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| 6/22/1987 12:00:00 AM

PROFESION PELIGRO

Los infartos, un enemigo mas temible que los malos resultados para los técnicos de fútbol

Lo sucedido se puede resumir así:el pasado miércoles 13 de mayo en horas de la tarde, mientras se realizaba una sesión rutinaria de entrenamiento, el técnico del Deportes Quindio, Norberto Claudio Bautista, se desplomó víctima de un fuerte dolor en el pecho. El dictamen del doctor Diego Arbeláez, quien lo recibió en el Hospital del Sur en Armenia (a donde llegó muerto), fue "infarto cardiaco fulminante".
Bautista, de 46 años y nacido en Rosario (Argentina), llegó a Armenia con el compromiso de superar lo hecho por el Quindío en la temporada anterior, en la que tuvo una decorosa actuación. Desde el 77 se desempeñaba como técnico dirigiendo equipos de segunda división en su país. Anteriormente fue jugador activo, militando en el fútbol colombiano en clubes como el Cali, el América, el Cúcuta Deportivo y el DIM, a comienzos de los años setenta.
El caso de Norberto Bautista no es, ni mucho menos, el primero. La lista de técnicos de fútbol víctimas de ataques cardiacos crece alarmantemente debido a las presiones que deben afrontar y que incluyen a directivos, hinchada y crónica deportiva.
Tomando solo los casos más conocidos en el medio colombiano, son varios los técnicos que han sido víctimas de problemas relacionados con el corazón. Oswaldo Juan Zubeldía, tal vez el más recordado, falleció en enero del 81 en Medellín víctima de sus dos pasiones, el fútbol y los caballos. "El Maestro" Zubeldía llegó a Medellín con varios días de adelanto con respecto a la fecha en que debía hacerse cargo del Nacional, pues consideraba que en esta ciudad estaba su felicidad. Después de sellar una quiniela hípica en compañía de su compatriota y amigo, el comentarista de ciclismo Julio Arrastía, Zubeldía cayó víctima de un ataque cardiaco.
Algunos años antes, durante un partido Cali-Santa Fe en el estadio Pascual Guerrero, el estratega del cuadro caleño, Washington Echamendi, cayó fulminado al enterarse de la expulsión del jugador Oswaldo Calero, pieza clave en su equipo.
Pancho Villegas, quien también dirigió al Deportivo Cali, falleció en México víctima de igual dolencia. Omar Pastoriza, director técnico de Millonarios en la temporada del 83, regresó a su país, Argentina, como responsable del club Independiente; mientras desempeñaba ese cargo, un infarto cardiaco lo alejó de las canchas y lo tuvo en estado grave por varias semanas en un hospital bonaerense. El argentino Lujan Manera, muy conocido en Colombia al haber dirigido varios clubes profesionales, sufrió una severa crisis nerviosa cuando trabajaba con el Once Caldas de Manizales, que bien pudo haber degenerado en una enfermedad del corazón.
En el plano internacional, el caso más reciente e impactante es el del técnico de la selección escocesa de fútbol, Jock Stein. Durante las eliminatorias para el Mundial México 86, cuando se jugaba un partido decisivo para las aspiraciones escocesas, Stein sucumbió a un infarto en el momento en que su equipo marcaba el gol que lo ponía a las puertas del Mundial.
En países como Brasil, donde el fútbol no solo es el deporte nacional sino el mayor orgullo de la patria, son frecuentes los casos de aficionados cuyo corazón no resiste la emoción de un juego. Si esto ocurre con un hincha, es fácil imaginar lo que ocurre con un director técnico. Este debe responder ante los directivos del club que le exigen resultados a toda costa, ante la tribuna que no perdona los desengaños que produce una desafortunada actuación, ante la prensa deportiva que juzga constantemente sus estrategias y, en muchos casos, debe enfrentarse a la desobediencia de sus dirigidos que, en caso de desacuerdo con él, trastocan en el campo de juego sus instrucciones para forzar su salida del club.
A veces, el compromiso es tan importante que las presiones se pueden multiplicar: es el caso de César Luis Menoti, técnico de la Selección Argentina en el campeonato Mundial del 78, cuando se le hizo llegar el rumor de que la dictadura del general Rafael Videla estaría dispuesta a estudiar un proyecto de amnistía para presos políticos en caso de que la Selección saliera campeona, lo que no dejaba de ser una gran presión para una persona que, como Menoti, tenía a varios de sus compañeros de militancia política tras las rejas; además estaba la oposición de izquierda, que gozaba de las simpatías de "El Flaco" y opinaba que un triunfo de Argentina en el Mundial, solo lograría eternizar a los militares en el gobierno.
En opinión del doctor Edgar Muñoz, medico del club Millonarios,"...esa gran responsabilidad que crea una crisis emocional y se traduce en estrés, más el hábito del cigarrillo y una dieta rica en grasas--en especial para el caso de uruguayos y argentinos--abonan el terreno para las crisis cardiacas...", que en general se caracterizan por un bloqueo nervioso auriculoventricular. Aunque en la mayoría de los casos los entrenadores han sido jugadores activos, ni siquiera esto es una garantía para evitar el infarto. Los casos de Bautista, Pastoriza y muchos más son claro ejemplo de esto.
Como puede verse, los sufrimientos de un técnico de fútbol han convertido esta, que se considera una profesión relativamente segura, en algo tan arriesgado como ser periodista, juez, torero, limpiador de vidrios de rascacielos o alcalde la UP.


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