrá que esperar hasta mayo para probar a Carlos Enrique Estrada, un jugador que puede cambiarle la cara a la selección, gracias a su capacidad para anotar y a su excelente habilidad. Falta ver quién será el que le entregue el puesto, en caso de que el técnico decida alinearlo en Italia.

LA DELANTERA
Arnoldo Iguarán no tiene decisión. A lo largo de los cuatro encuentros en los Estados Unidos fue el hombre que constantemente movió a las defensas contrarias y llevó peligro a los arcos rivales. Pese a sus 33 años, contra la Unión Soviética siempre superó en velocidad a los jóvenes rusos y el que no haya anotado no lo desclasifica para nada. Lo que pasa es que está muy solo en la delantera y a veces se ahoga entre el bosque de piernas rivales. El "Niche" Guerrero podría ser su compañero de fórmula, ya que se mostró hábil y recursivo. Pero su alineación depende de factores como el de la reaparición de Estrada que, en caso de llenar las expectativas del técnico, podría aparecer como un volante adelantado para acompañar al "Guajiro" Iguarán. Guerrero y Rubén Darío Hernández serían, en ese caso, excelentes jugadores de relevo, pero sería poco probable su alineación para los 90 minutos.

Por lo pronto, lo importante es que la selección ya está andando y lo está haciendo con paso firme. Es importante que se consigan todos los fogueos posibles y entre más duros los rivales mucho mejor. Porque el grupo de Italia es duro y Colombia no puede quedar en la cola. Se trata de la máxima fiesta del fútbol mundial y no se puede desaprovechar esa oportunidad.--
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