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| 7/3/2010 12:00:00 AM

¡Qué está pitando!

El gol inglés que un juez no vio y la anotación argentina en fuera de lugar que otro arbitro sí validó revivieron la discusión sobre el uso de la tecnología en el fútbol. Por Adolfo Zableh Durán, corresponsal de SEMANA

Incidentes como el ocurrido la semana pasada en el Free State Stadium de Bloemfontein donde un gol legítimo del inglés Frank Lampard que habría significado el empate ante Alemania no subió el marcador, sumado al gol de Carlos Tévez a México en fuera de lugar pocas horas después, enrarecieron un poco más el ambiente en Sudáfrica y abrieron de nuevo la polémica sobre si se debe o no utilizar la tecnología en el fútbol, como se viene haciendo en otros deportes hace años.

Voces en contra

Poco después de los incidentes del pasado 27 de junio, el presidente de la Fifa, Joseph Blatter, se disculpó públicamente con las federaciones de Inglaterra y México por las errores arbitrales que perjudicaron a sus selecciones; sin embargo, el gesto, antes que dejar conformes a los dos países, produjo más inconformidad ya que el suizo es el primero en oponerse al uso de la tecnología para resolver jugadas dudosas.

 Según el propio Blatter, una de las características que hace al fútbol tan popular es que sus reglas son universales y que siempre existe la posibilidad del error, la certeza de que son personas los que lo juegan y son ellas quienes toman decisiones que afectan el curso de un partido. Anular ese factor humano sería, a su modo de ver, acabar con la esencia del juego.

 Al suizo lo apoya la Junta de la Asociación Internacional de Fútbol (Ifab, por sus siglas en inglés), organización que vela por las reglas del deporte. Dicen ellos que la tecnología utilizada para ayudar a los árbitros puede ser muy costosa y que no se podría aplicar en todos los juegos. También añaden que detener los partidos para revisar las decisiones de los jueces destruiría el dinamismo natural de este deporte.

 Blatter aseguró públicamente en marzo de este año que "no importa qué tecnología se utilice, a fin de cuentas un ser humano tendrá que tomar una decisión. Muchas veces sucede que después de una repetición en cámara lenta, diez expertos distintos tienen diez opiniones distintas sobre la decisión que se debió tomar".

 Pese a que la polémica está en un punto álgido por haberse producido en circunstancias decisivas de un Mundial y por haber afectado a los inventores del fútbol, no se ve una solución en el futuro cercano. La única certeza, por ahora, es que Blatter se opone radicalmente al uso de la tecnología -aunque no como antes, según rumores sin confirmar que se oyen por estos días en Sudáfrica.

Votos a favor

Personajes del fútbol co-mo Jurgen Klinsmann, Franz Beckenbauer, Paulo Falcao, Alex Ferguson, Arsene Wenger y Arrigo Sacchi (nótese que hay dos alemanes en la lista) están abiertamente a favor de usar recursos tecnológicos para aclarar jugadas dudosas. Incluso el diario italiano La Gazzetta dello Sport ha emprendido una recolecta de firmas y ha propuesto hacer un referendo para que se usen ayudas de este tipo.

La propuesta ha tenido eco en España también, donde Eduardo Inda, director del diario Marca dijo que "si por los inmovilistas de la Fifa fuera, la rueda no se habría inventado hace 7.000 años".

Se han nombrado muchas posibilidades, desde las cámaras ojo de halcón que determinan con precisión la trayectoria de un balón y que han operado con éxito durante años en deportes como el críquet y el tenis, hasta la posibilidad de jugar con un balón inteligente provisto de un chip que establecería con total precisión si pasa o no por completo la línea de gol. La Fifa se opone a esas posibilidades y lo único que ha permitido por ahora es el uso de los llamados jueces de gol, árbitros instalados en las dos áreas para aclarar jugadas como faltas, goles y tiros de esquina, que fueron autorizados en la temporada pasada en la Europa League.

Las partes han hablado y el balón está picando -nunca antes mejor dicho-. Lo único que se ha desestimado de lleno es la aplicación de ayudas extras en lo que resta de Mundial, así que solo queda rezar por el buen ojo de los árbitros en estas instancias finales. En Inglaterra se van a seguir quejando durante años por su infortunio, y yo, por mi parte, sigo en Sudáfrica. Lo he dicho ya varias veces, pero lo repito una más: si el remate en la final de 1966 que no entró valió una Copa, es justo que un gol válido haya significado una eliminación. Solo falta que a Argentina la eliminen con un gol con la mano para que la historia pueda hacer las paces con todos.
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